En huelga

Hoy no escribo, me declaro en rebeldía y dedos quietos. Como la Guardia Civil, que está en periodo de ahorro de tinta. Me solidarizo con ellos, porque nos protegen en las carreteras y en las calles. Porque se juegan la vida por nosotros en cada arcén, en cada casa, en cada playa, en cada monte. Son nuestros ángeles guardianes, protectores vestidos de verde que se dejan la piel y la vida luchando contra la delincuencia y el terrorismo a cambio de muy poco. Que llenan tumbas y deján familias húerfanas por defender los derechos más básicos de los demás, mientras son acusados de reminiscencias pasadas que nada tienen que ver con ellos. Y cuando piden algo se les niega por poco que sea, ¡aunque fuera mucho!, ellos dan más, mucho más. La pasada semana enterraron a otro de los suyos muerto en un tiroteo, mientras una sanguinaria asesina salía a la calle. Y el gobierno sigue negándoles hasta el derecho a levantar la voz y usar la palabra.

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