Don Pedro de Vera

El caballero Pedro de Vera fue un hombre de su tiempo. En una sociedad marcada por la guerra al infiel, como la fue gaditana de fines del siglo XV, Pedro supo aprovechar las oportunidades que la frontera le ofrecía. Nacido en Jerez, dónde llegaría a ser veinticuatro , las fuentes lo sitúan como vecino de Cádiz en último cuarto del siglo XV. Este cambió de vecindad pudo deberse a su vinculación con don Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz. Aunque tampoco es una actitud infrecuente en la época, pues fueron muchos los que comprendieron que la comarca gaditana –incluyendo Jerez- era un ente común donde cada urbe aportaba riqueza al conjunto. O bien los que preferían estar al servicio de uno y otro de los tres grandes señores de la zona (los Guzmán en Jerez; los Medinaceli en El Puerto; y los Ponce de León en Cádiz)

Pedro de Vera se volcó en la actividad militar participando en las luchas sucesoras castellanas en el bando de Enrique IV y su hija Juana la Beltraneja. Fue el propio rey castellano quién le nombró alcaide de Jimena, en manos de Beltrán de la Cueva, en 1464. Desde ese momento comienzan a multiplicarse los datos sobre Pedro, que tomará parte activa en las luchas con los Medina Sidonia, partidarios de la futura reina Isabel, y que realizarán un duro cerco sobre Jimena, obligando a la ciudad de Jerez a no abastecer a la pequeña villa fronteriza. Ante la situación de necesidad de la ubre, y en actitud propia de la frontera, Vera solicita abastecimiento a Alquizote, alcaide moro de Málaga. Vera entregó a su propio hijo como garantía del pago por el pan suministrado por el alcaide malegueño, ganándose la condición de héroe para los vecinos de Jimena. Pero no pudo mantener la alcaidía de Jimena, ya que aprovechando que hubo hecho prisionero al alcaide de Gibraltar, que acudía a ver a su señor el Duque de Medina Sidonia, el duque entró en la villa de Jimena iniciando un largo pleito con Beltrán de la Cueva por el dominio del señorío.

Debió ser en este momento cuando Pedro, enemistado con los Medina Sidonia se avecina en Cádiz, controlada ya por los Ponce de León mientras que Jerez estaba dominada por los Guzmán. Esta situación, y las malas relaciones mantenidas Charles de Varela, alcaide en El Puerto de Santa María -y que han quedado recogidas en diversos documentos conservados en el Registro General del Sello -, fortalecen esa nueva toma de vecindad den Cádiz y, de la mano de Rodrigo Ponce de León, favoreció el acceso a la alcaidía del castillo de Cádiz. Será en la ciudad gaditana dónde Pedro de Vera abandone la frontera castellano-granadina y, junto a su amigo Pedro Cabrón, ponga sus ojos en las Canarias. Si bien la tradición oral achaca la marcha del jerezano a Canarias como un destierro impuesto por los Reyes Católicos que no pudieron castigar de otra manera los actos cometidos por Pedro durante la guerra de sucesión castellana. Optando los monarcas –como ya harían en otras ocasiones- por utilizar en beneficio propio la inteligencia militar y, a su vez, crueldad, de Pedro para ocupar las Islas.

Y será en la conquista de las Canarias dónde el nombre de Pedro de Vera se una a la leyenda. En 1480, junto al pirata gaditano Pedro Cabrón y al consejero real Alonso de Quintanilla, formarán una sociedad de conquista por valor de 600.000 maravedíes. Ese mismo año la reina Isabel le concede los oficios de corregidor, gobernador y capitán de Gran Canaria. Con la concesión de los diversos cargos, Pedro de Vera iniciará la conquista y dominación de las Islas. Destacando entre todas las batallas libradas la de Arucas, en 1481.

Fue en esa batalla en la que Pedro de Vera entró en la leyenda de la conquista Canarias y se ganó la fama de cruel y despiadado pero, a la vez, de inteligente guerrero. El 20 de agosto de 1481, Pedro de Vera decidió terminar con la resistencia gomera encabezada por el casi mítico Doramas, atacando al caudillo canario en su propia residencia, Arucas, en una lucha encarecida en toda la región de Arucas que no terminaría hasta el 30 de noviembre de ese mismo año.

Según la tradición oral, recogida en las crónicas de la conquista de las Canarias, fue el propio Pedro de Vera quien clavó su lanza a Doramas, por la espalda, tras haber derrotado el canario a un caballero castellano en combate singular. Ordenó exhibir su cabeza decapitada por el pueblo –en la actualidad Las Palmas de Gran Canaria-, como escarmiento a la población aborigen. Gran Canaria se incorpora el 29 de abril del año 1483 a la Corona de Castilla. Arucas clavó su lanza al caudillo canario Doramas por la espalda, tras haber derrotado éste a un caballero castellano en lucha singular.

Tras culminarse con éxito la conquista de Gran Canaria, el 29 de abril de 1483, Pedro de Vera recibió la orden de centrarse en la Gomera para sofocar la rebelión indígena. En 1488 de desembarcó la isla para sofocar el levantamiento de Hautacuperche y vengar la muerte del hasta entonces gobernador Hernán Peraza. Sometió la rebelión y esclavizó a los guerreros supervivientes. Pero eso no lograría granjearle el favor de los reyes, que ordenarían que fuese ajusticiado como pena a los desmanes cometidos por Pedro en las Islas.

Comentarios

curiepero ha dicho que…
Desde Espana nunca ha llegado nada bueno a Canarias.
Javier Fornell ha dicho que…
Que raro, yo hubiera jurado que Canarias también es España.
Anónimo ha dicho que…
Creo que doramas no tiene que ver con los gomeros. Revise el texto.

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Nihil cognitum quin praevolitum

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera