De amigos

La madre que la trajo. A ella y a la primavera. A los sentimientos a flor de piel y a la amistad exacerbada. Debería estar enfadado y mucho, pues en los últimos días son otros los que exaltan una amistad a la que rindo tributo y asciendo a altares como si de un falso dios se tratase. Y en el fondo lo es. La amistad representa todo lo que las religiones deberían defender: ayudar al prójimo, quererlo como a uno mismo, protegerlo, acompañarlo, escucharlo, aconsejarlo. Vivir una amistad sincera, real, es lo mejor que puede ocurrir en este mundo. Ser capaz de tener a tu alrededor amigos con los que puedas contar siempre, es una riqueza difícil de superar. Sentarte y saber que en otro lugar, cercano o lejano, alguien te echa de menos simplemente porque sí y notar que tu también echas de menos al otro, es impagable. Saber que tienes una familia que has elegido y no te ha venido dada es un regalo en este mundo solitario. Y yo la tengo.

Y debería estar enfadado, porque en esa exaltación amistosa se me ha llamado charlatán, pedante, soberbio, que siempre creo llevar la razón y debo tener la última palabra, y otras muchas cosas. Pero sobre todo eso me han dicho amigo. Y ¿saben?, en un mundo donde la amistad parece obligada a desparecer, contar con amigos y amigas (¡qué difícil es que se entienda la amistad sana entre hombre y mujer!) me saca de mi letargo. Me sacude hasta los cimientos del alma y me hace gritar a los cuatro vientos que hay amores casi tan fuertes como los familiares. Y que es una lástima que se haya perdido algo tan bonito como el decir “os quiero”.

Y hoy lo digo. Os quiero, a todos los que ya sabéis que sois queridos. Os quiero, y quiero que nos veamos pronto, aunque a algunos ya os vi anoche comiendo el maravilloso sushi de Marcos. ¡Qué de mamonas sueltas! Pero no alejarse de mi vida.

Comentarios

Tio Matt ha dicho que…
sí, hay muchas mamonas sueltas...TÚ LA PRIMERA...je je je...
...bonito escrito compadre.
Cathan Dursselev ha dicho que…
La Mutambo madrileña tiene la culpa, que me ha emocionado la muy siesa con la nostalgia primaveral, jajaja...

¡Tenemos que vernos antes de que abandones la soltería!

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