jueves 31 de diciembre de 2009

La tumba del rey Sabio


En 1273 las tropas castellanas al mando de D. Alonso X asaltaban las murallas de la villa de Caliç, en manos de Aben Yusuf, rey benimerín de Fez. Don Alfonso, por algo apodado el Sabio, descubrió en Cádiz lo que otros antes ya habían visto: su posición privilegiada entre dos mares, su insularidad que la hacia defendible y su inevitable vinculación al mar la convertían irreversiblemente en puente con África. El rey castellano soñó con convertir la villa en cabeza de un imperio cristiano-africano que nunca llegaría a formarse, pues las necesidades de la guerra lo empujaron hacía Granada, primero, y a la tregua con los musulmanes, después, motivado por los conflictos dinásticos con su hijo Sancho (IV).

Pero el rey sabio deseaba con ansias convertir Cádiz en ese puente bidireccional que uniese tierras y culturas como se habían unido bajo su reinado. Y obsesionado por la defensa de la ciudad ordenó que su cuerpo fuese enterrado en la ciudad, en la Iglesia Catedral de Santa Cruz, erigida como capital de la Diócesis de Cádiz y cuyos ficticios limites se extendían hasta la aún musulmana Marbella. Creía el rey que así la ciudad sería defendida por los castellanos en caso de cualquier ataque. Y cuentan las leyendas que, en su afán de ser enterrado en la ya villa de Cádiz, ordenó la construcción de una cripta, supuestamente bajo la Torre del Sagrario, donde ser enterrado.

Sin embargo, a la muerte del monarca, sus deseos tornaron en beneficio de otras ciudades: su cuerpo se encuentra enterrado en la vecina Sevilla. No así su corazón que hoy puede ser venerado en Murcia. Y en Cádiz, sólo queda el recuerdo de las leyendas del rey que convirtió la vieja Gades romana en el Cádiz américano.

miércoles 30 de diciembre de 2009

Llueve

Llueve. Lleva días haciéndolo. Sumiendo la luz en triste gris. Cielos oscuros que lloran vidas impuras. Grisáceo caminar entre calles mojadas. Sobre baldosas resbaladizas que entorpecen nuestro paso. Llueve. Y la lluvia golpea corazones atenazados por la fuerza del todo. Resquebraja sentimientos ocultos. Llama a gritos emociones silenciadas por el repicar de las gotas sobre la venta. Llueve. Y el mundo se hace hermoso en la oscuridad del día lluvioso. Llueve. Y el romántico renace de sus sombras, acechando el final de la vida. Llenando de sentimientos cada instante. Olvidando una razón que encadena nuestras almas. Llueve. Y el hombre se hace humano.

En pocas palabras


"Los cuentos de hadas son cierto no porque los dragones existan, sino porque nos dicen que podemos vencerlos"



Chesterton

martes 29 de diciembre de 2009

La busqueda (IX)

Dos días después, Jarque se encontraba mucho más recuperado y dispuesto a sentarse con Echevarri para explicarle los pasos que había dado para llegar hasta el Errante.


-Entonces... ¿eres asiduo a ese puticlub? Yo nunca he ido de putas ¿es divertido?
-Céntrate, Echevarri, no le contraté para conocer sus gustos sexuales- Manuel Vargas de Chancua se mostraba cada vez más reticente a la presencia del viejo forense.
-Perdón, perdón, sólo era simple curiosidad.
-Sí, hubo una época en la que me hice asiduo y por eso conocía a Lucila. Jamás me perdonare que la matasen por ayudarme.
-Pero que te dijo exactamente.
-Decía que a su hija la llamaban “La bienhallada” porque el día que Errante la encontró halló un diamante en bruto, o al menos eso le hizo creer el falso sanador. Y luego Lucila me preguntó que a cuántas más había matado.
-¿Lucila es tu puta? ¿cómo pensaste en hablar con ella?
-Por un cartel que vi en una foto de internet... joder, Echevarri, ¡no es mi puta!

Jarque se movió incomodo en la cama mientras el ex-forense se rehacía la larga trenza canosa una vez más. Sonriendo mientras el multimillonario salvadoreño se iba de la habitación, justo en el momento en el que Jarque extraía la carpeta azul en la que había guardado la documentación de internet.

-Lo que no entiendo es que ocurrió para que la chica olvidara su pasado. Y, sin duda, algo debió ocurrir. Y ese hecho es el que nos acercará al Errante.
-Pero ¿cual? ¿qué pudo pasar para eso?- Echevarri se levantó a echarse un vaso de whisky del mueble bar- hemos de suponer que algo ocurrió que le provocó un trauma y una amnesia. No hay otra. Eso o la drogaron. Pero para llegar a ese extremo algo debió ocurrir.
-Ya, pero no sabemos qué. De hecho no sabemos nada de la chica, sólo que en un momento dado se convierte en “la Bienhallada”. Y para saber más debiéramos hablar con su padre, aprovechando que está aquí.

Echevarri dejó el whisky sobre la mesa y caminó hasta la puerta. Jarque no pudo más que reírse ante la camisa de Zipi y Zape con la que vestía el excéntrico médico. En los dos días que habían pasado juntos había comenzado a sentir cierto aprecio por el vasco y sus rarezas. Pero también a comprender porque se había convertido en una leyenda entre los de científica. Y sobre todo le debía gratitud por haberlo salvado dos veces. La primera en el callejón del Bufón Castrado, la segunda en el hospital. Al cabo de cinco minutos entró en la sala, junto Vargas y un joven enchaquetado que se presentó como su abogado.

-Esto no es un interrogatorio, D. Manuel. Usted nos contrato para descubrir quién asesino a su hija y, suponemos que también desea saber el por qué. Para eso necesitamos su ayuda.
-Esta bien Jarque, que desean saber.
-Todo, desde quienes eran sus amigos hasta quién fue el primer tío que se la tiró.
-¡ECHEVARRI!- Jarque se desesperaba con la brusquedad de su compañero –Pero tiene razón, deseamos saberlo todo.
-No hay mucho que decir. O no puedo decir mucho, más bien. Mi hija estuvo internada desde los 3 años en un internado inglés en El Salvador. Mi mujer murió en el parto y yo no podía hacerme cargo de una niña. Allí estuvo hasta los 17 años, cuando desde el centro me informaron que no podían controlarla. Desde ese momento volvió a casa, si se podía decir que estuviera. Casi no nos veíamos. Cuando le hacía falta dinero y poco más. Lo cierto es que mi chiquitina se había convertido en una rebelde y cualquier relación que pudiera haber existido entre nosotros desapareció.
-No te jode- soltó Echevarri- Los hijos no son perros, ni un objeto que se compré. La niña necesitaba cariño y, además de crecer sin madre, se vio obligada a vivir en una cárcel.
-Internado.
-¿No has crecido en uno, verdad? Son cárceles, donde los uniformes de rayas se cambian por faldas tableadas. Pero cárceles al fin y al cabo.

