lunes 30 de noviembre de 2009

Contento de seguir vivo

Cada uno de nosotros es lo que es gracias a su pasado. Todos tenemos recuerdos traumaticos en nuestras mentes que nos llevan a que hoy seamos como somos. Algunos dicen que soy petrarquistas, otros me llaman lugubre. Y tal vez lo sea, pero cuando ha mostrado tantos moratones como uno, al final, la muerte tiene que rondar por tu mente.

Y el primero de esos traumaticos recuerdos se produjo en una habitación de sobra conocida por mí. No sé cuantas horas no habre pasado entre aquellas cuatro paredes. Pero, sin duda, aquel día no lograré borrarlo de mi mente.

El Alemán había conseguido un nuevo juguete y quería enseñarmela. No recuerdo porque lo hizo, pero lo hizo. Estábamos allí, charlando tranquilamente. Creo que Cocom andaba con nosotros pero no lo puedo asegurar, las imágenes vienen a mí lentamente. El Alemán echaba mano al cajón y sacaba el arma. Una semiautomática negra, una Beretta tal vez. Me apuntó con ella y, sin mediar palabra, me disparó a bocajarro en el hombro. Aún hay veces que me duele aquel disparo.

Y no sé porqué hoy me da que pensar. Tal vez debiera haber cambiado de amigos. Porque hay amigos que te pueden hacer daño moral, y ese duele, pero a no ser que te lances por una ventana, no te matará. Pero ¿mis amigos? Echando la vista atrás el Alemán fue el primero en dispararme. Pero luego lo hizo el Charly con una escopeta, en ese suceso que les contaba la semana pasada junto a Ale, el Chino; que un par de años después me clavó una flecha en el pecho, y doy gracias de la distancia a la que me encontraba, porque aquel maldito arco largo de fresno es una de las armas más mortíferas que he visto. Junto a eso estuve a punto de ver como me destrozaba la cara Kong con un puñetazo brutal que hizo temblar las paredes del garaje de Cocom.

Así que, tal vez, en estos días pre-navideños, deba estar preocupado por los amigos que me tocaron tener pero, sobre todo, estar contento de continuar con vida y de que ninguna de esas armas fuera de fuego...

domingo 29 de noviembre de 2009

En pocas palabras

El hombre es tan egocentrico que se cree capaz de cambiar el clima.








Escena en el Hielo, Hendrick Barentsz, 1625
Pequeña Edad Glacial (S.XIV-XIX) El Tamesis llegó a congelarse.

sábado 28 de noviembre de 2009

Uphir III

El teléfono sonó en la habitación contigua. Miguel conocía de sobra aquel tono y retiró a la conejita de su lado. La empujó, deteniendo el rítmico baile sobre él. Se levanto y salió del agua, dejando que las gotas corrieran por su espalda desnuda y caminó hasta coger el móvil sin volver la vista atrás.

-Dime Magnus... aja... de acuerdo... ¿ya?.. Sí, sí, está bien... no, tranquilo, no hacía nada.

Se acercó hasta la puerta del baño, parando a recoger la manchada camisa del suelo. Observó a la mujer, en la bañera, sonriendole triste con las orejas de conejo achatadas por el peso del agua que las empapaba.

-Tengo que irme
-¿Ya?
-Así es.
-¿Volverás?
-Si no me mata alguien mejor que yo.
-¿Volverás?
-Sí

Se vistió y colocó las armas en su lugar. Dos semiautomáticas en las fundas bajo la chaqueta, y el pequeño revolver que comprase en Marsella en el tobillo. Se detuvo ante el espejo, para colocarse bien la corbata mientras la mujer se dejaba caer en la cama con un suspiro. Cerro la puerta tras él y marchó a la calle. Caminó apesadumbrado, arrepintiéndose de haber dejado a la mujer. No sé su nombre pensó tal vez no vuelva a verla. Será una más en mi lista. Al menos está seguirá con vida.


Anduvo hasta la casa de Magnus. Su jefe había sido tajante pese a las cordiales preguntas. Lo quería allí, pero no le había dicho por qué. Atravesó las rejas de la mansión victoriana mientras los guardias le saludaban con un simple gesto de cabeza. No recordaba haberles dirigido la palabra jamás. Ellos le tenían demasiado miedo. Él, simplemente, los consideraba inferiores. Entró en la casa sin llamar, como siempre, y se dirigió al despacho de Magnus. No pudo dejar de observar como la sala grande estaba abierta y montones de ropa se repartían por el suelo. Sonrió, pensando que tal vez la joven Ariel hubiera vuelto de su viaje por Estados Unidos. Recordaba a la niña, ¿cómo no hacerlo? La había visto crecer en aquella casa, hasta que Magnus decidió que la ciudad ya no era un buen lugar para ella. Habían pasado 9 años desde entonces, ahora la chica debía rondar los 16.

-¿Qué quieres de mí?
-Que cuides a Ariel. No quiere que nadie más la proteja y no pienso dejarla andar sola por estas calles.
-No soy un canguro. Contrata a otro para ese trabajo.
-Solo puede ser tu.
-No.
-No tienes opción.
-Siempre la hay.
-La otra opción es morir.
-¿Ves como siempre hay otra opción?

Ariel entró en la habitación con aire despreocupado. Miguel la miró y comprendió que ya no era tan niña. Le costó reconocerla vestida y sin las orejas de conejita. Pero no había duda. Era ella.

viernes 27 de noviembre de 2009

Descubriendo

Hoy me he descubierto sonriendo. Mirando por la ventana del autobús mientras el sol, escondido entre las nubes del plomizo cielo gaditano, comenzaba a bañarse en las anaranjadas aguas del Atlántico. Me he descubierto mirando un sol diferente. En otro sitio y en otro tiempo. Un enorme círculo dorado que se esconde entre palmeras, bañando de oro a un mar de arrozales.

Hoy me he descubierto mirando ojos oscuros y limpias sonrisas que acompañan a la mía. Y he escuchado a mis perros aullar en la lejanía, acallados por risas que me protegen. He buscado a mis demonios y los he visto perderse en abarrotadas calles. Y he descubierto que mis males se han perdido en algún rincón del mundo.

