Linajes gaditanos en la Baja Edad Media


Ya tenía ganas de poder mostrarlo. Y por fin ha llegado el día. Después de casi cuatro años de investigación sobre las familias gaditanas bajo medievales tengo el enorme placer de poder mostrar el resultado. Un libro que recoge el devenir de 14 de las familias más representativas del Cádiz medieval y de los individuos que las componían. La biografía personal de todos ellos nos ha permitido adentrarnos en la historia de la ciudad y desmitificar algunos rasgos creídos por todos: la ciudad no era una pequeña villa de pescadores, ni se encontraba excluida de las grandes rutas comerciales. Los personajes que habitaron la ciudad estuvieron atentos al devenir del reino, participando activamente en las guerras sucesorias castellanas, en la defensa del Estrecho, en la conquista de las Canarias y en las rutas comerciales con Berbería (del que poseían monopolio). Además, el estudio nos ha permitido conocer las formas de ascenso social y de mantenimiento de poder de esas familias, y el ennoblecimiento de la villa y de los hidalgos gaditanos.

Tengo que agradecer a todos los que han hecho posible este libro: a Rafael Sánchez Saus, profesor y amigo, que me ha inculcado el gusto por la genealogía (realizar este libro ha supuesto crear un gran puzzle donde cada ficha se tornaba en nombre) y que me ha ayudado en todo desde el primer momento.

A Alfonso Franco Silva, que siempre ha estado dispuesto a perder su tiempo conmigo cuando lo requería. Como, en el fondo, muchos de los profesores del grupo de investigación Medievalismo Gaditano, al que pertenezco, y que me ha ayudado con los gastos que un trabajo como este supone -más para alguien como yo que careció de becas-

A Bea Blanco, que tantas horas y cafés ha compartido conmigo en los momentos más duros del trabajo, consolándonos mutuamente por las dificultades encontradas en el estudio de las familias medievales, y sin la que las relaciones con Jerez no podrían estar perfiladas en este libro.

A mis hermanos y amigos que han sufrido mis horas hablando de personas que ni conocían ni les interesaban. A esos que llegado el momento, sacaban la cabeza por encima de la valla para preguntar que tal iba el Cabrón, con algo de sorna por el nombre de marras, pero que me animaban a seguir con mi trabajo y me respetaban mis horas -largas horas- de charla trascendental sobre la vida de los Argumedo o los Bernal.

A la gente de Ubi Sunt?, que siempre han apoyado y compartido el sueño por la investigación. Ayudando con sus conocimientos y experiencias a seguir adelante. Y empujando casi sin querer en esta carrera por ser Historiador. Desgraciadamente no podré compartir este libro con ellos como debiera, pero una parte de él sin duda les pertenece.

Y a mis padres. ¡Que sería de mi sin ellos!. Han sido ellos y nadie más los que me han dado los medios para poder realizar mis estudios, cuando las becas se negaban y los trabajos se hacían ausentes. Los que apoyaban más que nadie, aguantando mi mal humor cuando el trabajo iba llegando a su fin. Y celebrando mi alegría cuando los resultados llegaron.

Y por último, y por supuesto, al Servicio de Publicaciones de la UCA, con Pedro Cervera a la cabeza -sí, ya sé que debería hablar primero del director del mismo- y a Gonzalo Butrón, por haber creído que merecía la pena que este trabajo viese la luz.

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