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El hombre inquieto

Mankell ha despedido a Wallander. En esta época de crisis y paro, Henning ha decidido que ha llegado el momento de jubilar al genial inspector sueco. Y lo hace dejando cerrada una posible vuelta que nos alegraría a los que sentimos tristeza por su adiós.

Y en esta despedida del viejo policía de Ystad, más allá de la historia narrada –la desaparición de sus suegros- Mankell descubre las claves de su pensamiento político, que ya se había ido dejando entrever en otras obras del mismo protagonista. Sí hasta ahora Wallander había mostrado su miedo ante los cambios que se producían en la sociedad sueca, ante la llegada de inmigrantes del este, el aumento de la delincuencia y de la violencia en los delitos. Incluso se podría hablar de su anti-europeismo, escondido entre otros muchos pensamientos. Pero hasta ahora no había dado opiniones políticas.

En “El hombre inquieto” Mankell pone en boca de Wallender sus miedos e inquietudes sobre EEUU y el intervencionismo de la Unión Europea en Suecia. El miedo del poder que las decisiones de las dos grandes potencias puedan tener sobre la política de interna de su país. Sin dejar de lado la critica al sistema comunista, Mankell acusa a la sociedad occidental de mirar sólo al este cuando del miedo a un posible ataque se trate. Idea que ya se deja ver en otras obras suyas como el Chino.

Pero, además, Mankell muestra en su alter ego, el miedo a la muerte. Un miedo que ha ido apareciendo paulatinamente en sus obras y que tiene su punto culmen en “Zapatos Italianos”. El miedo a la enfermedad y la entereza necesaria para luchar contra ella. Por segunda vez desde “Zapatos” el protagonista de su novela va a recibir la inesperada visita de una mujer en las puertas de la muerte. Y por segunda vez esa mujer cambiará la perspectiva del protagonista frente a la vida. Una vida que camina por pasos naturales hasta la muerte.

Con “El hombre inquieto” desaparece Walllander, esperemos que las inquietudes de su autor continúen vivas en otras obras, tal vez con Linda de protagonista.

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