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En la Marabunta

-Está bueno el bicho- dijo lady Chodni arrancando un trozo de carne de la paleta del cabrito.

La grasa resbalaba por su rostro hasta su cuello cuando lord Corba acudió a su lado. Con un pulcro pañuelo de seda, limpió el reguero que chorreaba desde la boca de la mujer. Observaba de reojo como Mamonunth comenzaba a tocar las cuerdas de su laúd, signo inequívoco de que iba a amenizar la velada con sus canciones de amor. Vasques caminó hasta sentarse a su lado, apoyando la cabeza sobre las manos observando, en distraída pose estudiada, la luz que se filtraba entre los tablones del casco.

-Fat, deberíamos arreglar el barco- dijo- Un día de estos nos hundimos.
-Eso decírselo a Borough, el se encarga de las reparaciones.
-Habrá que estudiarlo y ver por cuanto os saldrá- dijo el rubio pirata mientras Mutambo acariciaba sus cabellos -¿tú qué crees esposa mía?
-Que por mucho que sueñes, nunca seré tuyo…. Nuestro momento pasó. Ahora centrémonos en lo importante, esposo mío, ¿cuánto cobrarás?
-¿Cómo que nos cobrará? El barco es de todos –el capitán Fat miró a su amigo indignado- tú y yo llevamos navegando en este galeón el mismo tiempo, desde el suceso con….

El galopar de un caballo por el puerto rompió la conversación.

-What? How to coméis without mi?- la atronadora voz resonó en la cubierta. El hombre, enjuto, moreno, de miraba traviesa, mostraba una cicatriz en la oreja derecha.
-Desde ese sucedido- dijo D’Orange- desde que el amigo Borough le arrancó la oreja sir Charles.
-¿Cómo? ¿pero no han sido amigos siempre?- El Nutria miraba atónito a Charles y a Borough preguntándose que llevó al uno a realizar tamaña tropelía sobre el otro.
-Una partida de naipes- dijo Marco Antonio a la par que escanciaba vino sobre la carne asada, sonriendo feliz a dos hermosas hembras de exultante pecho que paseaban por el puerto.
-¿Naipes?
-Yes, Nutria, my friend, me arrancó la ear when i was leading the donkey. No lo soportó. Y me did this.
-No seas quejica, sir Charles- terció Rey, al que llamaban Japi pues siempre estaba feliz- cosas peores se han hecho.
-Y peores puedo hacer como no me traigas esa cabra ya- Gritó el capitán.

Comentarios

tiomatt ha dicho que…
jajaajja...de arte Javi, de arte.
MARCOS A. ha dicho que…
Javiii me encanta q gracia me descojono eres un crack un abrazo!

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Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
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Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.