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Don Juan y otros cosas

Don Juan José era uno de esos profesores que, al menos visto con los años, tenía vocación para la enseñanza. Profesor de historia, supo inculcarnos el amor por una rama de la cultura que muchas veces es tachada de aburrida. En sus clases, D. Juan José, nos mostraba que había otra forma de aprender: pensar. Recuerdo las clases de 3º de BUP cuando, divididos en dos grupos, nos obligaba a enfrentar las ideas contrapuestas de la Guerra Civil. Así, veíamos los pros y los contras de cada bando, pero también descubriamos como unas ideas podían llevar al enfrentamiento.

En sus clases aprendimos a comprender la historia y a mirar anuestro alrededor para buscar en la prensa o en la televisión los hechos históricos del mañana. Así vívimos profundamente la caída del Muro de Berlín obligados a hacer un trabajo sobre su repercusión en los medios que hoy me parece adelantado a nuestro nivel. Trabajo que iniciamos con desagrado para terminar con júbilo al ver un resultado que aún hoy guardo con cariño por ser mi primer trabajo de historia.

Y se preguntarán a qué viene esto. A qué recuperar a este profesor simplemente para decir que era bueno. Y es una pregunta muy lógica con una explicación aún más racional. Hace unos días, en el blog de mi vecino y amigo Gades Noctem, surgió una discusión sobre la EGB y la LOGSE actual y, con el humor que le caracteriza, echaba por tierra la educación que tanto él como yo recibimos, aunque sin llegar a alabar la actual. Pensando en aquellas cosas que decía no pudé más que alegrarme de haber recibido una educación diferente a la suya, con profesores que nos enseñaban a pensar y no ha recitar de memoria. Incluso que me enseñaron, sin que yo lo supiera, a valerme en lengua inglesa. Pero, sobre todo lo que allí leí, me chocó el hecho de que acusara de los males de la EGB a ser un sistema nacido de una dictadura. Y puede que así fuera. Y es de sobra conocido que no fue el mejor sistema de cuantos se podrían tener, pues tenía muchas carencias. Pero, lo que jamás se le debe achacar, es que fuese un sistema que se basase en la autoridad del profesor. Porque es, precisamente eso, lo mejor que tuvo. Enseñar a los alumnos que exisitían palabras como esfuerzo, sacrificio y obediencia. Que no coartaban nuestras libertades –por algo profesores como D. Juan José nos enseñaban a pensar por nosotros mismo- sino que nos daban los mecanismos necesarios para poder convivir en un mundo social como es el nuestro.

Hoy en día, esa idea de sacrificio y esfuerzo ha perdido poder frente a la de “fracaso escolar”. El miedo a que nuestros niños se vean frustrados en su infancia está provocando que nos olvidemos que la Escuela es algo más que una gran guardería donde los niños quedan al servicio de unos profesores que son más vigilantes que educadores. Donde prima el estar sobre el participar. Aulas en las que muchos alumnos se convierten en parte del mobiliario mientras debaten sobre el último capítulo del antaño experimento social de Gran Hermano. Y es ese, quizá, el mayor problema de la sociedad actual. A nosotros nos enseñaron que el fracaso existe, que si no te esfuerzas, suspendes. O te quedas en paro en la vida “real”. Ahora no importa el esfuerzo, sigues avanzando exactamente igual que los que sí se esfuerzan y, al final, la frustración es mucho mayor. Porque acostumbrados que nadie les diga NO, no son capaces de aceptar la primera negación recibida a una petición: No puedes trabajar con nostros. No estás formado. No tienes recursos suficientes para el crédito que pides, y otros muchos “noes”. Pero es que, además, ese plano “profesional” también se traslada a la vida personal. En los niños y en los no tan niños.

Así que, después de mucho meditar, me alegro de haber tenido profesores como los que tuve, que me enseñaron a ser persona, a pensar por mí mismo, a esforzarme,.. pero también me mostraron que era el fracaso y como, incluso dentro de un sistema que no es el mejor, se podían hacer grandes cosas. Solo espero que algún día, profesores que D. Juan José vuelvan a las aulas con alegría, sabiendo que sus alumnos además de aprender se forman.

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