Un año después

Jarque se había recuperado de las heridas y había vuelto a su casa y al trabajo, ahora adscrito a la Interpol y bajo supervisión de Echevarri, quién pese a lo ocurrido en la casa había mantenido su puesto. Los datos balísticos confirmaron que la anciana había fallecido por los disparos del joven Vargas y que el viejo forense había actuado, en todo momento, dentro de la legalidad. Y así quedo reflejado oficialmente en los informes internos del Cuerpo Nacional de Policía.

El viejo Vargas acudió a España en busca del cadáver de su hijo. Ordenó la incineración del cuerpo de su hijo, y solicitó estar presente para comprobar que así era. Luego enterró las cenizas en un nicho sin lápida del cementerio de Puerto Real y se entregó a la policía, tal y como había prometido. Los informes recabados por Echevarri y los datos aportados por el salvadoreño fueron suficientes para iniciar los trámites de juicio en EEUU, dónde fue extraditado tres días después del entierro de su hijo. Marcho feliz, y agradeciendo al vasco la detención de su hijo y la resolución de la desaparición de su hija.

Echevarri y Jarque comenzaron el estudio de las fotografías halladas en la casa de la plaza San Francisco. La investigación concluyó con la confirmación de treinta y siete asesinatos, llevados a cabo en el plazo de cinco años. Todas prostitutas, con la salvedad de su propia hermana. Ninguna de las chicas había sido reclamada y todas, sin excepción, habían sido torturadas. Errante había fotografiado cada uno de sus actos de crueldad hasta el más mínimo detalle y ahora, sabiendo injuzgable el caso, Echevarri y Jarque se habían propuesto acabar con su maléfica obra de arte. Pero en este mundo nada es lo que parece y ahora, un año después, el hallazgo sin vida de una joven prostituta en Brujas con signos de haber sido torturada reclamaba su atención.

-El mal nunca descansa, Jarque, al final, el demonio encuentra la forma de retornar al mundo. Y somos gente como tú y yo quienes debemos hacerle frente. Sabiendo, además, que nuestra historia nunca tendrá un final feliz: siempre acabamos perdiendo.

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