Hoy hablamos de política

Quienes me conocen saben de qué pie cojeo en esto de la política. Aquí mismo se han dejado ver pinceladas de mi forma de pensar, pero hasta hoy jamás he realizado una entrada puramente política. Y no lo he hecho porque este blog es literario y no busca crear opinión, para eso ya están otros. Ni quiero ni deseo que se tache de una cosa y otra ya que, por desgracia, en este país, el centro que defiendo parece diluido en vaivenes filosóficos que nos llevan a dividirnos y subdividirnos en izquierda/derecha, extrema izquierda/extrema derecha. O “progres/fachas” si se quiere, que está más en boga últimamente. Por eso yo, que no me considero ni lo uno ni lo otro, prefiero que este blog quede en el anonimato político. Pero hay días en los que todos debemos elevar la voz. Y hoy me toca a mí.

Y me toca porque nos hundimos. Miramos a Grecia y decimos “a nosotros no nos pasará lo mismo. Nuestros políticos y nuestros sindicatos saben lo que hacen”. Y nos mentimos. Nos mentimos porque nuestro Presidente se saca de la manga medidas y recortes cuando se lo dicen desde fuera. 15.000 millones, que está muy bien. Si no fuera porque se recorta del sueldo de trabajadores, de prestaciones sociales (el famoso cheque-bebe, la ley de Dependencia e incluso de los medicamentos) y de las pensiones, ya de por sí cortas. Pero no se recortan los gastos del Estado y se mantienen ministerios sin sentido (y que me perdonen las feministas) como el de Igualdad, el de Vivienda e incluso el de Cultura (que debiera incluirse en Educación), así como una vicepresidencia tercera que sólo sirve para mantener a Chaves en Madrid.

Y ante todo esto, me surge una duda ¿dónde están los sindicatos? Esos que si gobernase el PP llevarían meses en la calle. Los mismos que ahora guardan silencio cuando el paro alcanza cotas desconocidas, y que sólo levantan la voz en homenajes a jueces juzgados. ¿Es qué, acaso, como ahora gobierna el PSOE no deben defender a los trabajadores? Me temo que no quieren morder la mano de quién les da de comer. Ellos, que ahora dirán que el recorte es a los funcionarios (esos casi 8 millones de españoles que tienen su sueldo asegurado) y que “para lo que hacen”. Pues oiga, yo no soy funcionario, pero la inmensa mayoría de ellos cumplen con su trabajo a rajatabla y han ganado su puesto en oposición tras años de estudios. Y ahora les recortan el sueldo mientras nuestros ex parlamentarios siguen cobrando una pensión vitalicia. ¿No debería ser la política un servicio público?¿desean recortar gastos? Acaben con ese abuso. El abuso del político profesional, sin preparación, sin estudios, sin trabajos previos (recordemos que tenemos una Ministra cuya vida laboral -no política- se reduce a 6 meses de becaria en un banco y ese mismo perfil puede verse en el PP en individuos como Antonio Sanz). Terminen con esa casta superior de personas que, por haber estado cuatro años sentados en un banco del parlamento, abucheando al contrario y aplaudiendo al amigo, viven del Estado para toda su vida.

Acaben con los liberados sindicales. ¡Que trabajen como todos los trabajadores! Terminen con sus privilegios y cuando vuelvan al tajo, cuando vean peligrar unos puestos de trabajos por los que todos tememos, tal vez levanten la voz y recuerden que no están al servicio de siglas, sino de personas que cada día rezan por que mañana puedan volver a levantarse para trabajar.

Pero sobre todo, déjense de memeces y estupideces partidistas. Siéntense a hablar, unos y otros, y defiendan este país que es de todo y que comienza a sangrar más de la cuenta.

Comentarios

Alejandra Flores ha dicho que…
No he podido terminar de leer esta entrada....
Cathan Dursselev ha dicho que…
Lo siento... pero hoy quería decir algunas cosas que pienso.

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