Hoy me he descubierto sonriendo, mientras el sol de Cádiz se fundía con las tierras de Hyderabad.
Hoy me he descubierto sonriendo y he mirado atrás mientras los perros huían entre demonios del ayer.
Hoy me he descubierto sonriendo.... Y me ha gustado.

jueves 26 de noviembre de 2009

Clean look













Al mirar los ojos francos de Luna y Lula no puedo dejar de pensar en miradas. En las miradas que se cruzan con las nuestras. Tristes, alegres, pensativas, sinceras, limpias y sucias. Envidiosas o rastreras. Ojos que dicen ser espejo de un alma del que carecen los animales, por eso nosotros somos humanos, diría alguno, y ellos solo animales. Pero su mirada es limpia, un remanso de paz frente al odio y la sin razón que muestran muchos ojos humanos. Espejos de almas manchadas por los pecados del siglo XXI: la avaricia, la competitividad, la envidia,…

¡Quien fuera perro! Quién mostrase en sus ojos ese remanso de paz. Hay quien lo hace, personas que se cruzan en nuestras vidas y que siempre están cuando las necesitas, a tu lado. Sin importar que antes tú no te hubieras comportado como un buen amigo... Esas personas, acaban siendo centro de todo y todos. Cómo un imán que empuja al grupo hacia el núcleo de un mundo que es ella. Que nos obliga a rotar alrededor de un astro rey convertido en luna, la blanca dueña de la noche que ilumina nuestras vidas, como un faro alertando del peligro al navegante.

Personas que se convierten en puerto seguro en el que nuestras naves pueden descansar. En remansos de paz bañados por miradas tenues, pero tan vivas que no podrías vivir sin ellas.

Fotos: Natalia Vázquez
Texto: Javi Fornell

miércoles 25 de noviembre de 2009

¡Musas y más musas!

¡Oh, tu!, musa literaria que vienes a mi regazo cada noche. Diosa andalusí de negros cabellos que acudes a mí, que me iluminas en las hastiadas noches de un verano que no termina de abrir la puerta al invierno. ¡Tú! que me muestras tu mirada a través de fotografías. ¡Tú! que provocas mi sonrisa cuando la penumbra de la noche queda rota por el flexo de mi tristeza. ¡Tú! que me llevas de la mano, como al hermano y amigo, y me sacas de mi noche para traerme a otros mundos. Mundos de palabras insinuantes –¿acaso alguna palabra no lo es?- que me alejan del agobio diario. ¡Tú!, divina reina morisca musa de mis letras, no me abandones, continua viniendo a mí… pero hazlo en hora más temprana.

martes 24 de noviembre de 2009

La busqueda (VI)

Escuchó el sonido de pasos que se acercaban hasta él. Los pitidos se le metían en la cabeza mientras intentaba abrir los ojos. Debería estar muerto, pero no creía que el infierno tuviese ese olor. El sonido se hizo más fuerte y las voces parecieron empujarlo hacía la leve luz. Abrió los ojos justo para ver como una enfermera se acercaba hasta la cama.

-Debería irse a descansar, doctor, si se despierta yo le avisaré…. ¡oh!

Buscó al doctor con la mirada y lo primero que vio fue la camiseta azul con la imagen en rojo de Christopher Reeve en su silla de rueda mientras una muchedumbre lo elevaba sobre sus cabezas. Una risa gutural se escapó de su garganta al leer el lema “Juntos te haremos volar”.

-No te rías así, amigo, ¿acabas de salir de la tumba y ya quieres volver a ella?
-¿Qué coño haces aquí, Echevarri?

Jarque se incorporó sobre la cama, mirando al viejo forense vasco. No entendía que hacia allí ni porqué el “vaca sentanda” estaba sentado precisamente en su habitación. Lo miró, observando cada rasgo del médico. Lo conocía de Cádiz. Echevarri era una leyenda entre la policía por su inteligencia y su extravagancia. Las dos grandes trenzas rubias caían por su espalda mientras acercaba su rostro al de Jarque.

-Esos que te han contratado tienen ganas de llegar hasta el final. Y parece que vas por el buen camino. Tanto que la pasada semana recibí una oferta que no podía rechazar. Demasiado dinero para un viejo jubilado como yo. Se ve que pensaron que no saldrías de ésta y querían que alguien siguiera tu camino.

Jarque se tocó el pecho. Recordó el tercer de los disparos y se tocó instintivamente el pecho.

-Tranquilo, no has perdido nada que sea vital. Vivirás y andarás. Y cogeremos a los que mataron a la chica. Pero para eso necesito que hables conmigo.
-Ahora no,-dijo la enfermera- necesita descansar.
-No hay descanso, en cuanto Errante se entere de que estoy vivo volverá por mi.

Miró a la puerta, pensando que en cualquier momento alguien entraría apuntándole con un arma. Se estremeció solo de pensar lo cerca que había estado de morir.

-Los policías… ¿qué pasó con ellos?

Echevarri negó con la cabeza mientras cogía el móvil. Jarque cerró los ojos y se dejó caer sobre la almohada.

-Se ha despertado…. Sí… No, no, aún no….. Está débil…. He dicho que no. Me habéis contratado para que dé con el asesino de la chica. Pues necesito a este. No me jodas, mierda. ¿Vas a venir tú a decirme como tengo que hacer mi trabajo?. …. ¿Cómo? ¡JODER! pero ¿Cómo? –miró a Jarque tumbado en la cama- Amigo, espero que no tengas miedo a enseñar el culo porque tenemos que largarnos de aquí… ya.

Los pasos sonaron por el pasillo, mientras Echevarri sacaba su arma.

lunes 23 de noviembre de 2009

De muñecas y escopetas

No sé porqué, pero hoy justo hoy, ha venido a mi recuerdo un suceso acaecido muchos años atrás. En casa de Charly, para ser exactos, justo en la puerta del garaje de un coche que siempre estaba aparcado en la calle. En aquel fondo de saco donde vivía mi amigo, junto a la casa de Ale y un poco más abajo de nuestra sede social: la casa de David. Y no sé porqué razón aún más extraña, este recuerdo viene acompañado de una melodía infantil y femenina “Tengo una muñeca vestida de azul” se repite en mi mente intentando descubrir que viene justo después, sin lograrlo. Y lo que me viene justo después es Ale, mirándome apoyado en la columna de la puerta del garaje.

-Charly no quiere que juguemos hoy al fútbol en su casa.
-¡Va! Siempre está igual y siempre acabamos jugando.
-Sí, pero hoy está mosca.

Y en ese preciso instante, una muñeca azul cayó al otro lado de la puerta, mientras a nuestros oídos llegaba un grito desgarrador.

-Hoy va a lanzarnos los juguetes de la hermana en vez de los tentes del hermano....
-No, hoy os voy a disparar con mi escopeta... -el Charly apareció amenazante por la puerta abierta del chalet, arma en mano, como un soldado defendiendo su puesto.
-¡Va!,-dijo Ale junto a mí- seguro que no está cargada.

¡pum!

-¡Sus muertos! ¡Está loco!- gritamos al unisono mirando como el balín se había incrustado en la columna junto a nuestras cabezas. Pero sin movernos. Allí, quietos, mientras volvía a cargar la escopeta de perdigones y nos apuntaba.

