Ir al contenido principal

En el coche automático.

Fue uno de esos días, pocos, en los que fui a Conil ya caída la noche. Siempre fui foca diurna, lo reconozco y no es que la noche me confundiera, simplemente lo ignoraba todo de ella. Al menos de ese tipo de noche de salidas hasta las bien entrada la madrugada. Pero aquella noche fue una de esas en las que mis grasas acabaron en las carpas conileñas. El suceso que regresa a mi memoria ocurrió llegado ya el momento de volver a nuestras casas. De hecho, el hecho se produjo en nuestra muy amada urbanización. Iba yo en el vehículo conducido por Marcos, convencido de que había cumplido la edad legal de conducción y era el mejor de los conductores de todo el grupo. Y si bien lo segundo era cierto, el tiempo –un año más o menos- me valió para comprobar que lo primero era erróneo.

Pero, como les digo, veníamos de regreso de una noche de juerga y yo, sentado en la parte de atrás, justo tras el conductor, me había quedado dormido. Un badén se encargó de despertarme. O tal vez el ruido de un golpe en el cristal. Miré a la ventana, intentando adivinar que nos había golpeado y allí estaba Marcos, sonriendo y saludando. No me asusté, que el conductor del coche que te lleva esté corriendo junto al coche en el que vas no debe causar miedo. Sobre todo porque otro podría conducir: el copiloto. Pero un grito a mi derecha me sacó de dudas: Es imposible que el copiloto conduzca si corre parejo al coche en el que vas. Menos aún si, junto al piloto, están montándose en el maletero. En ese preciso instante, les aseguro, no sienten miedo a morir. Será porque se tiene miedo de aquello que es incierto y, con el conductor saludándote por la luna trasera mientras el coche continúa a buena velocidad, no hay duda: vas a morir.

No ocurrió. Sigo vivo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.