Ir al contenido principal

Uphir (X)

Ariel estaba en la puerta del colegio. Miguel la miraba desde lejos, sin acercarse más de lo debido. Debía actuar como un escolta y no mostrarse impaciente por abrazarla. Observaba el entorno del edificio. El jardín que daba entrada al colegio tenía unos altos árboles en los muros que lo protegían. Las alumnas vestían todas uniformes y Miguel estaba deseoso de quitarle la falda a Ariel. Se movió nervioso en el asiento del coche mientras ella jugueteaba con el pelo. Arrancó el motor cuando vio que la chica se despedía de sus amigos y condujo despacio hacia ella.

La moto entró en la calle a gran velocidad. Miguel aceleró el vehículo por instinto pero no fue suficientemente rápido. El motorista se lanzó sobre Ariel mientras Miguel sacaba el arma por la ventana. Disparó a las ruedas, pero la moto continuó su veloz carrera hasta Ariel, que se lanzó al suelo, ocultándose tras el muro. Miguel salió del coche, disparando mientras corría hasta la chica. El motorista giró en redondo y volvió contra ellos. Miguel volvió a disparar mientras se lanzaba sobre Ariel. Notó como el metal entraba en su pierna y gritó sin querer. Disparó nuevamente mientras un par de gorilas de Magnus aparecieron desde la parte trasera del colegio. Miguel se arrastró tras el muro, apoyado en Ariel que no dejaba de llorar.

-Maldita sea, mi niña, creo que esta noche no podremos disfrutar –intento reír, y al hacerlo notó que el pecho le dolía.

Se apretó la herida con la mano izquierda, mientras que la derecha la hundió en el sedoso cabello de la chica. Mientras las balas pasaban junto a él. Los gritos de los estudiantes cubrió el estruendo de la moto al chocar contra su coche. Notó como la cabeza le palpitaba, bombeando la sangre que debía llegar a su cerebro. Apoyó la cabeza sobre el pecho de Ariel y dejó que su olor le impregnara. Se sintió morir mientras el cielo se oscurecía. El corazón de Ariel se aceleró mientras sus manos recorrían el cuerpo de Miguel. La escuchaba gritar, pidiendo ayuda. Pero sus gritos fueron silenciándose lentamente. Dejó de sentirla bajo él. Como si alguien la hubiera arrancado de sus brazos. La buscó a tientas. No le respondieron los brazos. Su cuerpo se negaba a seguirle.


La llamó, pero la voz se negó a volar hasta ella. Abrió los ojos, con esfuerzo. Sintiendo todo el daño provocado por el balazo en el pecho. Vio como Ariel era arrastrada por uno de los hombres de Magnus hasta el edificio. Estiraba los brazos. Pataleaba y lloraba intentando volver hasta él. Miguel se levantó lentamente, apoyándose en el muro. Ella pareció tranquilizarse y se dejó llevar al interior. Él la siguió con la mirada hasta que se perdió en el interior del colegió. Suspiró dos veces antes de arrastrarse hasta la calle. Las fuerzas parecían volver lentamente a él, mientras la ira se acumulaba en su pecho para expulsar el dolor. Dio dos pasos antes de caer derrotado sobre el suelo. Notó el calido reguero de la sangre que se escapaba por su pecho y sonrió para si mismo. Creía haber vuelto de la muerte, pero la Señora acababa de alcanzarlo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…