¡pum!

No vimos donde terminó su recorrido la bala, pues los dos y aún sin saber cómo, nos encontrábamos ya al otro lado del muro que separaba la casa de Ale de la calle, con aquel perro callejero que tenía, Pluto, mirándonos con cara de ¡estos marabunteros están locos! y Charly gritándonos que no volviéramos a su casa jamás.

Aquella misma tarde jugamos al fútbol en su parcela... y el final de la melodía sigue sin venir a mí.

domingo 22 de noviembre de 2009

Manos Unidas en la Radio

Esta mañana se emitió una entrevista que me realizaron la semana pasada sobre Manos Unidas y la India, así como sobre la exposición que sobre los Objetivos del Milenos tenemos abierta en la Casa de la Juventud de San Fernando hasta el día 30.

Juguetes de Dios

Rosario Troncoso juega con las palabras como un titiritero con sus marionetas. Mueve cada hilo y con cada hilo levanta un sentimiento nuevo. Cada hilo, un verso, cada verso un pensamiento. Jugando con juguetes rotos que convierte palabras nuevas. Diosa dispuesta a mover los hilos de los lectores, pasando página a página por sus perseverantes palabras. Palabras de mujer luchadora. De mujer ilusionada. De mujer aferrada a la vida. Mujer que te aferra a sus versos, como la marioneta se aferra a sus hilos para cobrar vida.

Juguetes de Dios, de Rosario Troncoso, es el tercer libro de poemas de esta poeta puertorrealeña que ha empujado a otros a embarcarse en su loco proyector por y para la poesía. Y lo hace de la mano de La Compañía de Versos Anónimos, editorial granadina que nace de los sueños poéticos de otro gaditano: Victor Alija.

Una doble enhorabuena que se convierte en mayor al ver el estado del salón de actos de Tele Puerto lleno a rebosar. Un éxito que demuestra que la poesía, cuando es buena como es el caso, deja de ser minoritaria. Y no puede ser de otra forma. Las letras de Rosario Troncoso deben estar presentes en nuestras estanterías. En esa presencia podremos observar la evolución vital de Rosario, desde sus Huir de los domingos, hasta estos Juguetes de Dios. Una madurez personal que se deja ver en su letras, que le aleja de sus propios perros de presa que le perseguían para morderle los tobillos, para colocarla en un lugar propio, en el que merece estar por su constancia, su ilusión, su trabajo y, sobre todo, por sus letras.

sábado 21 de noviembre de 2009

Uphir II

Caminando por la oscura calle, escuchando el ruido de los coches al pasar junto a él. Alzó el cuello de la chaqueta y cruzó los brazos sobre el pecho. Notó que la mano se le quedaba pegada a la chaqueta, y no pudo más que sonreír al recordar la aterrada mirada del chico cuando entró en la casa. Sabía que no debía caer en ese tipo de acciones. Que aquel crío tan solo se había dejado llevar por sus instintos y luego se desentendió de las consecuencias. Paradójico, pensó, por da una vida ha perdido la suya. Seguro que no espero morir antes de los 17. Sonrió levantando la vista hacía la luz del hotel. Estaba demasiado cansado para un encuentro como aquel, pero aún más para ir hasta casa.

Entró por la puerta, buscando con la mirada a la joven de pelo verde, vestida de conejita, que había visto antes de salir aquella mañana. Aún no sabía su nombre, no importaba. La chica le esperaba junto al ascensor y el camino directo a ella. Entraron juntos en el elevador que les llevaba a la planta 18. Entró quitándose la chaqueta. La chica se fijó en la mancha roja que se había impregnado a su camisa blanca.

-Creo que necesitar otra- dijo mientras arrojaba la corbata sobre una silla y la camisa a la papelera.
-Yo traeré una –la mujer estaba preparando un baño, agachada sobre la bañera mientras la pequeña cola de conejo mostraba sus encantos.

Miguel se acercó hasta ella, y la tomó entre sus brazos antes de abrazarla.

-Podrá esperar, conejita- dijo mientras ella le desabrochaba el pantalón y le empujaba hacia el agua.
-¿De quién es la sangre?
-De un crío
-¿Un crío?
-Sí
-¿Qué hizo?
-Dejar embarazada a su novia y luego olvidarse de la chica.
-¿Y qué le has hecho?
-Matarlo
-¿Porqué?
-Por 10.000 dólares.


Se hizo el silencio dentro de la bañera. Ella se apartó de él mirándole a los ojos con sus enormes ojos verdes. La sorpresa se reflejó en su rostro para, poco a poco, tornarse en alegría. Se lanzó sobre Miguel, mientras el agua resobaba en la bañera. Le abrazó y besó. Le hizo el amor en la bañera, dejando que el agua corriese entre sus cuerpos. Miguel jugaba con las grandes orejas de conejo que mantenía como única prenda cuando ella lanzó sus últimas preguntas.

-¿Eres un asesino?
-Sí
-¿Y te gusta lo que haces?
-Por supuesto.
-Me gusta…..

viernes 20 de noviembre de 2009

La fiesta de Orfeo

Adentrarse en la Fiesta de Orfeo es recorrer el camino seguido por una terrorífica película: la Fête du Monsieur Orphée, y es hacerlo nada más y nada menos que de la mano del genial Peter Cushing. Pero, sobre todo, es hacerlo junto a Carmichel y su compañero Harry Logan. Y con ellos el estrambótico profesor Aberline. Pero no les voy a contar nada más. Léanlo. Y háganlo sabiendo que se encuentran ante una obra excepcional por su rareza: una novela policiaca, con tintes de terror, ambientada en el mundo del cine de la Inglaterra de mediados del siglo pasado, con un personaje tan conocido como encasillado: el terrorífico Peter Cushing. Pero sobre todo, y he aquí su rareza, nos encontramos ante una novela española. Javier Márquez demuestra en su salto a la ficción, que un género como el terror debe tener su lugar en nuestras editoriales patrias.

Pero, más allá de la historia que narra, están las historias que se insinúan. Márquez no puede negar que es cinéfilo, y aquel que guste del cine encontrara en sus páginas recuerdos de la década dorada del celuloide. Otros, como yo, no podrán más que comparar a la pareja de detectives con los geniales Sherlock y Watson, o ver en Aberline a un India Jones maduro.

Aunque no puedo evitar decir que nunca, jamás, se debe empezar una historia con un asesinato tan macabro como el que nos invita a participar en la Fiesta de Orfeo porque al final, el pobre lector, no podrá más que seguir página a página, esperando una pausa que no llega hasta el final de la novela, deseando conocer si, la máldita película acabará por repetir su primera gran orgía de sangre.

