Sitio reservado

Vaya por dios, si es que los gaditanos siempre han tenido cara. Han sabido colarse en los sitios y ganarse la simpatía de la gente. Y esto desde tiempo inmemorial. O imperial al menos. Algo antes, desde tiempos republicanos. Pero no de la republica del 31, ni siquiera de la nacida de la Revolución Francesa. Más lejos, mucho más: desde la Republica de Roma. Y no me lo invento, que lo han redescubierto dos profesores de la UCA (que por cierto, me dieron clases): Alicia Arevalo y Dario Bernal. Ellos dos, estudiando las inscripciones del Coliseo Flavio, se toparon con el grafiti GADITONARUM, que es como decir “pa’ los de Cadi” Claro que esos de Cádiz, me temo que son los mismos que eran insultados en el coliseo gaditano con el ya famoso “Balbo ladrón”

Pero lejos de lo divertido que puede resultar encontrarnos con el grafiti de marras, podemos deducir algo mucho más importante: los gaditanos fueron los únicos con sitio propio. La importancia de la vieja villa de Hércules y de sus hijos se refleja en la reserva. Las riquezas de los Balbo ayudaron a Julio Cesar a subir a los olimpos romanos. Fue un Balbo el primer no romano en entrar en triunfo en Roma. 

La pequeña ciudad de Cádiz, esa que tantas veces queda sumida en la indiferencia, fue cabeza del mundo muchas veces: siempre que miró al mar. Ahora se mira el ombligo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
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