La entrada del cristianismo en España

Para hablar de la entrada del cristianismo en la Península debemos acudir a los textos de Pablo, de Ireneo o de Tertuliano, entre otros. Pablo, en su carta a los romanos, fechada hacía el 57, asegura que tenía deseos de acercarse a las comunidades romanas en su paso hacía Hispania. Según Clemente de Roma, la venida a Hispania de Pablo sería real, ya que este había predicado el Evangelio por todo el occidente. Otros muchos los testimonios colocan a Pablo en la Península tras su paso por Roma y ser puesto en libertad por Nerón. Aunque autores como Gelasio niegan que Pablo pudiese llegar hasta Hispania la tradición cristiana  lo sitúa, junto a Santiago, en el origen del cristianismo en España; tal vez en un intento de reforzar la idea de un pasado cristiano ante el Islam que ocuparía el territorio peninsular durante el medievo.  Y no se puede negar es que si bien casi todos estos textos son anteriores a la llegada de los musulmanes,  han sido usados posteriormente en busca de ese bien común cristiano, aceptándose como valido la llegada de Pablo y omitiendo aquellos textos que lo niegan.

Pese a esas controversias sobre la presencia de Pablo, hoy día nadie niega que la penetración del cristianismo en la Península es muy temprano, como se observa en textos de Ireneo, Tertuliano o Justino. La tradición habla de una entrada del cristianismo desde el sur. La Bética, la zona más romanizada, se convierte así en la entrada de la nueva religión en la Península. Entre las diversas leyendas sobre esa entrada en Hispania destaca la Pasión de Torcuato y sus compañeros quienes, procedentes de Roma, iniciarían la evangelización hispana desde Guadix. Allí, y siempre según la leyenda, fueron perseguidos por un grupo de paganos pero,tras cruzar un puente los cristianos éste se cayó impidiendo a los paganos alcanzarlos. Entonces una rica mujer les pidió ser admitida entre ellos y construyó una basílica para honrar a Jesucristo. Tras esto todo el pueblo abandonó el paganismo y desde Guadix se inició la evangelización del sur peninsular.

Tras la leyenda se pueden sacar conclusiones sobre al evangelización en Hispania. Torcuato afirma que ha sido enviado por Roma para llevar el cristianismo a la Península, lo que nos permite negar la llegada de los Apóstoles Pablo y Santiago ya que en ese caso el cristianismo estaría ya presente con mayor fuerza. Por otro lado, se observa la relación entre la Iglesia Hispana y la romana, ya que es de allí de donde provienen los fundadores de la nuestra. Otro aspecto importante es la conversión de la mujer rica (Luparia) pues parece probado que la religión cristiana tuvo gran aceptación entre las clases pudientes y que fueron estas ,con sus recursos las que facilitaron, la expansión cristiana por todo el mundo romano. Por otro lado, parece que es en el ámbito femenino donde tiene mayor aceptación esta nueva religión, que dotaba, al menos en teoría, de igualdad a la mujer frente al hombre.

En cuanto al ámbito de entrada del cristianismo, si aceptamos como valido este textos, parece que se produciría en Andalucía Oriental: el hecho de que uno de los apóstoles hispanos sea enviado a Carteya parece indicar que la zona occidental no se encuentra cristianizada aún (pese a que tradicionalmente se acepta la entrada de los primeros cristianos por esta zona y la existencia de algunas de las ermitas más antiguas parecerían favorecer esa hipótesis). Lo cierto es que la evangelización se produce en las zonas más romanizadas, lo que nos lleva a pensar que el cristianismo se extendió entre la población romana, como hemos visto parece que la mejor situada socialmente, tal vez como rechazo a la religión pagana y a ese predominio de la figura del emperador que llega a ser divinizado en vida.

Pese a todo lo dicho anteriormente, no debemos olvidar la falsificación documental que se realiza en ocasiones para validar determinados aspectos. Así los llamados Libros Plúmbeos del Sacromonte granadino son un claro ejemplo de esas falsificaciones. En ellos se pretende la evangelización de Hispania por Santiago que estaría acompañado por un árabe convertido al cristianismo: San Cecilio (santo existente pero que no es quien dice ser en estos textos). El hecho de que estos textos fuesen encontrados en 1595, parece indicar un intento de acercar el cristianismo a los árabes y remarcar la superioridad de esta religión frente al Islam. Sería, por tanto, un acto propagandístico que intentaría situar en Granada (último bastión del islam en la Península), el origen del cristianismo hispano frente al poder islámico que se había asentado en la zona durante ocho siglos.

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