Ir al contenido principal

Puertas que se cierran


Creo que aquel fue uno de los días más divertidos de todos los pasados en el colegio. Normalmente nos reuníamos en el recreo detrás del gimnasio. Aprovechando la sombrita del edificio para juntarnos todos, separados ya en varias clases y dos cursos. Pero aquel día Frutti no apareció. Era un personaje singular que había llegado al grupo cuando Paco repitió de curso. Uno de esos chavales tan buena gente y con tan malas ideas que tenía que caer bien entre nosotros. Y, aquel día, hizo una de las suyas. No nos preguntábamos porque no había venido. Como en todo grupo, también en aquel colegio, algunos de nosotros había días que preferíamos hablar con otros. “socializarnos” vamos. Pero cuando llegó al rellano de la escalera del edificio de BUP, su rostro indicó que algo había hecho. Sonreía de oreja a oreja. Y escondía las manos en los bolsillos del pantalón.

-Tirar, tirar... vamos para clase.

Nos miramos todos, mientras entrábamos en nuestras clases interrogándonos con la mirada sobre lo que escondería en los bolsillos. Tardamos poco en descubrirlo. Exactamente el tiempo que Padilla, el director, tardó en llegar a nuestra aula.

-¿Quién ha sido?- preguntó de sopetón como si debiéramos saber de que hablaba -¿quién ha sido el gracioso? Como no salga el culpable vais a pagar todos.

Y todos nos miramos. Algunos con cara de incredulidad. Nosotros manteniendo el tipo, rictus de anonadados y sorprendidos por la reacción del director y sabiendo que el culpable estaba, en ese justo momento, dando clases de historia con el Piru.

-Pero, señor director, ¿qué ha pasado? –preguntó el negro ante la mirada inquisitorial de “el muerto”, D. Enrique el profesor de matemáticas, que esperaba para saber la respuesta.
-Alguno de estos energúmenos de camisa de rayas que ha sellado todas las puertas del edificio de profesores.

Don Enrique no dijo nada, pero tras la marcha de nuestro director, lo vimos reír por segunda vez en todos nuestros años de colegio. Sólo un instante antes de continuar las clases.


-La has liado, Frutti...
-No he hecho nada- respondió el aludido.
-Pisha, a otros con ese cuento, que nos conocemos de sobra y, además, tienes las manos llenas de silicona.

No pudo negarlo.... las pruebas eran palpables. Tanto que fue expulsado varios días y obligado a pagar las puertas cerradas pero.... "es que no es seguro que las puertas de los laboratorios estén abiertas, cualquier niño puede entrar y tomarse un yougur caducado".

Nunca supé si él llegó a hacerlo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Elisa Serna -- Esta gente qué querrá

Llamaron de madrugada.
Toda la casa está en calma.
La madre les sale a abrir
arrebujada en la bata.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Preguntaron por el hijo.
El hijo duerme en la cama
y al oir las fuertes voces
de golpe se despertaba.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Lleva días sin hablar,
por las noches se inquietaba
esperando con temor
que una mañana llamaran.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

La madre nunca ha sabido
por lo que el hijo luchaba
y que en la Universidad
su compromiso afirmaba.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

No sabe cómo escapar,
el miedo le torturaba,
después de abrirse la puerta
él caerá por la ventana.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Hay momentos de tensión
nadie dice una palabra,
la madre que entra después
grita y llora desgarrada.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Llamaron de madrugada.
La ley una hora señala.
Muerto el estudiante está.
Fue un golpe al filo del alba.
¿Esta …