martes 30 de junio de 2009

Fiesta

-Estoy aburrido, Javi. Ya no somos lo que éramos. Te acuerdas de aquellas noches en Conil...
-Hombre, Antonio, entonces aún no habíamos cumplido treinta. Ahora ya no volveremos a cumplir sesenta.
-Ya, ya, pero entonces nos lo pasábamos muy bien. En la noche conileña... ¡que tiempos!
-Sí, pero ya no estás para subir farolas... y eso de los tiempos está demasiado visto- Estos viejos, siempre pensando que el pasado era mejor que el presente.
-Bueno, bueno, estoy mejor de lo que parece..... ¡ay!
-No agites el bastón, Antonio, que te da la artrosis... ¿Habéis visto a mi hermana?
-Esta en el baño, Nata, retocándose para el casting de canguros.
-¿Para Canguros? si eso fue hace treinta años.
-¡No jodas!....

Pero era verdad. Este salto me había sentado fatal. No recordaba nada de los últimos años, como si no existieran. Tal vez no existían. Pero lo más normal es que estuviera perdiendo la cabeza porque recordaba todo como si lo hubiera vivido, aunque vinieran a mí de pronto, como los flashback en Perdidos, volviendome loco hasta perderme en mis recuerdos.

-Tienes que tomarte tus pastillas, Javi.
-Sí, Irene, debe ser eso, que hoy no me he medicado. Pero no sé dónde la tengo. Estoy perdiendo la cabeza.
-No hombre, nunca la tuviste muy en su sitio.
-Gracias- dije secamente.
-Toma de las mías- dijo Bea saliendo del baño- ¿alguno más quiere?
-Yo
-Yo
-Yo

Y las tomamos. Y eran buenas. En diez minutos Antonio estaba bailando con Bea. Natalia sacaba fotos con una vieja cámara e Irene cepillaba a un gato de angora disecado. Yo, simplemente, reía. Creo que fue mi primera fiesta pastillera, que recordara al menos. Pero no fue la última. No podía dejar de reírme, pensando en lo fácil que era divertirse ahora. Sólo cambiar la medicación para la artrosis de Antonio, con las pastillas para el reuma de Irene, y las azules que tomaba yo sin saber para qué eran y las de colores que sacó Bea del bolso. Y en media hora ya teníamos a las niñas en casa. Riñéndonos por habernos drogado sin prescripción medica y por las quejas de los vecinos del cuarto. Tratandonos como adolescentes mientras el gritaban a Antonio que se bajara de la lámpara.


-Ves, Spiderconil, no todo tiempo futuro es peor.

lunes 29 de junio de 2009

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la expansión del condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no tomara el titulo real.

Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continuará con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la expansión del territorio deberan volver sus ojos hacía el sur, ocupándose Valencia y Mallorca, que servirá de puente a la posterior expansión por el Mediterráneo (una vez que la expansión peninsular quede cortada por el avance castellano).

El fin de esa expansión territorial tendrá una importante consecuencia política: la nobleza había tenido en ella la posibilidad de consolidarse como un ente dinástico e independiente del rey en cuestiones fiscales y legislativas. La Corona se había convertido en espacio político regido por la monarquía aragonesa (vinculada desde Ramón Berenguer IV al Condado de Cataluña) pero donde las diversas entidades tenían diferencias jurídicas (como se puede ver en la existencia de los fueros de Urgel, Aragón o Valencia). Los tres grandes estados (Aragón, Navarra y Cataluña) tienen un desarrollo asimétrico, apareciendo cortes, diputaciones, haciendas, organizaciones municipales,… La política exterior estará marcada por la Monarquía, a través de la existencia de unas Cortes Generales, de una moneda común,…

A pesar de los intentos de la monarquía por unificar, será a lo largo de este siglo XIII cuando surjan los primeros sentimientos nacionalistas desde una nobleza que ve peligrar el estatus conseguido durante la época de expansión territorial, un sentimiento que se agudizará durante los siglos XIV y XV.

