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El Negro del Harem

Todos miraron al joven negro que señalaba Fat. No muy alto, fuerte, con el pelo rizado y cara de pocos amigos devolvió altivo la mirada, deteniéndose en cada uno de los rostros. Y, entonces, abrió la boca y una inmensa y blanca sonrisa ocupó su rostro.

-¿Venís a matar a Sepin? No debería dejaros, es mi hermano, pero creo que podré ayudaros un poquito nada más. Sin sangre.
-Esto debe ser agua -dijo Bilbo al Fantasma señalando el rojo liquido que salía de los cuerpos.
-Cualquier ayuda será bien recibida -dijo un siempre confiado Fat- sigamos adelante.

El Negro se puso al frente de la expedición. El grupo le seguía temeroso de una traición mientras el gordo capitán resoplaba a cada escalón y comenzaba a blasfemar blasfemias irreproducibles que ruborizaban a la propia Chodni. La escalera de caracol iba haciéndose más empinada, y los insultos de Fat comenzaban a alcanzar a todos hasta que, finalmente, se hizo la luz.

-¡LA PUTA! -gritó Marco Antonio
-Deja de insultar a Vasqués, al final habrá problemas- respondió Japi
-Iros a tomar por culo- intervino Mutambo
-¡QUE DE JOVENCITAS!- grito extasiado Mamonuth
-¿Y los soldados?- Fantasma hablo por primera vez mientras el Negro y Bilbo iniciaban una susurrante charla.

Fat observó el lugar. Un harem, no tenía otro nombre. Altas ventanas enrejadas debían dejar entrar la luz del día en un recinto ahora iluminado por antorchas. El vapor de los baños llenaba la estancia, repleta de hermosas mujeres desnudas que parecían ignorar a la caterva recién llegada. Paredes ricamente cubiertas de telas y tapices, hasta llegar a un suelo de mantas de pelo y piel. Cojines ricamente bordados se extendían por todas los rincones, y en ellos retozaban mujeres y hombres.

-¡Oh, my Dios! is el paraíso-dijo Sir Charles con todos los hombres afirmando a su lado.
-Esto es el infierno,-Vasqués rompió el embrujo- todas estas chicas están secuestradas. Obligadas a prostituirse para placer de esos bárbaros -señaló señalando a un hombre que jugueteaba con dos mujeres sin percatarse de que era Joan, el Herrero -¡DEJALAS!- gritó cuando se dio cuenta.
-¿Porqué? Si ya están aquí
-¡son niñas!
-¡Bien!
-Mamonuth, coño... que cualquiera pensará lo que no es- lord Corba le dio un codazo.
-¿Que hacemos? -pregunto la Rubia
-No se vosotros, pero en esta piscina se está de muerte- dijo Fat flotando sobre las aguas.
-¡VOY!- Japi fue el primero en lanzarse al agua...

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Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.