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Adios al Internado

Esta semana me está dando por reconocer cosas que una persona de mi intelecto y nivel cultural no debería hacer, como ver “Hincame el diente”. Pues hoy voy a hacerles una nueva confesión: he visto El Internado desde el primer capítulo hasta el último. Y eso que en todo este tiempo he estado a punto de abandonar la serie en más de una ocasión. Porque El Internado nació con la premisa de ser una serie diferente, cargada de suspense sobrenatural y, al final, se ha convertido en una realidad paranoica con algunos personajes dotados de ciertos poderes. Aún así, he sido fiel y la he visto completa y, he disfrutado con el final. Con casi todo el final, pues si ya se había anunciado que habría una muerte que levantaría ampollas, nada podía indicar que fuera así.

Creo que para todos los seguidores de la serie Fermín se ha convertido en un personaje especial. Comenzó como el malo para, poco a poco, ir mostrándonos su historia e ir ganándose el respeto y cariño de todos. Este cocinero, ex ladrón de arte, medio Macgyver, medio James Bond, llegó como un personaje secundario y acabó convirtiéndose en el protagonista casi absoluto. Por eso no se entiende el final que han decidido para él. Sacrificándose por todos, como ya llevaba tiempo haciendo, pero con la muerte dada los guionistas le han dado una puñalada trapera –nunca mejor dicho-. La historia de Fermín, antes Carlos, merecía un final más digno, más alegre también para María.

Y, además, demuestra cortedad de miras. Pues la historia de Fermín podría haber dado mucho juego post-internado. De hecho, algunos de nosotros, esperamos ansiosos la recuperación del mito del ladrón de guante blanco, galán, de buen corazón, diestro con las armas y la palabra. Y un spin off de Fermin volviendo a su vida anterior a la entrada del Laguna Negra hubiera sido una buena opción que hubiera arrastrado a muchos de los seguidores del Internado.

Por lo demás, adiós Fermín, adiós Laguna Negra…. A ver qué serie chorra me trago ahora.

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