En cuanto a los aspectos fiscales, desde el siglo XI existen peajes entre Jaca y Pamplona. Además, en el siglo XIII está documentado un importante comercio con Brujas, lo que indica el poder económico de la Corona de Aragón. Además esta comprobada la entrada de peregrinos francos, con exenciones fiscales parecidas a las que gozaban nobles o clérigos, desde la segunda mitad del XII, lo que incide en ese poder económico de la Corona.

domingo 28 de junio de 2009

Noches de Verano

Me gustan las noches de verano. La humedad cayendo entre los arboles y, casi sin querer, evoco las noches sentados en el frontón, hoy pista de padel. Escuchando a Dani cantar cualquiera de las canciones de su grupo. Hablando en voz baja de las chicas que nos gustaban. Tirados en el hormigón de la pista de fútbol mirando las estrellas. Contando historias absurdas sobre quesitos grises convertidores de hombres lobos. Noches de risas donde el alcohol jamás corrió. Noches que hoy se considerarían infantiles y que para nosotros era el paso a la adolescencia.

Noches de verano que jamás podré olvidar. En la playa, junto a la hoguera que entonces aún podíamos encender. Contando historias antes de bañarnos a la luz de la luna. Noches donde nos reuniamos todos, sentados en la arena, recordando lo hecho durante el día. Noches en las que el alcohol comenzaba a acompañarnos. Como en aquellas otras noches de verano, en el banco de la leona, recordando quién había estado con quién durante los días previos. Tomando cerveza mientras Alvaro sacaba su Danup o su zumo.

Noches de verano que luego tornaron a Conil y cambiaron para siempre, dejando atrás nuestra adolescencia y nuestra infancia. Que ocultaron las estrellas bajo el techo de las Carpas. Que silenció nuestras historias por el sonido de la música a todo volumen.

Y sueño con estrellas, con cielos limpios, con suelos de hormigón llenandose de cascaras de pipas. Con amigos y risas. Con limpieza de mente. Con una adolescencia que ya no existe.

sábado 27 de junio de 2009

Ciegos

Al comenzar a leer Ensayo sobre la ceguera, de Saramago, uno no puede más que observar la dificultad de la lectura ante el texto escrito por el portugués. Incomprensible a veces, uno se siente ciego ante lo que nos cuenta el autor. Intentando encontrar entre las palabras los diferentes sonidos de quien nos hablan. Traspasando con sus palabras el papel para imbuirnos en la desesperación, en el terror, que acompaña a los ciegos protagonistas de la historia.

No hay nombres, no importa. Sólo personas que se unen ante la adversidad enfrentándose a la peor de las cegueras: la que lleva al hombre a morir en vida mientras la humanidad se escapa por los retretes atascados. Porque Saramago nos habla de eso. De la ceguera que afecta a la sociedad. De la perdida de valores que sufre la humanidad, que se encuentra ciega, degradándose lentamente en la brillante blancura de una economía que ahora empieza a oscurecerse. Sólo mantenida la humanidad por la no-ciega que mantiene la esperanza de perder la visión ante lo que sus ojos ven. Muerta en vida se convierte en el sustento del ciego. Y que, a la vez, se convierte en la muerte de otros. Que sueñan con la esperanza rota de recuperar la visión o, al menos recuperar la oscuridad. Cerrar los ojos y morir ante la perdida de humanidad

Tal vez Saramago hable de otra cosa pero, al leerlo, no puedo más que pensar en mi propia ceguera. En los sueños que me mantienen despierto, ilusionado en una vida que en cualquier momento puede teñirse de blanco. Pero no de un hermoso blanco puro, sino del blanco de la nada. De la muerte. El blanco que, al final, muestra el último camino.

viernes 26 de junio de 2009

Ha muerto el rey, viva la Republica

Guía del viajero no precavido (VI)

O como recorrer Europa en 15 días visitando Suiza, Alemania, Austria, Hungría, Eslovaquia, Polonia e Italia. Más otros países, de paso. By Cathan Dursselev, Naty Mutambo, & Maríadel Monrri … Y ahora también Irenita.

Justificar a ambos lados
4º.- Los transportes no son como en España. No llegues tarde a la estación: perderás el tren.


Ya sé, ya sé. La palabra más repetida en las estaciones españolas en Retrasado, o Delayer, para nuestros visitantes extranjeros. Pero eso, querido viajero, no es igual en todo el planeta. En algunos lugares, aunque parezca un milagro, los trenes llegan a su hora. Debe usted, por tanto, tener cuidado con las horas, y los usos horarios. Recuerde que en Canarias es una hora menos… en otros lugares puede encontrarse con una hora más. Y llegar tarde a la estación está feo, pero llegar puntual y no haber cambiado las manecillas de su reloj no tendrá perdón de Dios.

