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Suicidio en el Puerto Santa María

Que tétrico el suceso acaecido en la Iglesia Prioral de Alcanate, vulgo El Puerto, el pasado sábado. Yo, en agradable compañía, recorría la vieja villa disfrutando de los olores de un mercado andalusí esparcido por callejas engalanadas con banderas francesas, cuándo una voz rompió el embrujo del lugar.

-Fornell, vienes a mis dominios y no me llamas.
-No pensaba venir- fue mi respuesta -lo decidimos a última hora. Era tarde para comer en Arcos.

“No tenía intención de veros, buen señor, pues hoy mi alma vaga entre estas viejas piedras en compañía mas agradable que la vuestra, y son muchas las palabras que se agolpan en mis labios y poco el tiempo para darlas” Dije sin decir, cómo para mí.

Pero allí nos quedamos, tomando un café en apacible compaña con el sobrino nieto de la tía Pillalla, su tío y un par de amigos no comunes repartidos en ambos bandos. Hablando de banalidades vanas y halagándonos el uno al otro como dos colegiales prestos a impresionar al profesor con nuestras chanzas. Y en ese momento un PATAPLUM nos sacó de nuestra trascendente conversación sobre segundo de carrera y el origen chiclanero, de la rivera del Manzanares, de la persona que me acompañaba. Una mancha blanca salida de algún campanario había rebotado contra la pared.

-Se le han cruzado los cables- dijo alguien con sorna mientras nos acercábamos al presunto cadáver. Traspuesto en el suelo tras chocar con los cables de la luz.
-Se ha suicidado. Mucho estres, es que trabaja repartiendo niños.
-¡Ea!, eso ha sido un aborto.
-¡Un médico!- gritó alguien sensato.
-A éste no le hago un RCP -dijo la médico de guardia antes de explicar:- Reanimación.

Al final el cadáver quedó arrinconado junto a la pared, para que ningún coche pudiera terminar de rematarlo, mientras el amigo del sobrino nieto de la tía Pillalla explicaba como se podía hacer un caldito con el cuerpo presente. YO comencé a reír, por lo bajini, Mientras una cancioncilla venía a mi mente: “Se suicidó la cigüeña, se suicidó. Se tiró del campanario y se escogorció”

Por cierto, la cigüeña acabó en brazos de un ciclista que pasaba por allí. "Pa' embalsamarla" dijo, pero a mí me asaltó una duda gastronómica: ¿Trabajará en un chino?...

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