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La busqueda (XI)

Una semana después Jarque ya se encontraba en condiciones de caminar. Echevarri había descubierto la morada de Errante y los dos hombres caminaban tranquilos por la Colón, hasta detenerse en un lujoso portal de una calle lateral. Entraron en la vivienda pidiéndole al portero que le abriese y, para sorpresa de Jarque, este lo hizo.

-Tengo que preguntarte algo, Echevarri- Acaban de entrar en el amplio piso- ¿cómo has logrado dar con esto y cómo te has librado de la policía después de lo del hospital?
-Fue en acto de servicio.
-¿Acto de servicio?... Echevarri, estás jubilado.
-¿Seguro?, jajaja- las coletas del hombre bailaron sobre su espalda –digamos que no estoy jubilado del todo.
-¿Cómo?
-Estoy en un nivel superior.
-Sí eres dios, no jodas loco.
-No hombre –Echevarri estaba observando una amplia mesa de madera que había en el centro de la sala. La misma que se veía en la foto obtenida por Jarque -¿Sabes que es la Interpol?.... ¡Bienvenido al grupo!


Jarque lo miró de hito en hito, convencido de que Echevarri hablaba en serio. Se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas, mientras el forense paseaba por la sala y le explicaba cómo habían llegado hasta allí. Estaba de servicio y había sido puesto al frente del caso del asesinato de la joven Vargas. Cuando en las oficinas de Lyon se enteraron de que Jarque había llegado hasta Errante decidieron colocar un perro de presa. Y el perro había sido Echevarri.

Jarque se levantó. Seguro de que el vasco no mentía y comenzó a registrar visualmente la habitación. Había sido limpiada completamente. No había nada. Sólo unos pocos muebles. Abrió los cajones uno a uno. Echevarri repetía la acción en otra habitación.

-Todo está limpio. De aquí no vamos a sacar nada.
-Mira en el baño- le dijo Echevarri a un desesperado Jarque.
-¡COÑO!, ven a ver esto... no lo vas a creer.


Jarque tenía en la mano un papel arrugado y mojado y estaba sonriente junto al váter.

-No me jodas, Jarque, ¿no lo habrás sacado de ahí?
-Sí.... pero mira bien. Es el recibo de la compra de un billete de avión. Ya sabemos donde está Errante. Y vamos a tener que viajar. Espero que eso de que estás en un nivel superior nos ayude en Praga, porque nuestro hombre va para allá.


Vargas sonrió cuando se enteró de que Jarque había vuelto a dar con Errante y no tardó nada en preparar el viaje a Praga. Él no iría, Jarque y Echvarri tenían el campo abierto para actuar libremente sin el aliento del salvadoreño a sus espaldas.

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