Manuel Vargas se movió nervioso y, finalmente, se levantó airado hasta la puerta.

-Puede ser, pero han matado a mi hija y no pienso dejarlo impune. Localizar a ese Errante y todos saldremos ganando algo.
-La venganza nunca es una victoria...

Echevarri sorbió el whisky mientras sonreía a Jarque, que se encogía de hombros en la butaca.


lunes 28 de diciembre de 2009

Grandisima noticia

No me puedo creer lo que ha ocurrido, pero es real, y como tal tengo que contároslo a todos. Si ya me sorprendió que alguien se interesase por mis escritos para publicarlos, ahora no puedo más que alucinar con lo ocurrido.

Ayer recibí una notificación del canal polaco WTK informando del interés del productor de TV y director de orquesta Tomasz Golka de producir una serie de 15 capítulos sobre el relato “El seguro de vida” que publiqué en este blog durante el verano. Por ahora no sé nada más, sólo que Tomasz -quien, por cierto, veranea en Chiclana y que deber ser algo así como el Emilio Aragón polaco pero sin ser hijo de payasos- ha dirigido alguna importante producción polaca como "Lie, dzisiaj jest dzień się śmiać", "Co dzień to jest?" o, "To Żart, Joe".

En cuanto sepa algo más os informo... hoy me iré por ahí a celebrarlo.

domingo 27 de diciembre de 2009

Sombras

La miro sentada frente a mí en la cama del hospital. Con su sonrisa dulce e indefensa, y comprendo que mi muerte no será terrenal. Ha matado mi espíritu y ha encadenado mi alma a la suya. Muero al pensar que sus oscuros ojos se cerrarán para siempre. Acaricio sus cabellos, larga cascada negra que se expande por la almohada blanca. Noto que las lágrimas acuden a mis ojos, sabiendo que su blanca sonrisa avisa de la muerte conjunta. Miro atrás. A la noche de ayer. Suspira y se mueve incomoda en la cama. Su fría mano busca la mía, aún en su mejilla. Suave caricia que me trae de vuelta al mundo. La beso suavemente sabiendo que se va entre mis brazos. Sabiendome morir junto a ella. Recojo la cabeza entre mis manos y me dejo arrancar por el descontrolado llanto. Mientras la muerte cae como una sombra en sus brillantes ojos oscuros.

sábado 26 de diciembre de 2009

Uphir (VII)

Caminó despacio, esperando que su ahora enemigo le disparase por la espalda. Deseando escuchar el tiro que acabase con su vida antes de que terminase de convertirse en un infierno. Y sabía que Ariel iba a convertirse en su San Pedro particular. La niña le abriría las puertas del cielo cada vez que recorriese su piel, pero con cada beso y caricia ardería su alma en el infierno. No miró atrás, ni siquiera suspiró aliviado al cruzar la esquina y saberse a salvo. “Quizá deba volver, buscar que me mate. Sería lo mejor” Pero no lo hizo. Continuó su camino hasta el viejo apartamento. Elevó el rostro al entrar en su calle, como tantas veces, y se sorprendió al ver apagarse las luces de la ventana del baño.

Corrió hacia el ascensor, con el arma en la mano y dispuesto a disparar a quién se cruzase en su camino. Aquel apartamento de mala muerte era su refugio, el lugar en el que se encontraba a salvo. Su santuario. No dejaría que nadie mancillara aquel rincón husmeando en sus pocas posesiones personales. Entró en el pasillo, ralentizando el paso. Notó como el corazón se le aceleraba mientras caminaba tranquilo hacia la puerta del apartamento 9C. Apoyó la mano en el picaporte y empujó la puerta lentamente mientras agudizaba el oído. Se sorprendió al escuchar la melodía del “Por qué te vas” cantada en un perfecto francés. Entró lentamente, agazapado sobre si mismo, dispuesto a disparar a la intrusa que había invadido su espacio. Y, entonces, la vio. Su ángel perverso cantaba en el salón del apartamento. Mientras se peinaba, el agua corría por su espalda desnuda hasta el suelo, acariciando la blanca y hermosa piel de Ariel. Él se quedó quieto, observando la belleza adolescente que le atormentaba desde la semipenumbra del recibidor.

-¿Qué haces aquí?- logró articular al fin, mientras ella daba un paso atrás asustada.
-Venía a verte. Yo quería...
-No lo digas, no tienes derecho. No debes. No puedes entrar en mi casa.
-Sólo quería verte... no creí que te molestase, amor.
-No me llames amor. Soy tu guardaespaldas. El hombre al que tu padre ha contratado para salvarte la vida ¿y tu te dedicas a recorrer las calles de noche para venir a mi casa? ¡Maldita seas, niña! ¿no ves que te pueden matar?-gritó exasperado.
-Yo sólo... sólo, quería verte. Y sentirte junto a mí. Quería terminar lo que empezamos en el hotel.... Tan sólo deseaba desayunar contigo hoy.

Miguel, dejó el arma sobre la pequeña cómoda que ocupaba el recibidor y caminó hasta Ariel, que gimoteaba temblorosa. La abrazó, recriminándose por hacerlo. Le besó el cabello y le acarició mientras sus lágrimas comenzaban a mojarle la chaqueta a la que se aferraba. Poco a poco la chica fue tranquilizándose en sus brazos. Elevó el rostro, con aquellos ojos verdes suyos mirándole cargados de lascividad y picardía. La besó, sin pensarlo. Asumiendo las consecuencias de sus actos. Sabiéndose atado a la chica de por vida. Por primera vez en años su corazón saltó de alegría en su pecho. Se sabía enamorado en un amor tan imposible cómo improbable. El temible asesino apodado Uphir, el médico del infierno, y la Ariel, la hermosa y joven hija de Magnus.

“Acabaré muerto... sólo espero que sea entre sus brazos” pensó mientras la llevaba hasta la habitación.

viernes 25 de diciembre de 2009

Feliz Navidad

Un día como hoy nació el Hijo de Dios, que nos mostró con su sacrificio el camino para la salvación: amarnos unos a otros, perdonar y olvidar los daños y los males. Darse a los demás. Repartir y defender a los menos favorecidos.

Pero somos tan humanos que sólo recordamos sus enseñanzas una vez al año.
Al menos, por hoy, aspiremos a la salvación eterna.

