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La búsqueda (X)

Jarque miró a Echevarri con sorpresa.

-¿Puedes repetir lo que has dicho?
-Que la venganza nunca es una victoria.
-¡Claro!.
-¿Qué está claro?
-¿Tu que harías si quisieras vengarte de tu peor enemigo y supieras que tiene una hija?
-Tirarmela.
-O matarla.
-No creo que la matase pudiendo tirarmela, no sabes como está la hija de Gómez, es como Gabrielle.
-¿Cómo quién?
-La amiga de Xena…
-¡Echevarri, por Dios! Pero creo que entiendes lo que digo. Tal vez detrás de todo lo que haya sean ansias de venganza hacia Vargas.
-Podría ser, pero entonces que pinta el Errante en todo esto.

Jarque se levantó de la mesa y caminó hasta el ordenador. Rebuscó entre sus papeles durante un rato, con Echevarri mirandolo tranquilo desde el sillón, sorbiendo el wisky y deleitandose con su sabor. Cuando, por fin, Jarque se volvió para mirarlo no pudo más que pensar que los años pasaban factura al viejo forense de lengua mordar e inteligentes comentarios. Allí sentado, mirando por la ventana, con sus trenzas y su camisa de Zipi y Zape bien parecía un colegial enorme preparado para hacer alguna travesura. Tengo de compañero a un Jaimito adulto. Pero este Jaimito me ha salvado la vida dos veces se recordó así mismo Jarque.

Se sentó en el sofá y dejó caer los papeles que había recopilado sobre el Errante, para su sorpresa Echevarri hizo lo mismo, sacando una pequeña carpeta azul de cartón donde había escrito en rojo “Falso sanador”. Extrajó lentamente la documentación y Jarque no pudo más que detenerlo al ver el pasaporte de Errante. Lo observó con detenimiento.

-Es salvadoreño y se apellida Vargas.
-Así es, pero hay más –dijo señalando un segundo papel –es huerfano y se crío en un horfanato de la cápital. En algún momento entre los 3 y los 6 años fue adoptado por una familia que marchó a Estados Unidos.

Jarque lo miró y comprendió que Echevarri no quería que hablase del papel que releía una y otra vez.

-Y, supongo, entrarían en los Estados Unidos como inmigrantes ilegales.
-No, no. Si te fijas en ese viejo pasaporte verás que Errante salé del país de forma legal. Su nuevo padre tenía permiso de residencia. Parece que era un importante psicologo en un hospital de Chicago.

Jarque afirmó con la cabeza, mientras mantenía los ojos pegados a la partida de bautismo que Echevarri le había pasado: Errante era hijo de Vargas.

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