Ir al contenido principal

San Valentín

Hipócrates enseñó a los médicos que debían luchar por salvar a sus enfermos. Por curar sus heridas y proteger a los más necesitados. Valentín, médico entre soldados, observó que los hombres escondían en su alma heridas más difíciles de curar. En la segunda mitad del siglo III d.C. el emperador prohibió a los legionarios contraer matrimonio, pues las mujeres podían distraer a sus hombres en la guerra. Valentín, convertido a la nueva fe de los cristianos, ejercía de sacerdote entre aquellos que seguían a Cristo en el ejército del emperador. Pero veía como la melancolía se extendía entre aquellos que deseaban unirse a sus amadas. Así, desobedeciendo las órdenes de Claudio II, Valentín realizó matrimonio tras matrimonio hasta ser descubierto. El emperador ordenó entonces su decapitación en el año 270.

Pero poco más se sabe de Valentín, quien fue elevado a los altares al morir mártir por negarse a renunciar al cristianismo antes de su ejecución. Tan poco se sabe que es imposible centrar el origen del santo y tres hombres se reparte el dudoso honor de originar la fiesta del amor: uno médico, en Roma y enterrado en la vía Flamina, en la llamada durante toda la Edad Media “puerta valentina”; el otro en Francia y el tercero en las provincias norteafricanas.

Como nota curiosa, la festividad religiosa fue retirada de los calendarios cristianos en 1969, junto con otros santos con un marcado carácter legendario, pues parece más que probable que Valentín sea una invención medieval.

Comentarios

alejandra ha dicho que…
supongo que cuando dices el ordenador ordenó, sería el emperador ordenó porque sería la polla que en la antigua Roma hubiera habido ordenadores!!!
Anónimo ha dicho que…
Por supuesto que había ordenadores. Yo nunca cometo errores..

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…