Feliz Navidad

jueves 24 de diciembre de 2009

miércoles 23 de diciembre de 2009

Duda existencial

¿Saben? He estado pensando y, además de lograr un gran dolor de cabeza, me he dado cuenta de que mi duda existencial carece de respuesta lógica. Pues aplicando la lógica e, incluso, las matemáticas puras no he logrado descifrar el teorema que enturbia mis turbios sueños. Y es que, dicen, hay siete mujeres por cada hombre. Y sí aceptamos que una gran parte de los hombres ya está emparejado, quiere decir que para el resto de hombres hay más mujeres, pongamos, por ejemplo, un 85% más –como norma general el emparejado sólo hará uso de su potestad sobre una mujer, la suya-. Así que de esas 7 mujeres pasamos a ¿13?. Podría ser. Pero como cada vez hay más hombres que no usan de las mujeres, porque prefieren ejercer su potestad con hombres -digamos que un 25% de la humanidad- esas ahora 13 mujeres se convierten en 16, media mujer iarriba o abajo. Aumentado la ratio de posibilidades s, además, aceptamos que ese 25% de la humanidad que ha cedido a sus mujeres, también se incluye ahora en el grupo que te pertenece por rango de nacimiento. Supongamos, por ejemplo, que a las 13 mujeres le sumamos dos hombres.

Y aquí nace mi turbadora duda: si hay 16 mujeres que se suponen me pertenecen por derecho varonil y de conservación de la especie ¿dónde están? Porque a los dos hombres ya los he encontrado: a uno lo rechacé en un restaurante italiano de Kracovia y al segundo en unos baños públicos de Budapest. Pero ¡las mujeres! ... me corresponden 16 y, quitando a mi madre, no hay quién me quiera quitar del mercado varonil. Y mi madre por echarme de casa, no se crean.

martes 22 de diciembre de 2009

La búsqueda (VIII)

Echevarri se acercó hasta la cama de Jarque. Desde que salió de la habitación no se había fijado en su maltrecho y nuevo compañero. Pasó junto a la enfermera muerta y se sentó en el suelo junto al ex policía.

-Bueno amigo, ya no quedan dudas sobre si estas dispuesto a enseñar el culo. O nos largamos o tardaremos años en explicar que narices hago aquí armado y porqué ese tipo venía por ti. Voy por una silla de ruedas y nos largamos, y si alguien pregunta: soy madero.

Salió al pasillo con aire marcial. El guarda de seguridad lo miraba, atónito, dando por cierto que aquel hombre era policía y dispuesto a no salir de cualquier duda que pudiera tener. Obedeció sin rechistar a la orden y corrió en búsqueda de una silla. Cinco minutos después Jarque y Echevarrí salían por la puerta, mientras que un coche patrulla frenaba en la entrada de la clínica privada. No tuvieron que caminar mucho, una furgoneta azul se detuvo ante ellos y las puertas se abrieron. Jarque, silencioso y cansado, no opuso resistencia alguna cuando Echevarri le introdujo en el vehículo. Observaba a aquel hombre, al que conocía por referencias casi míticas. Sus largas coletas, su camiseta friki ahora manchada de sangre, la pistola que reposaba en el asiento. Y la sonrisa, triste, como unos ojos que se fijaban en la ventana.

-¿Porqué?
-¿Cómo?- Echevarri se sorprendió ante la pregunta inesperada.
-¿Porqué me has sacado de allí? Has matado un hombre para hacerlo y no me conoces de nada. Dime que te ha empujado a jugarte tu vejez por salvar mi culo.
-Bueno siempre he querido tener un culo de policía para mi solito, y el tuyo está bastante abandonado y bien a la vista.
-No me jodas, loco- Jarque se cerró la bata verde que dejaba al descubierto su pecho- ¡Hablo en serio!
-Si te matan a ti irán a por mí. Y con lo que me van a dar los amigos salvadoreños podré vivir el resto de mis días como un gran señor. ¿Porqué, entonces, debería dejar que te mataran?.
-¿Quiénes son estos?
-Unos amigos... pero vayamos a lo importa: ¿qué sabes de Errante?.
-Pues poco más de lo que ya te he dicho: es un estafador, va de vidente y curandero, pero esconde algo sucio. La chica estaba asustada y la puta dijo que la mató porque había hablado. Pero no le dio tiempo a decirme nada más. Alguien me seguía y acabó con ella. ¡Maldita sea! Debí haberme dado cuenta. Todo era demasiado fácil.
-No Jarque, tu has sido el único que has podido localizar alguna pista sobre ella. Cuando nos enteramos de que estabas en aquel puticlub de mala muerte no lo podía creer. ¡Habías avanzado!

Echevarri bufó ante las palabras del hombre. Había permanecido oculto entre las sombras de la furgoneta y Jaque no había caído en su presencia hasta ese mismo instante. Lo observó y los rasgos de su rostro no le dejaron dudas. Era el padre de la chica. Sin duda, se había acercado demasiado a su objetivo. Tanto que los reyes comenzaban a moverse en el tablero.

lunes 21 de diciembre de 2009

El niño monstruoso de Cádiz

Las leyendas sobre seres monstruosos son constantes desde el inicio de los tiempo. Demonios y seres mitólogicos que se convertían en realidad en la mente de los supersticiosos e incautos. Pero nada producía más miedo que el monstruo humano. Y el miedo por el nacimiento del niño debió extenderse en la ciudad como un reguero de polvora. Aún hoy, leyendo la descripción de la criatura, una sensación extraña recorre mí cuerpo. Pero, en este repaso a las leyendas y sucesos de Cádiz no quiero dejar de hablar del monstruoso niño que nació en Cádiz el día 25 noviembre de 1767 y cuya descripción, tal vez realizad por el propio médico que atendió el parto, ha llegado hasta nosotros en una lámina anónima de fines del s. XVIII:

“Lo que se observa tener de particular es lo siguiente. La cabeza monstruosa, y en el sitio de la Bregnia, ó Mollera, tiene una tumorosidad, que se discurre una Esnia. En el Ojo derecho se le apercibe una Eminencia, de la que sale una Cuerda, a la manera de Latigo; el Ojo Izquierdo es un Agujero. La Oreja derecha parecida a la de un cerdo. La oreja izquierda es regular, y tiene tres berrugas. En el lugar de las narices se le observan dos agujeros sin hueso ni división. La voca imperfecta. Los carrillos los tiene con algún bello y en el derecho tiene cuatro agujeros, que representan otras tantas bocas. La cabeza cubierta de pelo de una pulgada de largo, negro y aspero como el de los cerdos. El cuello no se le distingue por ser sumanente corto, y del mismo ancho que todo el cuerpo. En el sitio del brazo derecho tiene una eminencia, como dos dedos de ancho y cuatro de largo, la cual está unida al ojo del mismo lado. De la parte media de esta eminencia le sale otra parecida al huevo de una paloma. El brazo izquierdo es más largo de lo regular y en la mano tiene ocho eminencias, o berrugas, que representan otros tantos dedos. Todo lo largo de la espalda está cubierto de bello. En la parte inferior de los lomos tiene como cuatro dedos de largo sin hueso, que parece rabo. En la pierna derecha parece tener hecha la amputación en la parte superior, con su muñón críado. La pierna izquierda por la parte media y superior está fracturada y vuelta para arriba; y en el sitio del pie solamente tiene un dedo bien grueso, el cual desde su mitad, está vuelto para abajo y remata con una pequeña uña. Vivió siete horas y recibió el agua del bautismo. Y se conserva su cadaver en el Colegio del Real Hospital de la dicha ciudad”

