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Mostrando entradas de febrero, 2010

Riquezas reales

Hoy he vuelto a Roche. A sentarme en el porche de una parcela inundada. Disfrutando del sol con permiso de un cielo cubierto. He caminado por el pinar. Oliendo a hierba mojada, a tierra húmeda. Me he sentado en la arena de la playa, viendo el mar bravo protestar por el invierno. He soñado despierto con otros tiempos. Cuando nos sentábamos en grupo hablando de la semana vivida. He recorrido una a una las casas de mis amigos, ausentes. He recordado cada paso dado, durante tantos años juntos. Y al final he vuelto a casa, al porche, a ver la luna escaparse entre jirones esponjosos de nubes. Y la sonrisa ha espantado a la tristeza, a la melancolía. Están todos, escondidos en sus rincones adultos: Edimburgo, Paris, Madrid, Granada, Sevilla, Cádiz. No importa dónde estén. Estamos todos, cada uno sentado en el portal de nuestra casa, en la ventana abierta de nuestro ordenador y, de vez en cuando, nos acordamos de lo que somos, de quiénes fuimos. Y nos sentimos cerca de amigos que hace meses q…

The Lovely Bones

Hay películas que te hacen pensar sobre su final durante horas, y películas que te hacen meditar sobre el final durante días. The Lovely Bones, basada en la durísima novela de Alice Sebold, en de las segundas. Su inicio ya nos dice que va a ocurrir: “Me llamo Salomon, como el pez, Susie Salamon y el 6 de diciembre de 1973 fui asesinada con 14 años”. Desde ese momento se inicia una historia hermosa, al dolor por la perdida de una hija va uniéndose la desmembración de una familia hasta ese momento feliz y perfecta. Dicen los que han leído el libro, que la historia es mucho más dura, más cruel en sus descripciones, más real que la película de Peter Jackson. Pero aún así la obra de Jackson, caminando entre la realidad y la fantasía (no he podido evitar que algunas imágenes me lleven hasta El Principito) obliga al espectador a pensar, a sufrir al lado de Susie y, sobre todo de Jack, su padre, tras el asesinato. Acompañar a Susie en el “entre mundos” es recorrer los sentimientos que debier…

Niña morena y agil. Poema XIX

Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Don Juan y otros cosas

Don Juan José era uno de esos profesores que, al menos visto con los años, tenía vocación para la enseñanza. Profesor de historia, supo inculcarnos el amor por una rama de la cultura que muchas veces es tachada de aburrida. En sus clases, D. Juan José, nos mostraba que había otra forma de aprender: pensar. Recuerdo las clases de 3º de BUP cuando, divididos en dos grupos, nos obligaba a enfrentar las ideas contrapuestas de la Guerra Civil. Así, veíamos los pros y los contras de cada bando, pero también descubriamos como unas ideas podían llevar al enfrentamiento.

En sus clases aprendimos a comprender la historia y a mirar anuestro alrededor para buscar en la prensa o en la televisión los hechos históricos del mañana. Así vívimos profundamente la caída del Muro de Berlín obligados a hacer un trabajo sobre su repercusión en los medios que hoy me parece adelantado a nuestro nivel. Trabajo que iniciamos con desagrado para terminar con júbilo al ver un resultado que aún hoy guardo con cariño…

Verdad

Hoy he descubierto una verdad que va a cambiar mi vida. En el fondo es algo que he sabido siempre pero ha sido justo hoy cuando he visto todo lo que esconde. Porque, saben, hoy he descubierto que soy eterno. O, al menos, que viviré hasta el fin de los tiempos, que vete a saber cuándo será. Pero no una eternidad como la de los vampiros. No. No soy ni seré un no-muerto, que todos saben que no están vivos, pero pueden fenecer, bien sea con plata, con madera o cortando la cabeza. No. En mi caso, no podré perecer. Y no me lean con esa cara. No estoy volviéndome loco –la locura ya estaba presente en mí- porque quizá estoy que hoy les cuento sea lo más cuerdo que hayan leído en estos dos años.

