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Las antiguas ordenanzas municipales de Jerez

Acaba de publicarse por la Universidad de Cádiz y prologado por el catedrático de Historia Medieval y especialista en ordenanzas medievales de la Corona de Castilla, Alfonso Franco Silva, la Recopilación de las ordenanzas del concejo de Xerez de la Frontera, siglos XV-XVI, Estudio y edición. Los autores son los profesores Mª Antonia Ruiz Carmona y Emilio Martín Gutiérrez y la publicación ha salido a la luz con el nº 8 de la colección 'Fuentes para la historia de Cádiz y su provincia'. El importante volumen, de 582 páginas, cuenta con un estudio introductorio de la cuestión, la transcripción de las ordenanzas divididas en cuatro grupos temáticos, siete apéndices, cuatro índices y una sección dedicada a bibliografía.

Hay que decir, antes de pasar a comentar la obra, que los autores, que tienen en prensa otros estudios sobre las ordenanzas concejiles de Tarifa y Arcos de la Frontera, por ejemplo, son ya expertos medievalistas conocidos por sus trabajos acerca de Jerez y el antiguo reino de Sevilla. La profesora Ruiz Carmona, de la Universidad de Sevilla, es autora de artículos como 'La organización de la actividad ganadera en los concejos del reino de Sevilla a través de las Ordenanzas Municipales' y de libros como 'La ganadería en el Reino de Sevilla durante la Baja Edad Media' (1998). Por su parte, el profesor Martín Gutiérrez, de la UCA, es autor de artículos como 'Ordenanzas jerezanas del siglo XV sobre la milicia concejil y la frontera de Granada', 'La crisis de 1503-1507 en Andalucía: reflexiones a partir de Jerez de La Frontera', así como autor de libros como 'La organización del paisaje rural durante la Baja Edad Media: el ejemplo de Jerez de la Frontera' (2004) y 'La identidad rural de Jerez de la Frontera: territorio y poblamiento durante la Baja Edad Media' 2003).

El texto principal que se transcribe es una pieza manuscrita conservada en el Archivo Municipal de Jerez, en la sección facticia denominada 'Archivo Histórico Reservado', con la signatura C. 1, nº 40. Este manuscrito, de enorme importancia para la historiografía de nuestra ciudad, era sobradamente conocido pero nunca había tenido un tratamiento integral como el que aquí se nos presenta, es decir, su transcripción científica, su contextualización histórica, su potencialidad historiográfica, la descripción de sus contenidos, etc. Los autores presentan las Ordenanzas divididas, como hemos dicho, en cuatro bloques: I.- Ordenanzas para el gobierno del concejo: cabildos, veinticuatros y jurados, alguaciles, mayordomos, almotacén, rentas, etc., II: Ordenanzas sobre espacios comunales, agricultura y ganadería: montaraces y guardas de términos, defensa y aprovechamiento de montes y comunales, olivar del concejo, daños a cultivos, ganados boyal, vacuno, porcino, etc., III: ordenanzas sobre el artesanado: textil, piel, madera, alfarería, atahonas y molinos, metalurgia, construcción, etc., y IV: Ordenanzas de mercado, comercio y servicios: sobre compra y venta, pesas y medidas, trigo y pan, vino, aceite, carne, pescado, abastecimiento de agua, feria, juegos y fiestas. Esta división en cuatro bloques no es la original del manuscrito AHR-C.1, nº40, pero sin duda ayudará a los lectores a enfrentarse a la lectura, ahora ya más cómoda, de un texto normativo en principio tan áspero.

A estos cuatro bloques principales se añaden siete apéndices. En el primero de ellos se recogen las "referencias a cartas reales, ordenanzas y otros documentos que encontramos en el Libro de Ordenanzas". En el segundo se recogen unas ordenanzas, originales de 1451 pero conservadas en copia de 1560, acerca del paso de ganados. En el tercero se recogen unas ordenanzas de 1472, es decir, de la época de la corregiduría de Rodrigo Ponce de León en Xerez, donde se confirman muchas de las ordenanzas anteriores y se añaden algunas sobre comercio y artesanado. En el cuarto, quinto y sexto apéndices se transcriben confirmaciones de ordenanzas de Xerez dadas por los Reyes Católicos y Carlos I. Y, por último, en el apéndice séptimo se recogen las 'Ordenanzas de Jerez que fueron utilizadas por Arcos de la Frontera'. Los originales de estos siete apéndices se conservan, al igual que la pieza principal, en el Archivo Municipal de Jerez. Las signaturas son también muy conocidas por los especialistas: AHR-C.6, nº 1; AHR-C. 10, nº 24; AH-C. 20, nº 1, etc., aunque también hay que decir que los autores han localizado y transcrito unas Ordenanzas de Xerez en el Archivo Histórico Nacional, sección Osuna, legajo 121, nº 18.

Los cuatro índices del volumen son obra del historiador Francisco Javier Fornell Fernández, miembro del Seminario 'Agustín de Horozco' de estudios económicos de Historia Antigua y Medieval (UCA). Estos índices son: toponímico, onomástico, de materia y de apéndices. El llamado 'de materia' es el índice de más interés pues presenta, agrupados por materias, los títulos propiamente dichos de cada ordenanza de los primeros cuatro bloques citados. El 'de apéndices' hace lo mismo con respecto a los siete apéndices a que nos hemos referidos anteriormente.

La obra es definitiva y magnífica en su conjunto pero, a mi juicio, se echan en falta pequeños detalles que paso a citar. Falta, al final del trabajo, un listado de todos los documentos utilizados, sus signaturas, fechas y archivos donde se encuentran. Igualmente, echamos en falta la inclusión en el volumen de ordenanzas de la ciudad como las famosas Ordenanzas de la pasa y la vendimia de Xerez de la Frontera, (transcritas por Hipólito Sancho en Documentos para la Historia del Vino de Jerez. Relaciones entre Jerez y Flandes durante el siglo XVI, Ed. Jerez Industrial, 1957), y cuyos originales se encuentran en el libro de Actas Capitulares de 1483, fº 216 recto a 218 vuelto. Falta también, a mi juicio, un listado de oficios con su referencia a la página donde aparecen, si bien esto es subsanable en parte con el índice de materias. Y falta, por último, al menos un sucinto análisis diplomático, relativo a la estructura documental del manuscrito principal, que permita al lector un conocimiento más profundo de la pieza al margen de sus valiosos contenidos historiográficos.

Este trabajo supone un impulso importante, junto a la obra de destacados medievalistas que han dedicados sus esfuerzos a Jerez, como H. Sancho de Sopranis, A. Franco Silva, J. Abellán Pérez, R. Sánchez Saus, M. González Jiménez, A. Collantes de Terán, F. Devís Márquez, M.A. Ladero Quesada, etc., a la historiografía medieval de Jerez. Sin duda, la edición de estas ordenanzas ayudará, como ha dicho el catedrático A. Franco Silva, a seguir avanzando en el "estudio del mundo urbano, de su organización político-administrativa, del terrazgo y de las actividades agrarias y ganaderas, del artesanado, del comercio y de toda una serie de aspectos a los que se enfrentaban los vecinos -y en especial la oligarquía que dirigía los destinos del concejo- cada día". Jerez fue la segunda población en importancia, casi 20.000 habitantes en 1534, en el antiguo reino de Sevilla. Este trabajo ayudará a conocer mucho mejor aquélla ciudad en el tránsito de la Baja Edad Media a la Modernidad. Mi enhorabuena por ello a sus autores.

Publicado en Diario de Jerez, aunque no he descubierto al autor

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