Sin lugar a dudas, el nacimiento del niño debió causar gran revuelo y serían muchos los cientifico que acudiesen al Colegio del Real Hospital a estudiar un cádaver que, creo y casi espero, hoy está perdido. Y mayor aún el miedo que debió extenderse por la ciudad, presagio del mal: el niño monstruo nacido de mujer. Pero su pronto bautizo desecha la idea de mi cabeza, al menos, a ojos de su madre y de los sacerdotes de la villa, aquel ser, como otros muchos nacidos con malformaciones, era hijo de Dios y no mal que debierá ser erradicado. La propia naturaleza se encargó del resto y 7 horas después de ver la luz, cerró sus ojos para siempre.

domingo 20 de diciembre de 2009

En pocas palabras




"Quién fuera móvil para susurrarte al oído"


Poeta y albañil gaditano. Obviamente, no a mí.

sábado 19 de diciembre de 2009

Uphir (VI)

Miguel se quedó paralizado. Observando al hombre al que se enfrentaba. Sus ojos tristes, de un opaco color verde resaltaban en la blaquecina piel de su cara. Debía tener unos cuarenta años, pero las arrugas y cicatrices le conferían el respeto del anciano. No portaba armas. No las necesitaba. Otros cubrían su espalda y si Miguel hubiera intentado acabar con su vida no habría llegado a posar los dedos sobre su Remington. Lo observó. Mientras su mente vagaba en busca de una respuesta. Desde que matase a su padre hacía casi 16 años nunca había tenido dudas de que camino seguir. Si el encargo hubiese llegado sólo diez horas antes, tampoco habría dudas. Siempre se había movido por un dinero que luego no utilizaba. Que reenvíaba regularmente hasta casa de su hermana. Aquella a la que le había robado la vida.

Pero ahora algo había cambiado. La conejita del hotel, con sus vaivenes rítmicos y sus murmullos la oído lo había trasnformado. No importaba que la que el creyó mujer fuese la hija de 16 años de su jefe. No importaba que el principal mafioso de la zona le hubiera contratado para defenderla ni que su rival quisiera contratarle para matarla. Nada de eso importaba ahora. En aquella bañera de hotel, con aquella que él pensó puto, creyó ver una salida a su desafortunada vida. Maldita mi vida y mi suerte. Solo 10 horas antes no hubiera dudado en matarla. Ahora sabía que moriría por salvarla. Lo supo en ese preciso instante. Cuando aquel hombre de mirada dura le llamó Uphir. Justo en ese instante supo que había perdido. No importaba que decisión tomase. Ese preciso momento era el de su muerte.

-No.
-¿Cómo?
-No la mataré.
-No sabés cual es el precio.
-Mi vida es el precio. No la mataré. Es más. Debo defenderla y no creo que tu puedas pagarme más que su padre.
-¿Tú eres el canguro? JA. No pensé que el temible Uphir acabase de babysister de una quinceañera mal críada.
-Soy el guardaespaldas de la hija de Magnus a la que, por cierto, tú quieres asesinar.

El hombre comenzó a reir. Mientras Miguel se encogía de hombros y comenzaba a darse la vuelta. Caminó lentamente por el callejón, de regreso a su viejo aprtamento, con las manos en los bolsillos y silbando una tonadilla sin sentido. De pronto se detuvo y se giró:

-Si tengo que acabar con tu vida para salvar a la niña lo haré. Y sabés que no habló en vano. Puede que ésta sea tu última oportunidad de acabar conmigo. No volveré a darte la espalda.

-Acabarás muerto Uphir. Y yo mismo disparare la bala que acabe con tu vida.
-Es posible pero, ¿será hoy?...

viernes 18 de diciembre de 2009

Castigo divino


Maldigo mi suerte. No puedo más que maldecirla. Y lo hago. Yo. Dios intemporal carente de temperatura corporal, llevó toda la semana pasando frío. Y como precisamente del frío es de lo que carezco el resto del año, me encuentro en grave aprieto, pues no tengo ropa que me proteja de tan siberiano desastre. Y que quieren que les diga, ahora sí, paso frío. Y no entiendo como ustedes, mortales seres inferiores, son capaces de aguantar año tras año una sensación tan desagradable: manos blancas ¡del frío! sabañones en los dedillos que molestan a la hora de escribir mi divina biblia digital. Hasta algún que otro espasmo ha recorrido mi espalda cuando el maldito frío ha entrado bajo las escasas ropas abrigadas que me cubren.

¿Será este frío el aviso de ese otro Dios para que este año no compremos? Con lo bien que se estaría en casa, bajo mantas y mantas, viendo alguna buena película en buena compañía… claro que eso podría incitar al pecado, así que no. No es castigo del otro Dios. Debe ser, simplemente, que mi divinidad está baja de fuerzas. Que se le hará. Menos mal que hoy es viernes y me iré al campo, a arrebujarme en gruesas mantas de pelo, junto a la chimenea encendida mientras veo Desayuno con Diamantes, leo a Mankell y escribo todas esas cosas que mi mente mantiene en stand-by hasta que vuelva a tener tiempo.

Y es que no hay frío que por bien no venga.

jueves 17 de diciembre de 2009

Spikes in the wind


Vaivén de colores pardos. Otoñales. Mecidos hasta volar del tallo. Hueso desnudo que queda solo, moviéndose lentamente, despidiéndose de espigas que aletean en el viento, que las lleva por el cielo en busca de caer en la nada. Vida parda nacida de la muerte del otro. Espiga que se pega a la ropa del caminante. Espadas diminutas que se clavan en corazas de tela. Mano extendida que roza con la yema de los dedos el calido recuerdo de la niñez. Que arrastra a las diminutas espigas al viento. Que las mata y las renace. Vaivén de colores pardos. Otoñales. Como los recuerdos que nacen de su roce. Recuerdos del ayer, del siempre.

miércoles 16 de diciembre de 2009

He cometido un error

He cometido un error. Tan grande que no sé si podré perdonarmelo. Porqué a causa de sus consecuencias he perdido mucho. Una gran parte de esa riqueza que tenía mi vida. Pero, sabén, a veces uno necesita aislarse. Y yo he cometido el error de hacerlo. Antes caminaba escuchando y observando. Ahora camino viendo y oyendo. Que me dirán que es lo mismo, pero no lo es. Y no lo es porque antes caminaba con la cabeza alta, observando y escuchando lo que acontecía a mi alrededor: los miedos del niño que habla con su madre; los males comentados por la señora en el autobús; las conversaciones contenidas sobre política o fútbol –que lo mismo son- en el bar donde desayuno; … Pero ahora, me pongo los cascos, agacho la cabeza y, como los caballos, no oígo más que mi propio sonido y no veo más que mi camino. Perdiendo la riqueza que se esconde en cada rincón de mi paseo, o asiento del autobús.