Y es que, precisamente hoy, he descubierto en mi interior la verdad que acompaña a mi fe: que la muerte no es más que el final de una etapa, que se cierra con la tapa del ataúd, para abrir la puerta a la vida eterna. Soy eterno. Y como tal no debo ni tengo que preocuparme de los pequeños problemas que a…

La busqueda (XVII)

Jarque se sentó en la silla. Mirando el suelo con cara de desesperación. ¿qué podía haber hecho en el pasado para que Errante fuese por él? Y de pronto lo entendió. Lo ocurrido cuatro años atrás se repitió en su mente como si estuviera ocurriendo en ese mismo instante. La pequeña habitación del aeropuerto se convirtió ante sus ojos en la sala de estar de la casa de la calle San Francisco. Recordaba cada uno de los detalles que ahora cobraban vida en su paranoia.

Los sillones de tela roja con flores estampadas y dos cojines verdes apelmazados por el paso del tiempo. La mesa camilla con el mantel puesto y los restos de la cena de varios días antes. El hedor insoportable de los alimentos podridos. El zumbido de las moscas sobre los platos sucios. La televisión encendida, con una antigua película con el volumen al mínimo. Las dos sillas tiradas en el suelo de losas blancas y negras, resquebrajadas por el paso del tiempo. Mugrientas por la suciedad acumulada. Volvió a sobresaltarse cuando e…

Cursi

El Sr. Sicourt, sastre de Cádiz, era tan pretendidamente snob y pomposo, que vestía a sus hijas como el que empaqueta regalos. Las gentes de Cádiz, para reírse de ellas en su propia cara, cambiaron el orden de las sílabas, castellanizando los sonidos: "cur-si". Esta es solo una teoría del origen de la palabra "cursi".


Gentileza de Julián Guerra

Inquietud en Shutter Island

Inquietante. Así se define la última película de Martín Scorsese, Shutter Island. Desde la llegada del agente judicial Teddy Daniels al psiquiátrico de Ashecliffe para esclarecer la desaparición de Emily Mortimer la película corre entre la locura, llevándote de la mano. No diré que se trata de una obra maestra, pero si una de las películas más redondas del año, con un Leonardo DiCaprio que se echa a la espalda la historia para conducirnos por la agobiante prisión psiquiátrica dirigida por John Cawley (Ben Kingsley). La atmósfera casi gótica, la brutal tormenta y una banda sonora que te envuelve es suficiente para hacer el resto.

El resultado: una película que no te dejará indiferente. La amarás o la odiarás, pero no podrás dejar de hablar de lo ocurrido en la isla. De intentar comprender cada situación para llegar a tu propio final. Quizá eso sea lo más espectacular de la película: cada espectador saldrá con su propia idea de lo ocurrido, en un magistral giro de guión de que deja el de…

Con mono

Definitivamente soy un gordo atípico, digo, un gaditano distinto. Y es que, en estos días festivo-carnavalescos que se viven en Cádiz, me he dado cuenta de que hay un mal que afecta a mi vida. Porque, saben, en estos días solo trabajo de mañana, por eso de que estamos en fiestas, y resulta que en vez de disfrutar de las tardes me he aburrido. He echado de menos volver por las tardes a la biblioteca y pasar las horas entre mis libros, que ya son míos como su custodio que soy. ¡Tengo mono de trabajo! y eso debe ser grave. Mucho. Pues lo normal sería que no quisiera volver al trabajo...

Desaguar

Vale, uno no debe reirse del mal ajeno, pero algunos, a veces, te obligan a sacar una sonrisa:


Aprendiendo de la perversidad

Los que pasáis por aquí, ya sabéis que ando embarcado en la publicación de una novela sobre el genial y temible pirata Pedro Cabrón. Ultimando los detalles, debería decir. Y haciéndolo siguiendo las recomendaciones de la malvada editora Ana Mayi. Al principio, algunas de las propuestas que me hacía no me hacían gracia: Fernán es un creyente fervoroso que acepta su situación pues Dios lo ha querido así; y Cabrón es un personaje inestable, con terribles cambios de humor y una crueldad innata que se desata repentinamente. Pero según avanzo en los cambios que ella me recomienda, me doy cuenta de los vacíos de contenidos que el borrador inicial tenía. Tal vez porque yo leía lo escrito sabiendo quién y cómo son los personaje, pero no me había puesto en el pellejo del lector. Y con cada letra escrita, con cada descripción que comienza a salir de mi cabeza para plasmarse en el papel, veo que la historia crece, como pequeñas pinceladas que dan fondo al plano principal.

