Ir al contenido principal

Adios al Internado

Esta semana me está dando por reconocer cosas que una persona de mi intelecto y nivel cultural no debería hacer, como ver “Hincame el diente”. Pues hoy voy a hacerles una nueva confesión: he visto El Internado desde el primer capítulo hasta el último. Y eso que en todo este tiempo he estado a punto de abandonar la serie en más de una ocasión. Porque El Internado nació con la premisa de ser una serie diferente, cargada de suspense sobrenatural y, al final, se ha convertido en una realidad paranoica con algunos personajes dotados de ciertos poderes. Aún así, he sido fiel y la he visto completa y, he disfrutado con el final. Con casi todo el final, pues si ya se había anunciado que habría una muerte que levantaría ampollas, nada podía indicar que fuera así.

Creo que para todos los seguidores de la serie Fermín se ha convertido en un personaje especial. Comenzó como el malo para, poco a poco, ir mostrándonos su historia e ir ganándose el respeto y cariño de todos. Este cocinero, ex ladrón de arte, medio Macgyver, medio James Bond, llegó como un personaje secundario y acabó convirtiéndose en el protagonista casi absoluto. Por eso no se entiende el final que han decidido para él. Sacrificándose por todos, como ya llevaba tiempo haciendo, pero con la muerte dada los guionistas le han dado una puñalada trapera –nunca mejor dicho-. La historia de Fermín, antes Carlos, merecía un final más digno, más alegre también para María.

Y, además, demuestra cortedad de miras. Pues la historia de Fermín podría haber dado mucho juego post-internado. De hecho, algunos de nosotros, esperamos ansiosos la recuperación del mito del ladrón de guante blanco, galán, de buen corazón, diestro con las armas y la palabra. Y un spin off de Fermin volviendo a su vida anterior a la entrada del Laguna Negra hubiera sido una buena opción que hubiera arrastrado a muchos de los seguidores del Internado.

Por lo demás, adiós Fermín, adiós Laguna Negra…. A ver qué serie chorra me trago ahora.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.