Por eso, hoy, he llegado al firme proposito de enmendar mi error. Dejar la música para otros momentos y volver a escuchar a la ciudad palpitar a mi alrededor. Ahora justo, cuando la ilusión de los niños gana sitio a la desesperada preocupación de los padres. Cuando la alegria y la esperanza llega viva en la inocencia de los más pequeños. En estos días he decidido quitar la música que aisla mi caminar. Observar la calle y la gente. Las pequeñas historias diarías que, como la mía, se entrecruzan cada día en un semaforo o una parada de autobús. ¿Se han preguntado alguna vez que ocurriría si se preocupasen por cada persona con la que coínciden cada lunes en la ida al trabajo? Al final se darían cuenta de que pasan más tiempo junto a esos desconcidos que con algunos de sus amigos y que, incluso, alguno de ellos lleva más tiempo en sus vidas que sus propios amigos. En mi caso hay una persona, Juan creo que se llama, vive dos bloques más allá. Es un hombre mayor, lo recuerdo siempre igual, como si los años no pasaran. Siempre llevando de la mano a algún niño al colegio. Durante años pensé que tal vez sus nietos, hoy estoy convencido de que eran críos del edificio en el que vive y del que, eso lo sé ahora, es portero. Tal vez también lo hubiera sido de mi casa, no sé, porque tengo un vago recuerdo de él en mi propio edificio.

Y como Juan hay otros muchos, invisibles, insonoros, fantasmas cuyas existencias se cruzan con la mía y a los que jamás le he dicho un simple hola. Y eso es parte del error. Y su gran cosecuencia. Por eso, desde hoy, saludaré y escucharé a mis vecinos, esperando que los fantasmas, poco a poco, cobren solidez.

martes 15 de diciembre de 2009

La busqueda (VII)

Jarque intentó incorporarse en cama. Su lamento se unió al ruido de pasos en el pasillo y al grito de la enfermera. Echevarri portaba su arma e intentaba empujar la cama hacia la pared, mientras la enfermera comenzaba a llorar.

-¡Maldita sea Jarque, tienes que levantarte!
-No puedo, coño- logró balbucear en el mismo momento en el que las puertas se abrieron.

El disparo resonó en la habitación, rompiendo los cristales de la ventana. Echevarri disparó contra la puerta, parapetado detrás de la segunda de las camas. Rezando porque su bala hubiera impactado en carne. No había ruido. Esperó un minuto y volvió a disparar. Nada. Siguió allí, agachado tras la cama buscando a Jarque en la suya. Se mantenía en silenció, la respiración entrecortada mostraba el cansancio de su cuerpo herido. Echevarri se movió lo justo para evitar el balazo que entraba desde el pasillo. Corrió hasta su nuevo compañero y lo tiró al suelo. Se arrastró hasta quedar ocultó mientras los ruidos y gritos se acrecentaban en el pasillo. La enfermera se levantó y salió corriendo hacia la puerta. No había dado dos pasos cuado recibió tres disparos en el pecho. Echevarri disparó a su vez. El grito ahogado en el pasillo le indicó que esta vez sí había hecho blanco. Se lanzó hacía la puerta, dispuesto a disparar al menor movimiento.

El hombre estaba caído en mitad del pasillo. Respiraba agitadamente intentando levantar el arma, sin conseguirlo. Echevarri se agachó junto a él, presionando las heridas con el fin aparente de detener la hemorragia, mientras la seguridad del hospital llegaba hasta su lado.

-Policía- gritó presa de la costumbre sin recordad que ya no ejercía cargo alguno- ¿Quién coño eres? ¿dime quién eres o pasarás verdadero dolor?- susurró al herido antes de apretarle aun más la herida.

El hombre gritó de dolor antes de escupirla a la cara. Echeverri se limpió el rostro de la sangre del moribundo y apretó nuevamente la herida. No hizo pregunta alguna, siguió apretando hasta que un gemido inaudible le detuvo. Acercó el oído al rostro del hombre.

-Errante…
-¿Dónde está?
-No lo sé
-¿Dónde?
-Se ha ido de Madrid.
-Dime más o te juro que no sales de esta.
-No sé nada más

Echevarri observó como los ojos bailaban en sus cuencas. Notó los estertores de la muerte bajo sus manos mientras continuaba aferrado al cuerpo. Alguien le apartó y cayó al suelo. Era la primera vez que mataba a un hombre. Había visto muchos cadáveres, pero aquel era el primero verdaderamente suyo.

-La puta- susurró- que fácil es matar.

lunes 14 de diciembre de 2009

Síndrome de Estocolmo

Sin pensar, cerrando puertas que quedaban entreabiertas. Regueros de aire fresco que hielan almas calidas. Calientes sentimientos que nublan mentes limpias. Tristeza que se convierte en alegría. Alegría por el alivio. Sentimientos encontrados a mitad de camino. Cerrando puertas que no querían cerrarse lentamente. Portazo al pasado para mirar a un futuro rico y lleno de riquezas. Lágrimas de alegría ante la liberación del secuestrado que llora por sus secuestradores. Y por sí mismo, por haber caído en redes tejidas tan finas que se confunden con los hilos que mueven su propia vida. Hilos que se rompen hasta pender de la nada. Nada y todo. El fin y el principio.


(A la mujer maltratada que logra huir de su mal)

domingo 13 de diciembre de 2009

Puertas y rejas

Seguro que todos han escuchado esa expresión de "no ponerles puertas al campo", pues después de visitar Cumbres Mayores hemos logrado encontrar otra variante: "No ponerle rejas a la pared"





sábado 12 de diciembre de 2009

Uphir V

El apartamento olía mal. Abrió la puerta de la nevera con la esperanza de encontrar allí dentro el origen del desagradable perfume que corrompía el ambiente. Huele a muerto, así debo de oler yo, a muerte. Cogió una cerveza y se sentó en el mugriento sofá. Podría vivir en cualquier otro lugar, tenía dinero suficiente para ello, a pesar de todo. Pero aquel sitió le gustaba. Tal vez, de haber seguido en casa ahora este lugar le parecería el infierno. Tras haber recorrido los peores tugurios del viejo continente, aquel lugar se había convertido en su hogar y ahora no lograba desprenderse de él. Encendió la televisión, esperando el día que le quedaba por delante.

