¿Dónde estás?

Te busco preguntándome dónde te encuentras. Soñando con los tenues momentos en los que viniste a mí. Lamentándome de tantos años en los que no te valoré como debía. Tú, que iluminabas mis días y calentabas mis noches, ahora no estás. Y no puedo más que recordarte luminoso, espantando las borrascas de mi vida. Iluminando el cielo azul con la brillantez del sol. Apagando el sonido de los truenos e impidiendo que la lluvia me calase.

Te he perdido y no puedo hacer nada para recuperarte. Mis días se vuelven grises, melancólicos, lluviosos, en tu ausencia. Me ahogo en un mar de barro. Lodazales que crecen a mí alrededor. Que cortan las carreteras de mi vida y anegan los campos hasta encharcar mi alma. Me siento mojado en tu ausencia, mirando a un cielo que llora tu perdida. Que ruje con la furia de la tormenta gritando que te has ido, y quién sabe si volverás.

Quiero que vuelvas. Quiero que levantes las nubes, que traigas el sol a mi vida. Y lo grito a los cuatro vientos, esos que ahora se vuelven bravos. Pero nadie me ayuda. Nadie puede ayudarme a conseguir tu vuelta. Por eso lloro, escondiéndome en húmedos rincones de la lluvia que mancha mi espíritu. Y suspiro. Suspiro preguntándome dónde estás. Dime, ¿a dónde fuiste, Anticiclón de las Azores?

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