Sólo un pero a esta novela: No se puede crear un personaje como Aberline y esperar que locos como yo no pidan nuevas aventuras del ex sacerdote, con su racionalismo, su ironía y ese aspecto antisocial que se deja ver en sus formales vestimentas. Siento decirlo pero ¡quiero más!

jueves 19 de noviembre de 2009

A la princesa callejera de ojos oscuros

Ha pasado un mes. Todo un mes. Y hoy tus ojos vuelven a mí. Sé que nunca podré dejarte, que estarás a mi lado por siempre. Sé que pase lo que pase, tu siempre vivirás en mí, aunque tal vez tus cansados y pequeños brazos reposen ya en el lateral de una carretera. Tal vez, si el mundo ha sido benévolo contigo, ahora estés en alguna casa de acogida. Pero puede que a tu corta edad ya sepas lo que es vender tu cuerpo por un poco de nada. Y yo no puedo perdonarme el haber pasado por tu lado y no haberte ofrecido más que una simple mirada. Y hoy mi mirada se torna nublosa enmarcada en lagrimas eternas. Sé que jamás podré borrar tu rostro de mi ser. Que tú, princesa callejera de ojos oscuros, te has convertido en parte de mí. Me perdí en tus ojos tristes y en ellos me encuentro, lloroso aún mientras tú, madre de seis años, vagas por las laberínticas calles de la existencia.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Acoso divino

¡Re-yo! Yo, que soy dios y debo estar acostumbrado a la alabanza, me encuentro perplejo. Absolutamente. Mi divinidad, como la fuerza de Sansón, reside en mi barriga, igual que en sus pelos. Pero al contrario que a él, mi barriga no puede ser cortada sin acabar con mi persona humana ¿Y que dios sería si solo tuviese dos personas: Dios y ese murciélago de batman? No, debo tener las tres. Pero, saben, estoy pensando que ya es hora de comenzar mi divino camino al silencio. Que está bien esto de comenzar la vida publica a los 30 y terminarla 3 años después.

Y es que más tiempo en los altares debe cansar. Sí, ya sé que se supone que debería crear legión a mis pies. Pero me siento acosado. Apesadumbrado. Sé que mi luz puede cegar al más cuerdo. Pero ¡ey! No está bien acosar a tu dios. Que sea tu dios quien te acose es cosa distinta... bien lo sabe quien lo sabe. Pero ¿al contrario? Al contrario no está bien. Porque al final yo, toda bondad, tendré que crear un anti-yo y comportarme como ese caído de Lucifer y decir cosas que no quiero decir, y herir a quién no debe herirse por quién no debe herir. Yo no debo herir. Puedo, pero no quiero.

Pero este acoso y derribo me está sentando mal. Antes creía entender a mis compañeros de divinidad cuando se quejaban de corderos dorados.... Pero ahora cada vez que uno dice "Mirarlos con sus falsos ídolos" yo grito: "¡darle corderos, de oro o de lo que quieran!... darsleos, ¡por mí!"

¡Ah! Como añoro mi vida sin divinidad... cuando nadie se fijaba en mi divina redondez y sólo lo hacían en mi gordura. ¡Dioses!... me siento como Sharon Stone en Acosada... pero con un busto más generoso.

martes 17 de noviembre de 2009

La busqueda (V)

Jarque gateó hasta la puerta, intentando no levantar la cabeza más de lo necesario. Escuchó el silbido de la bala cuando atravesó la ventana y pasó junto a su oreja hasta incrustarse en la madera que recubría la pared. Se dejó caer y rodó por el suelo hasta esconderse bajo la mugrienta cama. Cruzó bajo el colchón hasta pegarse a la pared, al otro lado. Sacó el móvil para llamar a la policía y contó lo ocurrido. Se mantuvo allí, paralizado, hasta que se abrió la puerta con un golpe sordo. Dos hombres uniformados entraron en la habitación apuntando con sus armas a la ventana y a Jarque, que se mantenía sentado en silencio, observando el rostro muerto de la prostituta.

-Nos dispararon desde la ventana, la han matado, la han matado.

Jarque se sentía perdido. Aquella investigación le venía grande. Llevaba dándole vueltas a la cabeza desde que dispararon por segunda vez. Alguien quería callarlo y él empezaba a pensar que no sería mala idea silenciarse durante un tiempo. Sí Lucila tenía razón y Paco Errante había matado a la chica salvadoreña, no cabía duda de que también la había matado a ella. Y le estaba siguiendo a él. Lucila había muerto por su culpa; por haber ido a buscarla.

Se levantó, aún sin apartar la vista de la ventana. Caminó lentamente hasta la puerta.

-¿Dónde crees que vas? Han matado a una mujer y eres el único testigo.


Se sentó en una silla, esperando que el encargado de la investigación llegase. No sé fijo en el punto rojo que se marcaba en el rostro del policía más joven hasta que fue demasiado tarde. El hombre cayó de espaldas sin emitir sonido alguno. Su compañero comenzó a gritar y disparó por la ventana. Jarque se lanzó sobre el cuerpo muerto y tomó su arma para ayudar al patrullero. Disparó tres tiros sin llegar a escuchar los gritos que venía de su espalda. Fue reculando, hacía la puerta. Tropezó con algo y cayó al suelo. Apoyó la mano en el pegajoso charco de sangre. Se dio la vuelta y comenzó a correr. Notó dolor en la pierna, como la picadura de una serpiente y escuchó su propio grito de rabia.

Se dejó caer junto a la puerta mientras escuchaba ruidos abajo. Se sentía aturdido y, de pronto, comprendió que algo raro ocurría. Eran gritos de miedo. Y el miedo de los de abajo se apoderó de él. Si fuese la policía el alivio se hubiera dejado sentir. Miró la herida de la pierna. Le dolía, pero podría andar. Tomó el segundo arma del suelo y apoyándose en la pared comenzó a recorrer el pasillo hacia la salida trasera. Conocía de sobra aquella salida porque no pocas veces había huido del “Bufón castrado” usándola. Escuchó voces a su espalda. Volvió la mirada al llegar a la puerta y observó como un hombre alto y moreno le apuntaba con un arma. Se lanzó por la escalera, medio corriendo, medio cayéndose.