Se descubrió soñando con Ariel y se maldijo así mismo por anhelar recorrer su piel. Dejó la cerveza sobre la mesa, cogió la chaqueta y salió a la calle. Le gustaba caminar de noche. Sin rumbo fijo. Sin un objetivo en la mente que le hiciera mantenerse alerta. Caminó hasta un bar. La música sonaba desde la calle. Entró, caminando despacio hasta la barra. Esperando poder olvidarse de la hija de Magnus. Pidió un whisky sin querer fijarse en la rubia que se sentaba a su lado. La escuchó murmurar y repitió el murmullo, conteniendo una respuesta inaudible.

-¿Me dices algo?
-No lo hacía
-oh, perdón
-No tienes que pedir perdón. Simplemente, en ese momento no te decía nada.
-Eso quiere decir que ahora sí me estás diciendo algo- la chica mostró una perfecta y blanca sonrisa.

Miguel se giró por primera vez hacia ella, la atrajo hacía sí abrazándola por la cintura. Ella no se resistió. Le besó. Ella le devolvió el beso. Bebieron y se besaron en la barra, hasta que ella se levantó. El le siguió. Primero con la mirada mientras se contoneaba hasta la puerta. Después de una simple mirada de ella, la siguió hasta la calle. La tomó del brazo y juntos, como una pareja, caminaron por la noche mientras ella guiaba los pasos de ambos. Las calles se estrecharon sin que Miguel se diese cuenta. Necesitó golpearse contra un banco para comprobar los estragos que el alcohol habían provocado en él Imposible no he bebido tanto Las alarmas se encendieron en su interior como si de pronto entendiese lo que estaba a punto de ocurrir. La mujer se apartó de él y su lugar fue ocupado por un hombre de unos 40 años.

-¿Sabés quién soy?
-No
-Deberías saberlo.
-¿Sí?
-No juegues conmigo Urphir. Sabes perfectamente hasta donde puedo llegar.
-A matarme. Pero con eso ya contaba desde el mismo día que cumplí mi primer trabajo. Sólo hay dos posibilidades en este mundo: matar o ser matado. Algún día llegará alguien para acabar conmigo. Pero, siendo sinceros, no creo que seas tú.

Miguel se apoyó contra la pared. Sabía perfectamente que aquel que se encontraba contra él era el principal rival de Magnus. Nunca se había preocupado por su nombre, nunca creyó que fuera a tener que usarlo. Pero ahora estaba ante él. Le llamaba por su nombre de guerra y eso solo significaba que estaba dispuesto a pagar por sus servicios.

-¿A quién quieres que mate?
-A Ariel.

viernes 11 de diciembre de 2009

La casa del Pirata

América y Cádiz están tan indivisiblemente unidas que el océano que los separa se ha convertido en inagotable fuente de leyendas. Historias de piratas, de marinos, de náufragos. Historias de amores y desamores. De tesoros y riquezas exóticas traídas de las lejanas, y tan cercanas, tierras americanas. Leyendas que se hunden en la imaginación como los navíos surcan los mares, creando estelas que aumentan la historia. Pero algunas de esas historias nacen de la verdad y la realidad. Y la Leyenda de la Casa del Pirata es una de ellas.

Cuenta la historia que un joven marino gaditano marchó a las Indias en busca de fortuna, dejando a su hermosa y joven esposa esperándole en el puerto de Cádiz. Dice la historia que la mujer subía cada mañana hasta la torre mirador buscando en la lejanía las velas del barco en el que volviese su amado. Pero su amado no regresaba. Y la tragica noticia llegó en uno de los galeones que venían de América: el barco del joven marino gaditano se había hundido en las costas de las Indias Occidentales. Pero la esposa negó la muerte del marino. Su corazón latía vivo y sentía su presencia cada noche. Y cada noche rezaba por la vuelta de su esposo, maldiciéndose por haberle permitido jurarle que le cubriría de oro y dejarle marchar para cumplir su promesa.

Muchos serían, sin duda, los que lloraron la muerte del marino y la locura de su joven esposa, incapaz de aceptar la muerte de su amado esposo. Que cada día y cada noche subía hasta la torre esperando el barco en el que regresará su amado. Y así cada día hasta el día en que regresó cargado de oro y riquezas.

El marino había arribado a una isla casi desierta, donde pronto entabló contacto con piratas de toda nacionalidad. Y allí, en aquel lugar abandonado de la mano de Dios, pudo hacer fortuna, Tanta que ahora venía dispuesto a cumplir su promesa. Y a volver a por más, a por todo aquello que había tenido que dejar para poder regresar a Cádiz.

Cuando él marino le dijo a su esposa que volvería al mar, ella le hizo prometer que se quedaría en ciudad, o moriría por el amor ausente. Y él acepto y cumplió la promesa. Pero echaba en falta el mar y andaba triste por el puerto. La mujer mandó entonces construir una casa tan hermosa como ella. Una casa que recordase a su marido un barco, con grandes ventanas que parecían las plumas de las gaviotas que le acompañaron en su solitaria isla. Con un puente desde el que pudiera navegar girando un imaginario timón.

Y en aquella casa vivieron los dos esposos hasta que la muerte le arrancó de cuajo la felicidad. El marino cumplió su promesa, y enterró a su mujer en oro. Dice la leyenda que dos jóvenes pillos se enteraron del rico entierro y, aprovechando la oscuridad de la noche ,robaron todo el oro que cubría el cuerpo de la hermosa mujer. El marido, al enterarse de lo ocurrido, montó en cólera. Calzó su arma y mató a los ladrones de tumbas.

Desde entonces la Casa del Pirata mantiene imperturbable el recuerdo de sus primeros dueños. Y hoy, sumida en la ruina, parece llorar piedra por aquellos que tanto se amaron entre sus muros.

