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El fin de la dinastía astur-leonesa: Alfonso V y Bermudo III

Alfonso V de León, el Noble ascendió al trono de León en el 999, a la corta edad de 5 años, quedando el reino bajo la regencia de su madre Elvira García y del conde gallego Menendo González. Durante su reinado se reconstruyó la ciudad de León, que había sido dañada por los ataques de Almanzor y sobre todo, se elaboró y aprobó el llamado Fuero de León (1017), que fue usado como corpus legal en gran parte de la repoblación castellano-leonesa posterior.

Con 23 años Alfonso V es declarado mayor de edad con el reino sumido en una grave crisis política. En el 1017 se produce el fallecimiento de la reina regente Elvira García, y de tres de los nobles más importantes del reino: el conde de Castilla, el jefe de los Banu Gómez y el conde gallego Menendo Rodríguez, que habían sido fuente de problemas en la regencia anterior. Alfonso V aprovecha la situación para dar un giro a la administración real, creando un nuevo marco jurídico. Así, en 1017, en una reunión de la Curia Regia, se promulga el Fuero de León, que se ha calificado como la sanción jurídica del feudalismo leonés. Con ella se buscaba poner fin a los desórdenes de la etapa anterior y recuperar el poder real.

Fallece en el 1028 habiendo sentado las bases de la nueva administración, que sería aprovechado por su hijo Bermudo III de León, el último monarca de la dinastía astur-leonesa iniciada con el rey Don Pelayo. Subió al trono con tan sólo once años. 

Su reinado, y el futuro de León, se vió marcado el asesinato del conde castellano García Sánchez el día de su boda con la hermana del rey. El conde castellano murió sin descendientes y el rey Sancho Garcés III de Navarra invadió el territorio castellano para tratar de hacer valer sus derechos sobre él. Cuando Bermudo III alcanzó la mayoría de edad, en 1032, trató de recuperar sin éxito los territorios conquistados por el navarro, que no serían recuperados hasta la muerte del rey navarro.

Falleció en la Batalla de Tamarón cuando intentaba ocupar la Tierra de Campos. El trono pasó a manos de su hermana Sancha, que cedió sus derechos a su marido, conde de Castilla, que subió al trono como Fernando I de León.

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