Los Pilares de la Tierra

Magnifico. No se me ocurre otra palabra para definir los dos primeros capítulos de Los Pilares de la Tierra. La fotografía te lleva a la Inglaterra medieval, oscura, grisácea, cargada de barro, fuego y sangre. A lo que se unen interpretaciones espectaculares, destacando, al menos para mí, la de Jack (Eddie Redmayne) cargado de silencios y miradas escurridizas. Cayendo el peso de la serie sobre Tom Builder (Rufus Sewell), los pilares de esta serie se asientan sobre actores de peso: Ian McShane (obispo Waleran), crea un personaje oscuro, cargado de ambición, inteligente en el uso del poder, manipulador; aspectos que también comparte Regan Hamleigh, interpretada por Sarah Parish. Caso aparte el del prior Philip (Matthew Macfadyen), hombre bueno, amante de Dios, que busca la gloria del creador y que peca de ambición. Miradas tristes, humilladas, que esconden la grandeza del prior, humilde y justo.

Esas interpretaciones, unidas a una historia de la que nada hay que descubrir, nacida de la mano del casi siempre genial Ken Follet que creó con sus Pilares una de las mejores obras del siglo XX, logrando que crítica y público se rindieran a una historia inicialmente aburrida: la construcción de una catedral, crean una historia magnifica, digna de ser vista y disfrutada. Que te engancha al sillón hasta que termina la hora que dura cada capítulo.

Ya estoy ansioso por ver el tercero.

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