Corrió como alma que lleva el diablo por los oscuros callejones, camino de una de las amplias avenidas cercanas. Le dolía la pierna. Y le ralentizaba. La segunda bala le entró en el hombro. Cayó de bruces sobre un charco de agua sucia. Levantó la mirada nublosa y apuntó con su propia arma al hombre que se acercaba tranquilo hasta él. Disparó. Sintió el calor de su propia sangre sobre el pecho mientras la noche se volvía silencio.

lunes 16 de noviembre de 2009

The flickering light bulb

Pasos silenciosos, pesados, caminos que ascienden o bajan bajo la parpadeante mirada de la bombilla desnuda. Las sombras se alargaban en la escalera, subiendo escalón a escalón, camino de una casa cualquiera. La bombilla encendida en la pared, sin lámpara que la cubra, parpadeando en la oscuridad del rellano. Encendiéndose a cada entrada o salida. Guardián luminoso de vidas. Vidas tristes, como la luz que las observa e ilumina. Vidas que parpadean a cada paso, entre crisis eternas. Vidas que sueñan con luces que no parpadeen, que no dejen sombras mientras suben las escaleras de su semioscura existencia.

Foto: Natalia Vazquez
Texto: Javi Fornell

domingo 15 de noviembre de 2009

Antonio Flores: No Dudaría

Una hermosa canción de Antonio Flores, quien quedo ocultó entre una madre como Lola Flores y una muerte que truncó su vida y la carrera de alguien predestinado a ser un grande en el panorama musical español de finales de siglo.




Si pudiera olvidar
Todo aquello que fui
Si pudiera borrar
Todo lo que yo vi
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Si pudiera explicar
Las vidas que quite
Si pudiera quemar
Las armas que use
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Prometo ver la alegría
Escarmentar de la experiencia
Pero nunca, nunca mas
Usar la violencia

Si pudiera sembrar
Los campos que arrasé
Si pudiera devolver
La paz que quité
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Si pudiera olvidar
Aquel llanto que oí
Si pudiera lograr
Apartarlo de mí
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Prometo ver la alegría
Escarmentar de la experiencia
Pero nunca, nunca mas
Usar la violencia

sábado 14 de noviembre de 2009

Uphir I

Los gritos rompían el silencio de la habitación. Miguel se escondía bajo el armario, entre las mantas, soñando con mitigar los gritos de su hermana. Desde que la madre había muerto la casa no había sido la misma. Su padre comenzó a beber y, al poco, posó los ojos sobre su hermana. Pobre y dulce criatura. Angela sufría el parecerse a su madre. Aún no había cumplido 15 años y ya conocía el sabor del dolor. El infierno había venido a buscarla y él no podía hacer nada. Los gritos aumentaron en la habitación de al lado mientras la puerta del armario se abría lentamente. Miguel caminó despacio por la habitación y el pasillo. Cogió el martillo al pasar junto a la caja de herramientas. Entró en la habitación en la que su padre estaba babeando sobre su hermana. Los ojos desencajados por el alcohol y la locura mostraron miedo. Las paredes recibieron las gotas de sangre.
Miguel se miró al espejo y allí se vio por primera vez. El rostro enmarcado por la sangre y el cerebro de su padre muerto, limpiado por las lágrimas de su hermana.

Aquella fue la primera vez que mató. La primera vez que alzó un arma contra alguien. Mató a su padre y él murió junto a él. No recordaba cuanto había pasado desde entonces. ¿Quince? ¿Veinte años? Poco importaba. Ahora era otro. Miró al joven asustado que, atado en una silla, imploraba piedad. Disparó dos veces. A la frente. El primer disparo ya lo habría matado. El segundo fue por rutina. Salió de la casa deteniéndose en el jardín a cortar una rosa blanca. La olfateó feliz antes de coger el teléfono.

-Esto está hecho. Quiero el resto en mi cuenta en 10 minutos.

Encendió el iphone y se conectó a una cuenta anónima en las Barbados. Dos minutos después se confirmaba la transacción 5.000 dolares por matar al crío. Le resultó divertido aceptar el dinero de la novia. Normalmente su cache era mucho más alto. Se atusó el pelo y se montó en el corvette negro traído de Estados Unidos. Salió disparado de la calle camino de casa. Si a aquel lugar podía llamarle casa. El pequeño apartamento estaba situado en la planta 13 de un edificio viejo. En el centro de la ciudad. Desde la pequeña terraza en la que solía tomar el café podía ver el río que atravesaba la pequeña población de lado a lado. Podía haberse comprado un piso más grande o haberse ido a vivir a cualquiera de las propiedades que poseía en las afueras. Pero aquel pequeño piso le recordaba a su cuarto de la infancia. Cuando aún se llamaba Miguel y vivía tranquilo con su madre.

Desde entonces las cosas habían cambiado. Había salvado a su hermana a base de martillazos, pero había muerto en cada golpe. Ahora era otro. Le conocían como Uphir y su nombre era respetado en el gremio. Todos le temían menos la joven Alice, hija de su jefe. Ella parecía diferente y él, a su lado, se sentía humano. Le recordaba a Angela y con ella mostraba un rostro que nadie conocía. Se miró al espejo del baño. Peinó su pelo, rubio y liso. Arregló el nudo de la corbata negra que siempre llevaba y observó que la camisa tenía una mancha roja bajo la asila. Una gota de sangre no borrada de alguno de sus anteriores clientes.

Cogió la chaqueta antes de salir a la calle. Sonrió cuando el gélido aire de la noche le azotó en el rostro. Escondió la cabeza en el cuello alzado de la chaqueta. Metió las manos en los bolsillos y camino entre las sombras de la noche camino de un encuentro que cambiaría su vida... otra vez.

viernes 13 de noviembre de 2009

De Muros y obras

El otro día se celebraba la caída del Muro de Berlín y, no sé porqué, paseando por las calles de Cádiz pensé que en nuestra pequeña urbe atlántica tamaña tropelía muristica jamás se hubiera llevado a cabo. O, al menos, no hubiese afectado a los de aquí. A los de allí puede, pero a los de aquí no. Lo pensaba mientras caminaba por el Campo del Sur, pegado al borde del mar, con otros de “aquí”, mientras, en el otro lado de la carretera caminaban los de “allí”, o los que no son de aquí, mejor dicho. Y una y otra vez mi mente se negaba a pensar que un simple murete detuviera a los de aquí a acudir a ver a otros de aquí. ¿Se imaginan en febrero?. Asaltarían el muro con el fin de llegar al Falla y al Carrusel de Coros. ¿o un domingo de fútbol? Todos asaltando las murallas con el carnet entre los dientes. Imposible. En Cádiz un muro jamás daría resultado.