Fotografía de Martín Cabo

jueves 10 de diciembre de 2009

Yo soy Julián Muñoz

Definitivamente no puedo ser político. Sería, sin lugar a dudas, un Julián Muñoz con más clase y mejor gusto. Pero Julián Muñoz al fin y al cabo. Y se preguntaran porque lo sé. Pues lo sé y punto pero, además, este fin de semana se ha demostrado. Déjenme que les cuente un suceso acaecido en otras tierras, las onubenses, en esa sierra que todos deberían conocer, palpar, olfatear y saborear. Allí, donde mis 30 años han pasado a ser 31, se confirmó una verdad palpable: si fuera político sería corrupto. Me dejaría comprar y lo haría por poco. Por muy poco. Por unas cervezas, algo de carne y un poco de hielo. Eso bastaría. Lo demostró mi amigo Lacueva, rápido y avizor cuando, casualidades de la vida, nos encontramos en el mismo bar, del mismo pueblo, en el mismo fin de semana. Y, ya en la barra, después de los consabidos saludos preguntó:

-¿Qué haces aquí?
-A ver si me venden huevos, que acabamos de llegar y está todo cerrado. Vamos, que cerveza sí, pero cena no tenemos. Oiga, disculpe –le dije al camarero- ¿tendría unos huevos que dejarme?
-Voy a ver- y se fue para volver-No, no tengo.
-¡oh!, que lastima, a ver que cenamos entonces.
-Si quieres unas raciones te las puedes llevar.
-Ponnos unas cervezas mientras se lo piensa-dijo Lacueva
-¿Tu has venido por aquí antes, verdad?- el camarero nos servía las cervezas.
-No, que va- respondí sin mentir.
-Pues yo te conozco de algo. ¿Eres de Sevilla?
-De Cádiz
-Te he visto en la prensa… seguro que ha sido en la prensa
-Claro… si es un alto cargo de la Junta

Los ojos se me salieron de sus cuencas al escuchar a Lacueva tal afirmación. Pero no lo negué, me quedé perplejo y hasta patidifuso. Pero me quedé. Con las manos en las raciones que ya me llevaba y el dinero para pagarlo en la cartera.

Por supuesto, mis amigos que esperaban en casa, celebraron la chanza y hazaña. Y yo quedé con cara de ser Julián Muñoz y una pegatina en la frente que lo confirmaba.

Manuel de Falla y Cádiz.


Esta tarde, a las 20h, se presenta en el Casino Gaditano (Plaza de San Antonio), la obra Manuel de Falla y Cádiz, de Gema León Ravina. El libro descubre los lugares, las personas y los acontecimientos que marcaron la vida del genial compositor gaditano y sus veinte priemros años en Cádiz, época imprescindible para comprender toda su obra, y que hasta ahora quedaba oculta para el gran publico.


miércoles 9 de diciembre de 2009

Vida. Niebla. Roca

Nada. Blanco. Cielo, lluvia, nube. Todo blanco. Blanco espeso que atraviesa el alma hasta calar los huesos. Blanco que te oculta la verdad a los ojos. Caminas en serpenteante y ciego ascenso hasta el cielo. Nada. Blancura penetrable. Silencio respetuoso. Verdad que se esconde acechante. Verdad sorprendente. Grandiosa. Abriéndose borrosa a la vista del ciego. Templo de piedra y carne. De roca y alma. Templo entre nubes bajas. Blanco escondite. Allí, donde siempre estuvo. Donde nunca se vio. Allí nacen las verdades. Donde el mundo se une a la nada. Donde el blanco se convierte en todo. Donde los amigos se funden con las rocas de viejas piedras escondidas en la niebla. Iglesia mudéjar convertida en eterna roca a la que afianzarse. Sombras que se levantan en la blancura como un telón invertido donde el público actúa ante actores que aplauden la representación. Vida. Niebla. Roca. Amigos. Nada y todo.

martes 8 de diciembre de 2009

Sobre Jarque y su búsqueda

Como algunos ya saben, y tal y como les comenté el pasado día, el relato sobre las aventuras de Jarque y Echevarri ha terminado por error en la papelera de reciclaje. Y les juro que duele ver como lo que ya tenías montado se pierde por la estupidez propia. Deseaba haber podido dejarles hoy la continuación del relato. Pero antes que bloguero soy historiador y las pruebas de impresión de mis Linajes, y unas ordenanzas jerezanas han reclamado mi atención y mi tiempo. El martes que viene seguirán. Lo prometo.

Permitanme solo que me disculpe con algo que en estos días debemos tener todos en cuenta:



En estas Navidades no se preocupen por el dinero... hay algo mucho más importante: amor, amistad, cariño.... ¡y el ADN del Capitán Spock!

lunes 7 de diciembre de 2009

Uphir IV

La chica se contoneó por la habitación, con aire angelical e infantil caminó hasta sentarse en el regazo de su padre.

-¿Este es el hombre que me va proteger?
-Por supuesto hijita.
-¿Pero parece que él no quiere? ¿Porqué no quieres Miguel?
-No soy guardaespaldas de nadie- Miguel miró a la chica por primera vez a los ojos. Se mordió el labio inferior, conteniéndose antes de seguir- Soy un profesional
-¡oh!... papá, quiero que sea él, quiero que sea él.
-Ya has oído a la niña Miguel.

Ariel se acercó hasta él. La mirada traviesa le erizó el pelo de la nuca. Maldita seas, niña. Serás mi ruina. Me he metido entre tus piernas y ahora tu te vas a meter en mi vida hasta destrozarla

-Dime, Miguel, ¿qué otra cosa más hermosa que mi espalda podrás guardar? Mira, mira que cuello más bonito tengo, papá siempre dice que parece el de un cisne. ¿Tú que crees?

Se obligó a retirar la mirada y dirigirla hasta Magnus. Asintió con la cabeza, antes de darse la vuelta

-Necesito ducharme y cambiarme de ropa... estaré aquí a la mañana.

No había llegado a la puerta cuando Ariel le agarró del brazo con una amplia sonrisa en los labios. Estaba hermosa, la maldita niña está guapa, parece una mujer Los ojos de Miguel recorrieron un cuerpo que ya conocía. Sabía que si Magnus se enteraba de algo lo mataría.

-¿porqué?
-¿Porqué qué?
-Ya lo sabés. Yo. El hotel. La conejita.
-Me aburro.
-Y eso te da derecho a destrozar mi vida.
-¡oh! Yo no... no, de verdad, no es eso lo que quiero.
-¿Y que crees que ocurrirá si tu padre descubre lo de esta noche?
-Te mataría y luego me mataría a mí... por eso necesito que vigiles mi espalda. ¿o acaso no quieres volver a verla?

Se puso delante de él, retirando el pelo verde que el caía en cascada sobre la espalda, mientras desabrochaba el botón superior de su camisa. Miguel le empujó suavemente contra la pared y continuó su camino hacia la puerta.

-Hasta mañana Miguel
-Hasta mañana, conejita- susurró el joven desde el umbral de la puerta. Antes de adentrarse en la noche camino de su pequeño apartamento.

