Masajeador de cerebro

Últimamente ando con los nervios a flor de piel. Nerviosito perdido, vamos. Se acercan fechas claves: la presentación del libro, el reinicio de las actividades, los viajes a Madrid, el trabajo y los partidos del Cádiz. Y estoy atacado, en estos días que podría saltar a la mínima, sino fuera porque eso de saltar requiere ejercicio físico y como que no. Pero, muy preocupados por mi estado mental, mis hermanos me han ofrecido una solución: un masajeador de cerebros que, dicen, provoca un orgasmo intelectual. Lo he probado y, que quieren que les diga, el orgasmo intelectual me lo provoca Allan Poe, y el no intelectual Elsa Pataky. Esto solo me produce cosquillas. ¡Pero que cosquillas! Es colocármelo en la cabeza y se me erizan los pelillos del dedo gordo del pie. Termino el día con agujetas, hasta diría que estoy perdiendo peso. Es un todo en uno. Además barato y de fabricación casera: made in China. ¡que gran invento!, se lo recomiendo, aunque solo sea para reírse cuando un amigo venga a casa y lo pruebe.

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