A los de “allí” puede que si los frenará. Solo hay que verlos ahora. Caminando tristes por no ver el mar. Encerrados tras su verja. Tras esa reja de obra que protege la ídem. Mientras nosotros, los de aquí, caminamos tranquilamente a este lado de la reja. Sobre la obra. Porque, al fin y al cabo. ¿Las reglas no están para saltárselas? Pues las verjas, también. Y si no me creen den una vuelta estos días por el Campo del Sur gaditano y verán más gente tras la reja que obreros trabajando en la ciudad… por cierto, los obreros de esa obra ya no están. Solo quedan las rejas que impiden el acceso de los de “allí” al mar.

jueves 12 de noviembre de 2009

Ausencias propias


Extraño mi ser. Me miró desde la lejanía “yo soy aquel” pienso “pero no estoy en él”. Mi alma vaga lejana en el tiempo, en el espacio. Un globo a la deriva. Perdido en la inmensidad del cielo vivo. Buscando desde la infinita libertad del aire un lugar en el que posarse. En el que tocar tierra. En el que sentir la arena entre los dedos. Volar buscando el ser que vaga entre las sombras. Sabiendo que escondido en la perversa oscuridad se oculta quien ocupa tu lugar.

Yo no soy aquel, pero estoy en él

miércoles 11 de noviembre de 2009

La cena de los Idiotas I

¡Repanochas! No pudo ser cierto lo vivido hace unos días. ¡Imposible, pardíez! Les juro que incluso miré debajo del mantel, por si allí se escondía ese maldito gabacho de Francis Veber. Pero no. Y las cámaras, ¡repámpanos, que bien escondidas! No fui capaz de dar con ellas en toda la noche. Y debían estar, claro que debían de estar. ¿Cómo no iban a estar? Si desde el principio todo indicaba que estaba donde estaba, en una versión hispano-gaditana de la gala Cena de los Idiotas.

Y las conversaciones no podían ser menos idiotas que las dichas en aquella mesa.

-¿Sabéis, Javi ha ido a la India?
-Es cierto…
-Yo estuve en el Líbano, que duro. Y en Burundi, y en Burkina Faso, y en Dubai, y en El Salvador, y en el Libano, y en Mozambique, y en…
-¿Dónde no?
-Y tengo que deciros que de todo lo visto, lo que menos me ha gustado han sido vuestros países: ni Inglaterra ni Italia.

Y aquí yo, como narrador de la historia, debo hacer una voz en off que explique la mirada asesina de los dos comensales mencionados ante el menosprecio dado a sus patrias respectivas, que ¡carámbanos! Por ahí aún hay quién ama su país. Pero sigamos, con nuestro homenajeado idiota.

-En Panamá iba con el pistolón colgado. Pero no debajo de la camisa, no. Aquí, arriba, para que se viera. Porque allí la cosa está muy mal y en cualquier sitio te pegan un tiro. Y eso que nosotros íbamos con Pañuelos sin Fronteras. Y mi guardaespaldas llevaba un Kalashnikov con todas las balas cruzadas en el pecho.
-¿Pero ese arma no es rusa? ¿No llevaría un M16?
-Y el hombre me preguntó “¿A quién quieres que mate? Que lo mato” Yo le dije que no matara a nadie que aprendiese de mí que hago caza fotográfica por…
-¿Qué es la caza fotográfica?
-Hacerle fotos a los bichos- dijo mi compañero por lo bajini, ya entre risas.
-… Huelva
-Ella es de Huelva
-Ya decía yo que estaba jamona.

¡La madre que lo parió! La tercera guerra mundial a punto de estallar. Pero ella, la jamona, muy digna, sonríe con un leve…
-Bonito cumplido….

martes 10 de noviembre de 2009

La búsqueda IV

El Bufón Castrado era un lugar triste. Oscuro. Uno de esos garitos en los que jamás encontrarías gente bien. Jarque conocía el sitio de sobra. Ese y otros muchos parecidos. Saludó al portero al entrar. Había cambiado desde la última vez. Era grande, con la cara marcada por los estragos del acné juvenil y la nariz doblada. Una mole de músculos que no dejaba mucho a la imaginación. Siguió con la mirada a Jarque, insignificante a su lado, hasta que atravesó las cortinas rojas y sucias que escondían el interior del local de ojos curiosos. Recorrió con la mirada el garito, buscando sí la mesa en la que solía sentarse un año atrás estaba libre. No vio a la chica hasta que se le abrazó. La piel áspera de los brazos le raspó el cuello, y notó el calor de su lengua en el lóbulo de la oreja. Retiró el rostro y volvió los ojos hacia la mujer.

La conocía de sus pasadas estancias. Era peruana, llevaba cinco años en España, todos ejerciendo la prostitución para pagar un pasaje que no había comprado. La secuestraron con 14 años a la salida del colegio y desde entonces su vida había sido un infierno. O eso le dijo en una de sus muchas visitas. Le gustaba que le llamara papito y muchas veces se quedó dormido en su regazo prominente sin más.

-Lucila necesito hablar contigo.
-¡Ay, papito! No habrás vuelto a buscarme, tu ya sabés que necesito este laburo- siempre le gustó la forma de hablar de la mujer, mezcla de acentos y palabras inventadas -ya te dije que no debías enamorarte, que esta reina es mucha reina pa' ti.
-¡Ojala viniera por eso! Tengo que hablar, subamos a la habitación.

La mujer caminó ante él y no pudo dejar de sorprenderse del cambio sufrido en el último año. Aquel garito era él último escalón en el escalafón de los puticlubs de Madrid, pero aún así jamás había visto a ninguna chica que presentase el aspecto de Lucila. Había engordado y casi no cabía en las apretadas mallas de rallas blancas y negras que llevaba. Jarque no pudo dejar de sonreír pensando que sería lo más cerca que estaría en su vida de ver las patas de una cebra. Se quedó perplejo cuando comenzó a subir la escalera, pesadamente, cojeando ostensiblemente. No dijo nada más hasta llegar a aquella sucia habitación que tan bien conocía.

-¿Qué te ha pasado?
-Nada
-¿Qué te ha pasado? Estás diferente, Lucila, hasta tus ojos muestran una dureza que antes no tenían.
-¡No jodás, papito!, conoces mi historia de sobra. ¿Crees que mi mirada es dura? Mijito tu no sabes que es dureza.
-¡Vale, vale!- no quería enfadar a la única persona con la que creía poder hablar en aquel tugurio- No vengo a pelarme contigo. Vengo a preguntarte por una chica que actuó aquí este año. La “Bienhallada”.
-No sé de qué me hablas. ¿porqué me preguntás a mí?... No debes preguntar sobre ella.
-Está muerta. Pero supongo que eso ya lo sabes. Su cuerpo apareció en Tokio.
-¿Dónde está ese garito?
-No es un garito, Lucila, apareció en Japón. Dime, por favor, ¿qué sabes de ella?

Lucila se había quedado muda. La respiración agitada fue acompasándose al ritmo del viejo ventilador encendido sobre la cómoda. Jarque pensó que no hablaría y se dispuso a irse. Sacó 50€ de la cartera y los dejó sobre la cama.

