Ir al contenido principal

The Lovely Bones

Hay películas que te hacen pensar sobre su final durante horas, y películas que te hacen meditar sobre el final durante días. The Lovely Bones, basada en la durísima novela de Alice Sebold, en de las segundas. Su inicio ya nos dice que va a ocurrir: “Me llamo Salomon, como el pez, Susie Salamon y el 6 de diciembre de 1973 fui asesinada con 14 años”. Desde ese momento se inicia una historia hermosa, al dolor por la perdida de una hija va uniéndose la desmembración de una familia hasta ese momento feliz y perfecta. Dicen los que han leído el libro, que la historia es mucho más dura, más cruel en sus descripciones, más real que la película de Peter Jackson. Pero aún así la obra de Jackson, caminando entre la realidad y la fantasía (no he podido evitar que algunas imágenes me lleven hasta El Principito) obliga al espectador a pensar, a sufrir al lado de Susie y, sobre todo de Jack, su padre, tras el asesinato. Acompañar a Susie en el “entre mundos” es recorrer los sentimientos que debieron darse en Alice Sebold (quién, según cuentan, sufrió una violación de joven) debatiéndose entre el odio y la necesidad de continuar adelante. En el caso de Susie entre empujar a su padre a la locura o continuar hasta el cielo.

The Lovely Bones es una película que hay que ver, que no se puede contar, donde los sentimientos se ponen a flor de piel, de la mano de las grandes interpretaciones de Soirese Roan (Susie), Mark Wahlberg (Jack), de Susan Sarandon (la abuela que actua como contrapunto casi humorísticos al drama principal echándose la familia a la espalda) y sobre todo del siempre genial Stanley Tucci (el sr. Harvey) que se ha ganado la nominación al Oscar por este papel. Y a las interpretaciones se une una cuidada imagen y una banda sonora que sabe acompañar los sentimientos de cada uno de los protagonistas y que te sumerge en ellos.

Una obra alejada de la imagen que Jackson nos ha mostrado en sus últimas aportaciones cinematográficas (King Kon, El Señor de los Anillos) pero que nos retrotrae a sus Criaturas Celestiales (1994). Mostrándonos un cine de sentimientos, de imágenes hermosas para narrar duros acontecimientos. Una historia de sacrificio y dolor que no deja indiferente y que nos muestra que Jackson es algo más que un director comercial.


Comentarios

alejandra ha dicho que…
No podría mostrarme más de acuerdo, esta noche me ha costado incluso dormir...
Cathan Dursselev ha dicho que…
No me extraña. La parte en la que recuerda la violación(asesinato, Jakson deja caer la idea pero nunca habla abiertamente del tema) es muy dura.

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Tú no eres de Cádi' ni na'

Esto que voy a decir no es muy usual en mi tierra. Pero es mi realidad, única e intransferible. Soy gaditano, sí. He nacido en esta tierra y la amo como pocos. Me gusta su historia, su cultura y su gastronomía. Su mar y su monte, su bahía y su provincia. Hasta soy cadista de corazón y carnet: pero no me gusta el carnaval. No, al menos, el que ahora vivimos.

Me gustaba cuando íbamos a escuchar coplas, sabiendo que estos tres días eran los únicos en los que podríamos hacerlo. Me gustaba cuando el Carnaval era Carnaval y no una especie de cáncer que se ramifica por el día a día de mi ciudad hasta cubrirlo todo. Desde batallas de coplas en agosto, hasta el carnaval de julio, pasando por festivales de jazz carnavalesco. Que hay una boda, carnaval. Que hay una fiesta: carnaval. Que toca flamenco, seguro que algún carnavalero sabe cantar y aunque sea buen cantaor sacamos su lado comparsista.
Por eso, este año, decidí que solo saldría en carnavales si el trabajo me empujaba a ello. Pero el d…