En La Marabunta

-Está bien, está bien. No hace falta que insistas, Rubia, tomáremos esas viandas que nos has preparado para cerrar la comida -Fat tenía un trozo de pan de cebada y cacao en la mano, mientras limpiaba las migajas caídas sobre la vieja mesa de cerezo- Vasques, despliega los mapas. Ha llegado la hora de hablar de cosas serias.
-Por fin -dijo Marco Antonio- repartiremos el botín y podremos ir al puerto a buscar algún caballo que comprar.
-No, no, ya repartiremos eso- repuso Fat- ahora hablaremos de la Perro Caliente.
-¡Por fin has decidido asaltar la fortaleza!- exclamó entusiasmado D'Orange.
-¡Eso es!- Borough se mostraba júbilos -¡Ya era hora de acabar con esos perros ingleses!
-Mi friend, are you algún problem with mis compatriotas?
-Cada día entiendo menos a este Charles- Mamonuth puso los pies sobre la mesa y comenzó a rasgar el laúd -escribiré alguna oda sobre la hazaña.
-Están todos locos- susurró Fat, observando como Mutambo comenzaba a hacer malabares con los platos de postre.

Vasques chasqueó la lengua para apartar a lady Chodni y lord Corba y situar los planos sobre la mesa. Los dibujos de Borough mostraban el alzado de la temible fortaleza. Los muros, de 20 metros de altura, se elevaban sobre escarpados acantilados. Contaba la leyenda que ningún hombre había logrado atrasarlos con vida, pero que los cuerpos de los muertos surgían de las profundidades de los pozos.

-Yo escalaré esos muros- dijo entusiasmado Rey, al que todos llamaban Japi- Yo entraré en esa fortaleza.
-Pero, ¿vivo?- preguntó la Rubia subiendo los pantalones a Borough mientras éste se defendía.
-Nadie morirá esta vez- dijo Fat pensando en la última escaramuza y la muerte de los dos queridos perros de la Rubia- Entraremos de otra manera. ¿no habéis pensado en como llegan los muertos al interior de los pozos?
-¡Sus espíritus buscan venganza!
-¡Atraviesan los muros, son fantasmas!
-Le arrastran la aguas- dijo Marco Antonio finalmente.
-¡Bingo!- gritó Fat.
-No me lo creo- dijo Rubia enfadada- muestralo, siempre haces trampa.

Fat la ignoró antes de pedirle a Vasques que explicará lo que sabía. Y esto era mucho. La joven pirata ex puta había estudiado a fondo la fortaleza. Pocos eran los que sabían que junto a su hermana habían mostrado su sapiencia en asuntos de amor entre los muros de la Perro Caliente. En aquellos días fueron muchos los cuerpos aparecidos en los pozos y, asqueadas de tanto hedor a muerte, ambas mujeres decidieron deshacer el entuerto. Mutambo bajó a los pozo en una noche de luna llena y marea vacía y descubrió la puerta a los infiernos.

-Esa misma puerta -concluyó Fat- que abriremos nosotros mañana.
-¡oju con my God!

Comentarios

Natalia ha dicho que…
jajajaajaaaa, ajú con dioh mioh!!
Marcos A. ha dicho que…
ssiii eso mismo iba a poner yoo ajú con diohh miohhh!! javi eres un crack dentro de na lost va se pecata minutaa!!!

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