Maldita seas, niña. No eres más que eso. ¡joder! No debe tener más de 17 años. Me engañó en el hotel, con esas orejitas y esos andares. ¿cómo podía saber que era la hija de Magnus? ¡coño! Me tiene cogido por los huevos la muy puta.

domingo 6 de diciembre de 2009

Y el mundo cambió

Hoy es un día grande. Un día de esos que pasan a la Historia de la Humanidad. Porque tal día como hoy hace 31 años se produjo un hecho que cambio los tiempos para siempre. Dentro de miles de años se hablará de aquel 6 de diciembre de 1978 como el cambio de una era. Una buena nueva que irremediable e irreversiblemente trajo a la Humanidad el bien y la prosperidad. Y, cuyas consecuencias, se mantienen hoy vivas entre nosotros. Dios y yo deseamos que así siga durante muchos años.

Un día grande, sin duda, un día para festejar como todos hacen. Saliendo con los amigos, con la familia, perdonando a los enemigos con amnistías generales. Porque tal día como hoy nació la salvación de los hombres: YO

(Gracias a todos los que os habéis acordado de mí y perdonar que no lo haga en "directo", pero ando lejos de ordenadores y papeles)

sábado 5 de diciembre de 2009

Día Internacional del Voluntariado

El sábado 5 de diciembre se celebra el Día Internacional del Voluntariado. Manos Unidas, como organización católica de voluntarios, quiere rendir homenaje a la multitud de hombres y mujeres, jóvenes y adultos que, de manera solidaria, trabajan para ayudar a los desfavorecidos, defendiendo la dignidad humana y la justicia.

Los voluntarios son, para Manos Unidas, una pieza insustituible en su engranaje. Desde su creación, en 1960, Manos Unidas se ha nutrido del esfuerzo y la dedicación de miles de personas que han colaborado con la organización entregando su esfuerzo y su trabajo a la lucha contra el hambre y la pobreza que afecta a millones de seres humanos en el mundo.

En Manos Unidas, son más de 4.500 las personas que ofrecen, de manera solidaria y altruista, su tiempo, su experiencia y sus conocimientos en las 71 delegaciones y en los Servicios Centrales. Esta cifra se incrementa hasta más de 15.000 en ocasiones puntuales, como el lanzamiento de la campaña anual. Todos los cargos de responsabilidad de la organización son desempeñados por voluntarios.

El voluntariado es algo más que un compromiso. El voluntariado es un estilo de vida, una forma de ver el mundo y sus problemas, una determinada manera de ser.

Desde Manos Unidas queremos felicitar a todos los voluntarios que nos acompañan cada día, a los que no tiran la toalla y siguen creyendo que la batalla contra la pobreza, que emprendieron hace 50 años un grupo de mujeres, puede ganarse. A todos ellos, queremos decirles que, sin su trabajo y su esfuerzo, la lucha de esta organización no tendría sentido.


(El relato que normalmente aparece los sábados se traslada ésta semana al lunes por motivos obvios)

viernes 4 de diciembre de 2009

Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red, en España ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Se ha publicado en multitud de sitios web. Si estás de acuerdo y quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

jueves 3 de diciembre de 2009

De protestas y respuestas

Hoy he respondido. Ya sé que no debería hacerlo pero, a veces, uno no puede contenerse y salta. Y no lo hago pensando en hacer daño. No crean. Lo hago porque ante la insoportable insoportabilidad del ser, uno acaba saltando. Y hoy es de esos días en los que mi aguante y paciencia han llegado hasta el final. Y no me lean raro, ustedes también hubieran saltado si lo hubieran tenido ahí, a su lado. Durante tanto tiempo. Todo el tiempo con la misma cantinela. Repitiendo lo mismo: Que sí lo has hecho mal. Que sí dónde estás cuando hace falta. Que si para arriba, que si para abajo. Y con tanto ir y venir he saltado. He mirado fijamnete al hombre que, a mi lado, me citaba una y otra vez y muy serio, como solo puede hacerse en casos como estos, le he exhortado a dirigir sus airadas protestas a otro lugar.

-Esto es un autobús público… me quejo cuanto quiera pues he pagado mi viaje.
-Faltaría más, señor, pero le pediría que no continuase su reprimenda en este transporte comunal.
-¡Dios! ¿Y porqué no puedo hacerlo aquí?
-Por que me está ofendiendo.
-¿A ti?, ja, esto es lo que me quedada por oír… ¿y porqué, diablo, te ofendo?
-Oh, no, a Lucifer dejelo en su lugar. Solo le pido que, si quiere quejarse de la velocidad del vehículo no me achaque a mi su retraso. Solo soy Dios, no manejo todos los autos de esta tierra.

Cierto es que el hombre me miró raro. Normal. Hay muchos dioses sueltos últimamente pero sigue siendo dificil encontrarte a uno recién llegado del Saphon sentado a tu lado en el bus. Pero es que hay tanta reja y calle cerrada en Cádiz, que este dios no tiene más que cogerlos. O protestar a esa otra diosa –por la eternidad de su reinado y su rubia aurea de santidad- que rige los designios de este paraiso terrenal… pero bastantes cosas tienen ya los dioses como para molestarlos con pequeñeces.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Música Sí


















Vaya por Dios, y esta vez no por mí. ¿Dónde va a llegar este mundo? Pues no he visto a una gitana vociferando porque le paguen lo que es suyo. Ella, hija de una raza que ha entendido como nadie la libertad y la expresión de ella. Que lleva el arte y la cultura por bandera. Ellos, que extendieron el flamenco, el baile y el cante por los rincones del mundo y se encuentran que una de sus hijas grita pidiendo que le paguen. “La música es cultura, pues que se pague” ha dicho Rosarillo Flores rodeada de otros progrés de dedo en ceja y mano en chequera.

La cultura, como el pueblo gitano, es de y debe ser libre. Solo así podrá llegar a cada rincón de este planeta. Solo así podrá extenderse el valor por lo bello entre tanta miseria. En los tiempos que corren, nuestros músicos deberían preocuparse por hacer buenas canciones y por bajar los precios de sus discos. No acusar a aquellos que bajan la única buena canción del último disco de ladrones y piratas. ¿Quién es más ladrón, el que se baja una canción o el que cobra 25€ por un disco de una sola canción?

Yo, por mi parte, seguiré comprando los discos de aquellos que merecen la pena, que son pocos. Y a todos estos de mano en chequera les gritaré al viento:

Música sí, pero músicos también. Músicos de verdad. De los que cantan en directo sin miedo al gallo. De los que no tienen que salir a protestar porque no les falta el trabajo. De los que llevan año sí año también sus discos de gira por esos pueblos de España. Ellos, que hacen música y son músicos, no protestan: trabajan y viven. Otros viven de la SGAE que pagamos todos.

martes 1 de diciembre de 2009

Maldita sea, Jarque y Echevarri han sufrido un pequeño altercado literario y sus aventuras han acabado en una papelera de reciclaje... menos mal que mi mente perturbada mantiene viva la historia. Esta tarde seguira. Y perdón a los que sé que entrais los martes a primera hora.