Abandonado

Hoy hay un niño llorando. No sé quién es, ni dónde vive. Pero esta noche llorará. Cuando llegue la hora de acostarse y busque con sus pequeñas manitas a quien siempre le acompañó en la cama. Y no esté. No esté porque ha quedado abandonado en una parada, tumbado solitario en el suelo, apoyado en la columna de la marquesina. Esperando en vano que su amigo vuelva a buscarlo. No lo hará. Posiblemente no se ha dado cuenta de que ya no lo llevaba de la mano. Y cuando se de cuenta, ya será tarde. Ahora el muñeco espera tirado en la acera que otra mano lo recoja. Si tiene suerte, tal vez acabe en brazos de otro niño que le quiera como el que hoy llora. Pero, casi seguro, acabara entre restos de basura. Juguete roto y abandonado, como la propia infancia que se escapa sin querer.

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