Ahora siento que antes de…

Enamorado hasta las fotos

No lo puedo remediar. Estoy profundamente enamorado. Llevo dos días con el ordenador encendido. El msn abierto, y la pequeña ventana que muestra su rostro activa, aunque la dueña de la foto esté inactiva. Y es por culpa de esos ojos oscuros que dicen tanto. Aún en una simple foto en blanco y negro. ¡Sus fotos no necesitan color! las ilumina con su belleza, con el pelo negro cayéndole suavemente sobre la frente. Con su sonrisa pensativa y su rostro dulce. No puedo evitarlo. Estoy profundamente enamorado, y profundamente triste. Porque es un amor no correspondido. Por mucho que grite a los cuatro vientos que deseo estar cerca de ella, sé que sólo tras mi muerte podré gozar de acercarme hasta ella, no ya de rozar su piel, pues mi cuerpo y el suyo habrán quedado marchitos en alguna tumba terrenal. Pero eso no evita que lo diga, que lo grite para que todos los sepan: mantengo todas las ventanas de mi ordenador abierta sólo por ver tu rostro. Por que te quiero... Audrey... lastima que est…

La Búsqueda (XVI)

Cuando Echevarri se dejó caer en la silla del pequeño cuarto al que los habían llevado esposados, Jarque lo comprendió todo. Saludó cariñosamente al hombre que acababa de llegar mientras el vasco se sonaba sonoramente la nariz.

-Bueno, se supone que en este mismo instante estamos volando hacia Madrid- dijo Echevarri dándole la mano al inspector checo.
-Así es- respondió en inglés- Y vuestro persLeguidor está absolutamente convencido de que habéis sido expulsados.
-¿Qué ha pasado con el cerdo?-Jarque entró en la conversación- No debería ser difícil dar con el origen del animal ¿tenéis algo?
-Aún es pronto.
-Debéis daros prisa. Tenemos que localizar a Errante antes de que salga del país. Además- Echevarri se mostraba inusualmente serio- he llegado a la conclusión de que no buscaba venganza. No mató a la chica por vengarse de Vargas. Lo hizo porque disfrutaba.

Todos le miramos asombrados. Jarque se apoyó en la pared antes de comenzar a hablar.

-El asesinato de la chica fue brutal. Demasiado par…

Nada

Vaya por mí. Soy un ser insustancial. Abstracto. Sin personalidad. Soy un ente sin nombre. Sin nada que me defina más allá de un rasgo no común en mí. Soy, simplemente, el del tren. Puedo ser un revisor, un maquinista, o el chico del bar. Y es que, no soy nadie. Sólo eso: el del tren. Y me alegro, porque alguien se ha hablado de mí lo suficiente para que otros lleguen a conocerme sin haberme conocido.


San Valentín

Hipócrates enseñó a los médicos que debían luchar por salvar a sus enfermos. Por curar sus heridas y proteger a los más necesitados. Valentín, médico entre soldados, observó que los hombres escondían en su alma heridas más difíciles de curar. En la segunda mitad del siglo III d.C. el emperador prohibió a los legionarios contraer matrimonio, pues las mujeres podían distraer a sus hombres en la guerra. Valentín, convertido a la nueva fe de los cristianos, ejercía de sacerdote entre aquellos que seguían a Cristo en el ejército del emperador. Pero veía como la melancolía se extendía entre aquellos que deseaban unirse a sus amadas. Así, desobedeciendo las órdenes de Claudio II, Valentín realizó matrimonio tras matrimonio hasta ser descubierto. El emperador ordenó entonces su decapitación en el año 270.

Pero poco más se sabe de Valentín, quien fue elevado a los altares al morir mártir por negarse a renunciar al cristianismo antes de su ejecución. Tan poco se sabe que es imposible centrar el …

Carnaval

Los que me conocen saben que el carnaval no es santo de mi devoción. Y no lo es porque la fiesta se ha desvirtuado y el sabado de carnaval es imposible escuchar en la calle las letras que han sonado en el Gran Teatro hasta ayer mismo. Ahora, en las calles, se escuchan gritos y risas; pero también peleas e insultos. Vomiteras y meadas que manchan esquinas donde antes se colocaban ilegales y legales. No sé que pasara hoy, pues ayer llovió como hacia años que no llovía -y se lo digo yo que pasé verdadero miedo camino de Vejer para hablar de Manos Unidas y la India con chavales del pueblo-

