Ir al contenido principal

Manifiesto por Haití

Es obligación de todos ayudar a la reconstrucción de un país que llora, y llorará durante mucho tiempo, las cicatrices dejadas en la tierra y las gentes. El terremoto del pasado martes 12 de enero ha sido devastador para uno de los países más pobres del mundo. Cientos de edificios en Puerto Príncipe se han derrumbado, pero nada es más peligroso que el derrumbe de una sociedad ya dañada por la guerra, el hambre y la pobreza.

Aunque hasta el momento el número real de víctimas se desconoce, algunas fuentes indican que las consecuencias del seísmo son catastróficas. A la espera de una confirmación oficial del coste en vidas humanas de este desastre natural, los testimonios que llegan desde la isla dibujan un panorama de destrucción y caos, especialmente en Puerto Príncipe. Y tras el caos inicial llega el caos total. A la destrucción de las infraestructuras, se une el caos institucional con un estado casi inexistente incapaz de dar respuestas a las necesidades de una población que carece de los más básicos medios.

Desastres como el de Haití nos recuerdan la fragilidad de la vida, pero también reafirman la bondad humana. Las imágenes llegadas desde el país caribeño hacen inútiles las palabras: edificios derrumbados, cadáveres por las calles, personas hambrientas, sedientas y sin hogar. Pero también han mostrado la fortaleza de la población para salir de esa espantosa situación, y la esperanza en el rostro de las victimas rescatas bajo los escombros. Para los que lo han perdido todo la ayuda ya no hay solución y ahora toca centrarse en el mañana. En dar un futuro a quienes han perdido todo, por muy poco que fuese ese todo.

La comunidad internacional se ha volcado con Haití. Consecuentes con la magnitud del desastre todas las naciones y organizaciones internacionales se han movilizado en su ayuda. Pero la grave situación haitiana es un recordatorio de nuestras grandes responsabilidades.

Comentarios

Ico ha dicho que…
toca hacer, no quedarse en la palabra fácil, y se puede hacer mucho si se quiere.

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…