Algo está cambiando

Algo está mal. Algo no funciona. No es lógico ni normal esta falta de respeto por la vida. Cierto es que yo soy propenso a llenar estas páginas virtuales con crueles asesinatos, con tiroteos y muertes en un Cádiz tranquilo por naturaleza -hoy mismo debería haber aparecido la penúltima entrega de La Búsqueda-, pero la situación ha cambiado. Tanto que hoy tengo que preguntarme qué está pasando en la vieja urbe de los Balbos para que la violencia nos sacuda de está manera. En 15 días se han asesinado a dos personas, no diré buenas pues no las conocía, pero nadie merece morir cruelmente. 


La primera de ellas recibió 30 puñaladas por, supuestamente, dos jóvenes vecinos a los que había ayudado otras veces, y que cambiaron cada una de esas puñaladas por 1€, hasta llegar a los 30€ que les dieron por el televisor robado.


La segunda de las muertes es aún un misterio -al menos para mí mientras escribo esto- y sucedió en la misma noche en la que toda España celebraba el mundial. Triste final para una noche de fiesta.

No sé que ocurre, no lo entiendo, pero cuándo la violencia desmedida llega a nuestras puertas debemos plantearnos que algo falla. Tal vez el hambre, tal vez la droga. No sé quién me dijo un día "espera que angangos enganchados se queden sin trabajos, y ya verás ya", tal vez estemos en la primera fase del final. Cuando gente que movía mucho dinero ahora no tiene para pagar sus vicios más dañinos y adictivos. Tal vez detrás de todo esto haya otra cosa. No lo sé.

Sólo sé que hoy tengo demasiada pena para dejar que mis propios asesinatos cubran esta página. Hoy prefiero reflexionar. Tal vez, al final, Cádiz no sea la pacifica y tranquila ciudad dormida que creíamos, quizá sea un dragón a punto de despertar, con tan malas pulgas que estará dispuesto a comerse a sí mismo.

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