Pero me da pena que llueva estos días. Porqué sé que hay mucha gente que ha trabajado a lo largo de todo el año para esta semana. Personas que, sin tan siquiera haber pisado las tablas del Falla, han perdido tardes y noches preparando un repertorio para cantar en la calle a todos esos que quieren escucharlo. Porque sé que hay muchos que viven con la ilusión de disfrutar estos días. Gente que prepara con…

Día del Ayuno Voluntario

Otro día

Sentada junto a la ventana, observaba el mar revuelto que rompía en la playa. Pensaba en la noche pasada. En las sabanas blancas caídas junto a la cama. En el charco que bañaba el suelo de la habitación. Suspiró sabiendo caer lágrimas por su rostro. Volvió sus ojos al horizonte. Buscó, en el cielo grisáceo, un ave que había alzado el vuelo tras el cristal. La vio desaparecer antes de levantarse y caminar descalza hasta el baño. Se lavó el rostro antes de maquillase y vestirse. Salió a la calle. Respiró hondo y volvió a sonreír. “Ya habrá tiempo de llorar mañana”, pensó.

La búsqueda (XV)

-Bonito regalo el que nos ha hecho Errante-dijo Echevarri sentado en el váter.
-¿Bonito?, Echeva, joe, esto no es bonito- Jarque señalaba la bañera ensangrentada.
-Sí que lo es. En Huelva sería imposible seguirle el rastro, pero en Praga no debe haber mucho cerdo ibérico en las dehesas. Si es que tienen.

Jarque miró una vez más la cabeza de cerdo que reposaba en el fondo de la bañera. Pensó en lo que acaba de decir Echevarri y comprendió que la conclusión del vasco era cierta. No era posible que Errante hubiera introducido el cerdo desde España. Además de tener al perro bajo la ventana, ahora tenían un cerdo que olfatear. No debía haber muchos sitios dónde vendieran cerdo ibérico, y mucho menos la cabeza del animal.

-¿Quién recogerá esto?
-Va, Jarque, déjalo ahí, ya se lo llevarán cuando nos vayamos. Ahora tenemos que pensar en nuestro amigo de la calle. Llamaré a mis contactos aquí y que ellos se encarguen de limpiar la habitación y descubrir de dónde ha salido el animalito. Pero tenemos …

Cobardes Vs Cádiz

Vaya por mí. La ETA estaba pensando atentar en nuestra bonita, pequeña y tranquila ciudad de Cádiz. ¡Que poca vista! Queda demostrado que la banda de asesinos está en mano de jóvenes sobradamente prepotentes. Tanto que se creen capacitados para atacar la única villa del país que soportó estoicamente los ataques franceses y que aprovecho la ocasión para convertirse en madre de las libertades constitucionales españolas. Y para eso habían preparado todo un plan. Tenían mapas de la ciudad, un móvil preparado y guardado como Cádiz y los itinerarios de autobuses para huir despavoridos como los cobardes que son. Pero no contaban con la idiosincrasia gaditana. A saber:

1º ¿dónde apacar la furgoneta?

Aceptamos que en su imbecilidad manifestada en pertenecer a ETA son capaces de conducir un coche. Pero lograr aparcarlo en Cádiz es otra historia. Entre las obras y la zona azul, es muy probable que la furgoneta fuese retirada por la grúa antes de pasadas cuatro horas.

2º ¿Cómo huir?

Esto es más com…

Fly me to the moon, by Diana Krall

Llévame volando a la luna
Déjame jugar entre las estrellas
Déjame ver cómo es la vida
En Júpiter y en Marte ...
Es otras palabras, toma mi mano
En otras palabras nena, bésame

Llena mi corazón de canciones
Siempre más Déjame cantar
Eres lo único que me importa
Todo lo que idolatro y adoro ...

En otras palabras, sé sentir
En otras palabras, te amo

[Instrumental]

Llena mi corazón de canciones
Más y Dejame cantar siempre
Porque eres lo único que me importa
Todo lo que idolatro y adoro ...

En otras palabras, sé sentir
En otras palabras
En otras palabras
Yo ... yo te amo ... a ti

El Enfermo

Por el amplio silencio del instante
pasa un vago temor.
Tal vez gira la puerta sin motivo
y se recoge una visión distante,
como si el alma fuese un mirador

...

