Footloose & Billy Elliot

Sé que lo que les voy a decir ahora puede resultarles raro. Pero el otro día, viendo Footloose no pude más que recordar a Billy Elliot. Saltando distancias generacionales y temporales ambas películas reflejan un mismo sentido: la llegada de la libertad a través del baile.

Si bien Footloose nace de una premisa distinta : la llegada de un joven de ciudad a un pueblo constreñido por las normas morales de un reverendo dolido por la muerte de su hijo, donde la religión copa la justicia reconvertida en una Inquisición moderna que quema libros en papeleras. Desde ahí todo comienza a parecerse. El joven que baila que es acusado de “marica” por algunos chicos del pueblo, igual que el padre de Billy se niega al baile de su hijo por no ser de hombres. La búsqueda del baile como una forma de huir de la opresión social (Ren McCormack, de ese encorsetamiento religioso, Billy de la pobreza y la opresión policial en Irlanda); el cambio que poco a poco se produce entre los “opositores” al baile hasta ver su belleza e importancia; el tesón de ambos protagonistas por conseguir su propósito; y, finalmente, el triunfo del baile como vía de escape y como sinónimo de una cultura que trae libertad.

Y, junto a todo esto, una escena que nos lleva de una película a otra: el primer baile de Ren en la nave industrial, con la música sonando en el viejo casete del escarabajo amarillo, cargado de rabia e impotencia ante la cerrazón del pueblo. Y el baile de Billy, cargado de esa misma rabia e impotencia, por las calles irlandesas.


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