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La busqueda (XII)

Caminaban por el Puente de Carlos, hacía el Barrio Pequeño. Ni Jarque ni Echevarri desentonaban entre la multitud de turistas que caminaban por el lugar. Habían localizado el nuevo centro de actuación de Errante en la zona más rica de la ciudad. A la sombra del castillo, entre los callejones más cercanos al Moldava.

-Este sitio parece sacado de un cuento de hadas- dijo Echevarri sacando unas fotos de las estatuas del puente.
-Sí, el lugar perfecto para que Errante consiga adeptos para su grupo.

Jarque sonreía ante la imagen de su compañero. Con las coletas anudadas a la espalda, cayendo sobre la mochila. La cámara Canon colgada al cuello, sobre la camiseta de Homer Simpson. Remataba el atuendo con un pantalón de explorador, chanclas y calcetines de Snoopy. El ex-policía acarició el cabello de un chico que se había detenido para mirar al forense con los ojos muy abiertos. Echevarri le sacó la lengua y continuó el camino hacia las callejas que se extendían a la izquierda del puente. Caminaban lentamente intentando descubrir el portal al que tenían que acercarse.

La casa tenía dos plantas. La fachada de piedra tenía un pequeño escudo con la imagen del golem. Echevarri lo miró en silencio antes de guardar la cámara de fotos en la mochila. Sacó disimuladamente la pistola y comprobó que el seguro estaba quitado. Jarque le imitó, escudándose en las sombras del portal mientras un grupo de turistas le sacaba una foto a Echevarri disimuladamente.

-Así no hay quién pase desapercibido, Echeva... deberías ser más cuidadoso con la vestimenta.
-¡Sí voy de guiri!- gritó mientras abría la puerta con una ganzúa- ¡Y ahora estate atento que vamos!


Los dos hombres entraron apuntando con sus armas al frente. La escalera estaba vacía y las puertas laterales cerradas. Miraron el buzón. Cuarta planta.

-Tu por la escalera- dijo Echevarri llamando al ascensor.

Jarque hizo una mueca burlona y comenzó a subir las escaleras. El disparo sonó cuando aún no había llegado a la tercera planta. Corrió escaleras arriba. Sonó un segundo disparo.

-Echeva- grito- Echevarri...

No recibió respuesta alguna. Había llegado al descansillo de la cuarta planta. Miró con cuidado, cubriéndose con la barandilla de la escalera. La mochila de Echevarri estaba caída en el primer escalón, abierta y dejando a la vista la cámara de foto que con tanto cuidado había llevado desde España.

-Echevarri, joder, dime algo...

Jarque comenzó a avanzar apuntando al frente. Algo se movió de forma sorpresiva. El disparo de Jarque chocó contra hueso.

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