(En Canciones para cantar las Barcas, José Gorostiza)

Fortún de Torres

No sólo Cádiz cuenta con miles de leyenda que engrandecen su historia. La vecina villa jerezana también tiene presnete en su historia hombres de gran valía y valor. Fortún de Torres es uno de ellos. Descendiente de Fortun II de Navarra, conocido como el Monje o el Tuerto, su nombre proviene del musulman Fortún Ibn Musa, abuelo materno del navarro. Llega a Jerez de la mano de Nuño de Lara en 1255, cuando las tropas de Alfonso X toman el alcázar jerezano, cedido por Aben Obeit en capitulación, Fortún se mantendrá en la ciudad defendiendo el alcázar, ahora bajo el mando de Garcí Gómez Carrillo, teniente de Nuño de Lara.

Pero la paz en la villa se vió pronto truncada y en 1261 (dice la leyenda, 1264 dice el historiador que soy), los mudejares descontentos se levantaron contra el domino castellano. La ayuda a los infieles llegó de las ciudades moras de Tarifa y Algeciras. Poco podían hacer frente al ataque los pocos cristianos que defendían el alcazar. Cuenta la leyenda que don Fortún de To…

Un gran profesor

El otro día, al hablar de las labores de Frutti en las puertas del Colegio, me vino a la mente un profesor que, pese a ser un crío, me marcó. Tal vez porque, cuando llegaba el recreo, salía corriendo a su laboratorio, a abrir la puerta metálica del mueble del fondo del despacho. Allí, entre productos químicos, tenía guardado paquetes de plastilina que cogía para jugar. A veces, cuando estaba menos ocupado, me enseñaba algunos experimentos sencillos. Seguramente, sí la vida no se hubiera trasmutado en muerte tan pronto, ahora yo no sería historiador sino científico. Pues allí, en el laboratorio de D. Javier Villegas, me pasaba las horas siendo un niño. No creo que tuviera más de 8 años, pero los olores de aquella clase aún los tengo marcados. Una mezcla de olores nacidos de los experimentos que se realizaban por los alumnos, con el formol de cada bote con algún animal muerto. Y el ruido, ese ruido también lo recuerdo como si acabará de salir del laboratorio, sobre todo el de la nevera …

La Busqueda (XIV)

-No comprendo nada, Echeva. Pensaba que Errante no era un loco, pero después de esto tengo mis dudas.

Echevarri estaba sentado en el atril de la ventana, mirando el castillo que se alzaba al otro lado del río. Asentía con la cabeza mientras sus ojos vagaban por la ciudad que se abría a sus pies. Parecía fuera del mundo real y Jarque se dio cuenta. Guardó silencio esperando que su compañero volviese del extraño trance en el que parecía sumido.

-Algo no encaja. El cuerpo del armario parecía haber sufrido algún tipo de ritual. Pero hasta ahora nada nos indicaba que Errante hubiera actuado así. Tengo que llamar a la central a informarme pero estoy seguro de que no hay nada.
-La joven Vargas tenía quemaduras en su cuerpo y también había sido mutilada en cierta forma.
-No había caído en eso. Es cierto. La chica había sido brutalmente asesinada. Pese a todo, esto es raro Jarque. Hay algo que huele mal... y no sólo el muerto.

Se acercó al teléfono y llamó a la central de Lyon a informar de lo ocur…

Puertas que se cierran

Creo que aquel fue uno de los días más divertidos de todos los pasados en el colegio. Normalmente nos reuníamos en el recreo detrás del gimnasio. Aprovechando la sombrita del edificio para juntarnos todos, separados ya en varias clases y dos cursos. Pero aquel día Frutti no apareció. Era un personaje singular que había llegado al grupo cuando Paco repitió de curso. Uno de esos chavales tan buena gente y con tan malas ideas que tenía que caer bien entre nosotros. Y, aquel día, hizo una de las suyas. No nos preguntábamos porque no había venido. Como en todo grupo, también en aquel colegio, algunos de nosotros había días que preferíamos hablar con otros. “socializarnos” vamos. Pero cuando llegó al rellano de la escalera del edificio de BUP, su rostro indicó que algo había hecho. Sonreía de oreja a oreja. Y escondía las manos en los bolsillos del pantalón.

-Tirar, tirar... vamos para clase.

Nos miramos todos, mientras entrábamos en nuestras clases interrogándonos con la mirada sobre lo que …