-No era quién decía. Era rica, se le notaba que había crecido en un buen sitio. Pero no lo sabía. Estaba convencida de que era cantante, pero no cantaba. Decía que se llamaba “La bienhallada” porque el día que Errante le encontró halló un diamante en bruto. Eso le decía ese sanador siempre.... él otra vez. ¿Cuántas más? ¿la mató él, verdad?... La mato por qué no qui...

La sangre se escapó por la boca, acallando las palabras. Jarque se lanzó al suelo, entre los cristales rotos de la ventana.

lunes 9 de noviembre de 2009

Pons Manos Unidas

video


El desarrollo tiene muchas caras. Un proyecto nacido bajo la premisa de favorecer en riego en una zona puede convertirse en un motor económico y ecológico de la región. Un claro ejemplo de este motor vitalizador son los “pons”, lagos artificiales que se están construyendo en toda la India que pueden visualizar en el vídeo que acompaña hoy esta entrada (con nosotros en él, cosas del directo).

La construcción del pons conlleva la reforestación de los límites del lago, favoreciendo la creación de pequeños bosques y el mantenimiento de los márgenes y, con ellos, la recuperación de especies animales y vegetales. Además, la construcción del lago conlleva favorecer la permeabilidad del suelo, que permite que los acuíferos subterráneos se regeneren aprovechando las lluvias caídas, mientras que la previa impermeabilidad de los suelos lo impedía. Así el pons cumple una doble función: dota a la comunidad de agua para el regadío (en superficie) y para el consumo familiar (acuíferos).

Las necesarias obras de infraestructuras para el regadío ha llevado en muchos lugares a la creación de Juntas de Regantes, donde el “pacha” (alcalde) es la figura principal. Se logra así un segundo aspecto de desarrollo: el avance y fortalecimiento del asociacionismo local, y la defensa de los derechos que le son propios. No solo de los “regantes” o agricultores, pues los beneficios del pons afectan a toda la comunidad. En el caso mostrado en el video, el agua extraída del subsuelo a través de “tanques elevados” permite que las viviendas de la zona tengan agua durante dos horas cada cinco días. Desde nuestro primer mundo, donde solo con elevar el mando del grifo tenemos agua a cada momento, resulta complejo entender el avance que esas dos horas suponen pero podemos asegurarle que la mejora en las condiciones de vida de la población local es absolutamente alentadora para continuar trabajando en estas obras hidráulicas.

Obras que, por supuesto, conllevan una mejora en la agricultura, ya que permite el riego en zonas donde antes era impensable ante la sequía que acucia la zona. Se une un segundo aspecto. La recogida de limos de los fondos secos que, usados como fertilizante natural, han permitido el aumento de la producción en un 45% en tan solo 3 años.
Por tanto, un proyecto hidraulico como es un pons se convierte en un proyecto intengral de desarrollo, con ramificiaciones agrarias, sociales, medioambientales, políticas y económicas. Siendo modelo ejemplificador del sentido final que debe tener cualquier proyecto realizado en el países del sur, donde debe superarse la necesidad inmediata (falta de agua) y trabajar con miras al desarrollo sostenible y constante de la zona y sus gentes.

Las condiciones de realización del vídeo no son las más optimas y eso, desgraciadamente, afecta a su calidad. Pero la calida acogida de las personas que nos acompañaban, el orgullo con el que mostraban un proyecto que es suyo, que nace de su necesidad, que fue trabajado y es mantenido por ellos, hace que los problemas "tecnicos " motivados de su deseo de ver lo que se grababa y mostrar y señalar aquello que creían más importante, queden en un absoluto último plano.

domingo 8 de noviembre de 2009

Etapas y metas

La vida, como la Vuelta a España, se compone de etapas. Naces en la salida y vas quemando días en la carretera, pedalada a pedalada, año a año, de tierno infante a decrepito anciano. Y en cada paso dado se va dejando atrás una etapa de la vida. La infancia, añorados años dorados donde las preocupaciones no existen más allá del sabor del caramelo. La adolescencia, niñez robada que transforma en adulto al niño. Niñez larga la vivida en mi adolescencia, para saltar a la madurez creída de la veintena y la vejez precoz de la treintena. Y en cada etapa, una etapa: el EGB, el BUP, la Universidad, los primeros trabajos, los años pasan y con cada año una nueva puerta, una nueva meta que cruzar antes de descansar ante el siguiente día, el siguiente año, la siguiente fotofinish.

Y en cada etapa, algunos se quedan atrás. Unos no logran subir los altos puertos que coronan las etapas reinas, otros caen en el llano en cualquier rotonda o cruce. Otros hacen el afilador y se llevan consigo a otros. Y todos ellos van quedando atrás, como recuerdos, cromos que nos muestran las fotos de lo que fueron, de lo que fuimos, de lo que hicimos, de lo que hicieron.

Etapas que se terminan dejando paso a otras nuevas. A veces felices finales, otros no tan alegres, pero todos abriendo al esperanza ante al nuevo camino mostrado.

viernes 6 de noviembre de 2009

De Edu Flores

Hace tiempo que mi buen amigo y mejor poeta Edu Flores tuvo a bien colgar un poema entre mis comentarios. Hoy me apetece recuperarlo y mostraroslo a todos. Tal vez así comprendan muchos porque no dejo de alabar a este joven pero profundo autor


qué bueno sería entonces
que te acercaras levitando
breve y frágil sobre las baldosas;
con una mano,
acariciases la parte de mi cabeza
que da la espalda al ordenador,
y me brindases un “te amo”
transparente.

entonces yo,
giraría con torpeza mi cuerpo ajado;
miraría tus ojeras
de gata jubilada,
de madre, de esposa;
tus arrugas…

pensaría en la vejez maliciosa
que nos ha capturado sin prisas
pero sin pausas;
pensaría, en cuanto he de venerar
tus imperfecciones, que te acercan a mí,
para hacerte más humana.

entonces,
besaría tu boca, tal vez, desdentada;
me separaría unos segundos,
para decirte:
estás más hermosa que nunca
vida mía.
y te volvería a besar.

jueves 5 de noviembre de 2009

Los cuatro Juanes

Cuenta la leyenda que tres caballeros jerezanos y uno gaditano partieron camino de Zahara en los años finales de la frontera granadina. Los jerezanos llamados Juan, el gaditano, innominado por los siglos de los siglos. Cuentan que con ellos iba un ballestero, también jerezano y también Juan, a píe. Y dice la historia que, cerca ya de su destino, una tropa mora se cruzó en su camino. El caballero gaditano, cayendo en deshonor, partió a la carrera, hacia Zahara, huyendo y dejando a los cuatro juanes solos ante el peligro moro. Los cuatro hombres se reunieron, para decidir qué medidas tomar ante la cabalgada enemiga, mucho más numerosa.

