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Manifiesto por Haití

Es obligación de todos ayudar a la reconstrucción de un país que llora, y llorará durante mucho tiempo, las cicatrices dejadas en la tierra y las gentes. El terremoto del pasado martes 12 de enero ha sido devastador para uno de los países más pobres del mundo. Cientos de edificios en Puerto Príncipe se han derrumbado, pero nada es más peligroso que el derrumbe de una sociedad ya dañada por la guerra, el hambre y la pobreza.

Aunque hasta el momento el número real de víctimas se desconoce, algunas fuentes indican que las consecuencias del seísmo son catastróficas. A la espera de una confirmación oficial del coste en vidas humanas de este desastre natural, los testimonios que llegan desde la isla dibujan un panorama de destrucción y caos, especialmente en Puerto Príncipe. Y tras el caos inicial llega el caos total. A la destrucción de las infraestructuras, se une el caos institucional con un estado casi inexistente incapaz de dar respuestas a las necesidades de una población que carece de los más básicos medios.

Desastres como el de Haití nos recuerdan la fragilidad de la vida, pero también reafirman la bondad humana. Las imágenes llegadas desde el país caribeño hacen inútiles las palabras: edificios derrumbados, cadáveres por las calles, personas hambrientas, sedientas y sin hogar. Pero también han mostrado la fortaleza de la población para salir de esa espantosa situación, y la esperanza en el rostro de las victimas rescatas bajo los escombros. Para los que lo han perdido todo la ayuda ya no hay solución y ahora toca centrarse en el mañana. En dar un futuro a quienes han perdido todo, por muy poco que fuese ese todo.

La comunidad internacional se ha volcado con Haití. Consecuentes con la magnitud del desastre todas las naciones y organizaciones internacionales se han movilizado en su ayuda. Pero la grave situación haitiana es un recordatorio de nuestras grandes responsabilidades.

Comentarios

Ico ha dicho que…
toca hacer, no quedarse en la palabra fácil, y se puede hacer mucho si se quiere.

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Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Elisa Serna -- Esta gente qué querrá

Llamaron de madrugada.
Toda la casa está en calma.
La madre les sale a abrir
arrebujada en la bata.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Preguntaron por el hijo.
El hijo duerme en la cama
y al oir las fuertes voces
de golpe se despertaba.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Lleva días sin hablar,
por las noches se inquietaba
esperando con temor
que una mañana llamaran.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

La madre nunca ha sabido
por lo que el hijo luchaba
y que en la Universidad
su compromiso afirmaba.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

No sabe cómo escapar,
el miedo le torturaba,
después de abrirse la puerta
él caerá por la ventana.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Hay momentos de tensión
nadie dice una palabra,
la madre que entra después
grita y llora desgarrada.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Llamaron de madrugada.
La ley una hora señala.
Muerto el estudiante está.
Fue un golpe al filo del alba.
¿Esta …