Fernando I el Grande

Con Fernando I de León, el Magno o el Grande, ( 1010-1065), comenzamos una nueva época en reino leones. Había sido conde de Castilla desde 1028 y el 22 de junio de 1038, a la muerte de Bermudo III, es ungido rey de León. Hijo de Sancho Garcés III, «el Mayor», rey de Navarra, su madre era hermana del conde García Sánchez de Castilla, del que en 1028. Casado con doña Sancha, hermana Bermudo III, se levantó en armas buscando la independencia del condado, sin conseguirlo, pero ganando un premio mayor a la muerte de Bermudo en la batalla de Tamarón: la corona leonesa.

Como no podía ser menos tras haber llegado al trono usurpándolo a su legítimo dueño que, además, murió en batalla contra él, pasó sus primeros de reinado resolviendo conflictos internos y reorganizando el reino de León. En 1054, las disputas fronterizas con su hermano García III de Navarra se tornaron en guerra abierta pero, en la batalla de Atapuerca, lograba la derrota definitiva con la muerte –nuevamente en batalla- del monarca navarro.

Una vez pacificado el reino, y establecido como cabeza de los reinos cristianos, comenzó una enérgica actividad de Reconquista, tomando las plazas de Lamego (1057), Viseo (1058) y Coímbra (1064), además de someter a varios de los reinos de taifas al pago de parias. Pero, al morir, León volvió a dividirse: a su hijo primogénito, Sancho, le correspondió el Condado de Castilla, elevado a categoría de reino, y las parias sobre el reino taifa de Zaragoza; a Alfonso, el favorito, le correspondió el Reino de León y el título imperial, así como los derechos sobre el reino taifa de Toledo; García recibió el Reino de Galicia, creado a tal efecto, y los derechos sobre los reinos taifas de Sevilla y Badajoz; a Urraca y a Elvira les correspondieron las ciudades de Zamora y Toro, respectivamente, también con título real y unas rentas adecuadas.

En la actualidad este rey se encuentra entredicho. Sin duda es uno de los personajes más importantes de nuestra historia, pues de él surge el reino castellano. Pero algunos historiadores niegan que Fernando fuese ungido rey de León. No importa, lejos de debates historiográficos, lo único cierto es que fue el monarca amplió las fronteras del futuro reino castellano-leonés (no ha duda de que su hijo Sancho fue rey de Castilla y, posteriormente, Alfonso lo fue de Castilla-León), sometió a los reinos taifas y sentó las bases del poder del futuro reino de Castilla.

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