Pero la decisión no fue tomada por ellos. Fue la presencia de una dama la que les llevó a decidir que su futura vida no valdría la pena sin haber rescatado a la joven mujer. Y prestos y orgullosos, buscaron lugar donde emboscar y enfrentarse a los enemigos infieles. Y en un estrecho desfiladero, se enfrentaron y vencieron. Y el ballestero montó a caballo y, como mandan los principios de la caballería, entro junto a los otros juanes y la mujer en Zahara, como caballero armado en batalla.

Al llegar al pueblo, el caballero gaditano no podía salir de su asombro, pues había anunciado la muerte de sus compañeros de viaje y relatado su hazaña para salir vivo de tal ataque moro. Desde entonces, esta historia se conoce como la de los Cuatro Juanes y se repite de padres a hijos como símbolo del honor y valor de los hombres de Jerez.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Y tocan presentaciones de amigos

Hoy podrán asistir a la presentación del cómic sobre D. Juan Tenorio que guionizó ese maldito blogero de Gades Noctem, o lo que es lo mismo, José J. Rodriguez Moreno. Será en el Pay-Pay a las 9 de la noche.


Y mañana podrán acudir a la presentación del libro colectivo de, entre otros, mi compañero y amigo Edu Flores; la poeta Rosario Troncoso; José Simonet, compañero de pupitre escolar y hoy miembro del genial grupo musical Kool (haganme caso, deben escuchar cantar a Verónica, su vocalista); y otros pocos. Será en el Cambalache Jazz Club, a las 9'30 de la noche

martes 3 de noviembre de 2009

Parece que los genios se van de la mano....


Una larga vida que nos deja mucho por aprender y leer.

La busqueda (III)

Llegó a Madrid antes de las 12 de la mañana. Cogió un taxi hasta el hotel que había reservado. Decidió que, por una vez, cogería un pequeño hotel en vez del hostal de mala muerte al que solía ir. Dejó la mochila en la habitación y se dio una ducha, mientras dejaba que el correo se descargase en el portátil. Esperaba que Errante le hubiera contestado a su mail y se citará con él en algún lugar de la ciudad. Mientras esperaba buscó información de “La Bienhallada” y encontró una foto de la chica muerta, vestía con un traje tradicional, supuso que del Salvador, y apuntó en una libreta todos los lugares donde había actuado.

Conocía alguno de los locales y no pudo más que preguntarse que había llevado a la hija de un multimillonario a actuar en locales como “El bufón castrado”. Había estado alguna vez en aquel puticlub. No era un lugar recomendable para nadie, menos para una rica heredera. Pensó en pasar aquella misma noche. Aún quedaba alguna chica de las que conoció cuando vivió en Madrid tras el suceso que le costó el puesto. Tal vez la recordaran y pudieran decirle algo. El ordenador le avisó de la entrada de un e-mail. Abrió el correo y allí estaba lo que esperaba. Paco Errante había caído en su trampa y le citaba para el día siguiente en una calle cercana al Retiro.

Descolgó el teléfono y llamó a su contacto en Smith & Co. El abogado cogió el móvil a la primera llamada. No sabía como se llamaba y aquello le sacaba de quicio. El abogado conocía toda su vida. Se lo había demostrado el primer día que contacto con él, pero no le había dado oportunidad de conocer ni el nombre de hombre que manejaba sus hilos.

-Buenas tardes-dijo- tenía que informarle de algunos avances realizados en el caso.
-Siga –dijo la voz al otro lado de la línea.
-Ya he descubierto que significa la palabra escrita en la pierna de la chica. Era su nombre artístico. Bailaba en algunas salas, al menos en Madrid.
-¿Está usted en Madrid?
-Así es. Mañana tengo una cita concertada con un curandero llamado Paco Errante. Su nombre aparecía repetido en el informe enviado. Y he podido relacionarlo con la chica. He localizado una foto que muestra al curandero ante un cartel anunciador del espectáculo de “La bienchallada”
-Ha realizado usted grandes avances. Mi cliente estará contento con ellos. Espero su informe para mañana.
-Esta noche…
-Espero su informe mañana.

Jarque tiró el móvil sobre la cama. Molesto porque le hubieran cortado. Se tiró en la cama, dispuesto a dormir hasta que le entrase hambre. Salió a comer cerca de las 3 y las 16’30 ya estaba en la habitación. Se quitó los zapatos y los pantalones antes de tirarse sobre la cama. Encendió la televisión, dispuesto a ver cualquier película. Y entonces lo vio. En el reflejo de la pantalla al encenderse, se podía leer: “Morirás”

Saltó de la cama y se acercó al televisor. La palabra la habían escrito con algún tipo de spray. Llamó a recepción pero nadie había pedido su llave. Nadie había entrado. Llamó al jefe de seguridad y le mostró la marca en la televisión. El hombre prometió mirar todos los vídeos del día. Tal vez pudieran encontrar algo raro. Jarque suspiró cuando le ofrecieron cambiar de habitación. Rechazó la oferta y se preparó para irse a “El Bufón castrado”. Llamó un taxi y se montó. Unos faros se encendieron al paso del coche…

lunes 2 de noviembre de 2009

Adios José Luis

Si José Luis hubiese nacido al otro lado del Atlantico, hoy medio mundo lloraría la pena de uno de los grandes de la interpretación. Pero José Luis nació en Madrid en 1922 desarrolló toda su carrera artística en la España Franquista. Participando en más de 300 películas y muchas obras de teatro, este madrileño genial nos ha hecho reir infinidad de veces. Pero también nos ha hecho pasar miedo y sufrir el agobio del encierro en una pequeña cabina. Una de esas pequeñas obras de arte del cine español que no serían nada sin su protagonista.



Hoy nos ha dejado un genio. Pero no se va del todo, sus películas quedarán para recordarnos quién era.

Hasta pronto....
Alcé la mirada a la luna
y en la infinita luminosidad de la noche
escuché el arrullo de tu voz

domingo 1 de noviembre de 2009

Mushrooms

Entre las sombras de los árboles, allí donde la humedad se hace más constante, van naciendo lentamente esos pequeños seres vivos prestos a morir. Agrupados, unas junto a otras, como amigos que no necesitan palabras para saber que el otro está a su lado. Y puede que sea así, amistades reales que se esconden entre el césped, como los amigos se esconden en pequeñas rendijas de nuestra vida.

Y es que caminamos por bosques, sombríos o luminosos, pasando al lado de muchas setas sin detenernos, hasta que encontramos las que llaman nuestra atención y, entonces, nos agachamos y las recogemos, y las incluimos en nuestro cesto, enriqueciéndonos camino de ese mercado que es el vivir.

Foto: Natalia Vazquéz
Texto: Javi Fornell