Fortún de Torres

No sólo Cádiz cuenta con miles de leyenda que engrandecen su historia. La vecina villa jerezana también tiene presnete en su historia hombres de gran valía y valor. Fortún de Torres es uno de ellos. Descendiente de Fortun II de Navarra, conocido como el Monje o el Tuerto, su nombre proviene del musulman Fortún Ibn Musa, abuelo materno del navarro. Llega a Jerez de la mano de Nuño de Lara en 1255, cuando las tropas de Alfonso X toman el alcázar jerezano, cedido por Aben Obeit en capitulación, Fortún se mantendrá en la ciudad defendiendo el alcázar, ahora bajo el mando de Garcí Gómez Carrillo, teniente de Nuño de Lara.

Pero la paz en la villa se vió pronto truncada y en 1261 (dice la leyenda, 1264 dice el historiador que soy), los mudejares descontentos se levantaron contra el domino castellano. La ayuda a los infieles llegó de las ciudades moras de Tarifa y Algeciras. Poco podían hacer frente al ataque los pocos cristianos que defendían el alcazar. Cuenta la leyenda que don Fortún de Torres, gentilhombre y alférez mayor de Jerez, defendió con la vida el pendón real de su majestad Alfonso X y habiendo sido mutilado de piernas y manos, mantuvo alzado el pendón real con ayuda de sus dientes y los ensangrentados muñones hasta que la muerte tuvo a bien librarle de tal carga. Mostrando el valor y el coraje de los caballeros castellanos, hijos de Dios y súbditos fieles del rey hasta la misma puerta de los infiernos.

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