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A las puertas del infierno

La Marabunta navegaba con viento pausado, la vaivén de las olas y guiada por la mano sabia de Marco Antonio, el timonel que bostezaba ante la lentitud de la travesía.

-Esta ballena es demasiado lenta- dijo el italiano- si me dejáis que haga unos retoques lograríamos ganar cuatro nudos por lo menos. Y el viento azotaría vuestros cabellos como nuca.
-Claro, lo sabemos –respondió el capitán Fat-, pero por ahora no tenemos más que lo que tenemos. ¿Queda mucho para llegar a la Perro Caliente?
-No, no –dijo Vasques- estamos llegando, pronto empezaremos a ver los barcos que la protegen.

El Capitán Fat se acercó a la borda, mirando a la lejanía, mientras sus hombres comenzaban a preparase. Algunos, simplemente, estaban sentado en círculos, apoyados en la pared escuchando las historias de Mamonuth. Las risas se extendían por el barco, con los piratas ansiosos por entrar en combate.

-Cuando huimos de allí, pudimos ver las cañoneras que protegen la fortaleza- Mutambo estaba ajustándose el corpiño y el cinto- al menos cinco de ellas protegen las puertas del infierno. Estoy seguro que el Capitán Serin conoce la entrada a la cueva y lo usa para beneficio propio.
-Si esos barcos están en el mar, pueden ser un problema ¡Nutria!- bramó Fat.
-¿Si capitán?- el joven pirata llegó a pecho descubierto, sonriendo a todos.
-¡Vete al carajo!-le gritó Fat –Y no vuelvas mientras no estemos a las puertas del infierno.
-¡Si, jefe!- gritó feliz y echó a correr hacía las escalas para subir por el mástil hasta la zona más alta.

Borough y Japi se apoyaron en la borda, hablando de cómo asaltarían las murallas mientras D’Orange, lord Corba y sir Charles hablaban de los castillos ingleses, francés y holandeses que habían asaltado durante sus estancias en Europa. No había terminado la cuarta canción de Mamonuth cuando Nutria gritó:

-¡Barco a la vista! Allí, a estribor…. Una cañonera, lleva el pájaro dorado en el pendón.

Los hombres corrieron a estribor oteando el horizonte en busca de la cañonera. Los gritos de júbilo salieron de las bocas de todos. La lucha iba a comenzar.

Comentarios

Marcos A. ha dicho que…
javi voy a tener q hacer como en el relato dejar de leer porque me dejas siempre asiii!! o escribe un poquito mas pishii!!
Cathan Dursselev ha dicho que…
Es verdad, éste salió demasiado corto. El siguiente será más largo.

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En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
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