Piense además, que más vale llegar pronto que tener que explicarle al revisor azerbayano que ha perdido el tren. Si ya es dificil hacerlo con un gaditano, imaginese explayarse en excusas en un idioma extranejero que ni usted ni el revisor extranejero dominan. Imagine la escena:

-ofu, pisha, creo que el tren es aquello que va por allí.
-Cohones, nos quedamo' en Diyarbaquir.
-Epera, illo, que por allí viene otro.
-Vamo a hablar con el revisor... ¿yu espiquin español?... No, ofú -(se lo dije, amigo, domine el idioma de Beckam)- espiquin english... ¿tampoco?, oju. Irá, ira, yo he perdio el tren, lost, i lost to the tren.

Y, al final, duermes en la estación, por llamarla de algún modo, entre dos burros o similar. Acurrucado sobre su maleta y acordandose del Casio negro con el que de chico jugabas a los penaltis con los botones del cronometro.... Ya se sabe, en ese momento, recurdas las letras una a una DELAYER

jueves 25 de junio de 2009

Llamadas

Les he dicho muchas veces que soy dios, friki, sí, pero dios. Y un dios no debería temer a lo desconocido. Pero saben, ayer sentí miedo. Miedo de verdad. Del que hace que te tiemblen las canillas y se escape el "pipi". De ese miedo les hablo. Yo, que me reía de todos hablando del fantasma del Gobierno Militar, del militar muerto que ronda mis cuartos laterales y, al que solo ví pasar de refilón al fondo. Tal vez una sombra del pasado. Pero ayer... estuve a punto de mojar los escalones de la escalera. La gran escalera, habría que decir. De marmol y pasamanos de madera. La misma que subía observando el cuadro de la Toma de Cádiz por Alfonso X -y que estoy seguro que acabará provocando mi caída por la escalera de la que les hablo-.

Y ya estaba casi arriba, cuando ocurrió. Escuché unos golpes, como si alguien llamara a la puerta golpenado el pasador. El viento -pensé- que mueve el llamador. Pero el llamador de metal estaba en mi lado de la puerta...

Juro que me paré en la escalera, mirando la puerta asombrado. En silencio. Esperando que aquello parase para acercarme y entrar por ella. Y entré, claro. Era eso o bajar las escaleras otra vez. Y soy un dios vago, dicen algunos. Así que, asombrado de que aquel pasador llamara hasta seis veces seguidas, elevandose pesadamente para volver a caer sobre la puerta, como avisando de mi llegada al interior, acabé cruzando el umbral.

Ya les digo, ayer pasé miedo. Como si el fantasma del que me rio se riese de mí. Aunque al menos, eso sí, es un fantasma educado y llama a las puertas antes de entrar... Y no me hice pipi

martes 23 de junio de 2009

El cambio

No sé que como he llegado aquí. A este momento habría que decir. Ayer estaba tranquilo en casa, sentado en el porche del chalet de mis padres, hablando con los amigos. Y hoy estoy aquí. Rodeado de estos que son mis amigos, creo, los mismos de ayer, pero con unos años más, como 30 años más. Y no puedo más que preguntarme como he llegado a este lugar y cuando despertaré.

Creo que la mujer de pelo blanco que hace bizcochos en la cocina es Irene. No sé como, pero lo sé. Igual que sé que Natalia está aun durmiendo y que Antonio es el viejo que se sienta en el sofá con el bastón apoyado sobre el brazo de la butaca en la que yo me siento. Y, sin mirarme al espejo, se que yo también soy viejo.

-¿Cuando vendrán los niños?- es Natalia la que pregunta, acaba de salir de su habitación, encorvada por el paso de los años.
-Ya tienen que estar al llegar. Dijeron que, aunque sea Navidad, no se perderían por nada el cumpleaños de su padre.

Antonio levantó la cabeza, apartando los ojos del televisor.

-Ya ves, Javi, al final, en cada cumpleaños me llevo unos cuantos regalos.

Me reí, sabiendo que aquello tenía sentido aunque desconociendo cual. Y lo comprendí cuando sonó el timbre y comenzaron los niños a entrar. Los recordé en la playa de Roche, jugando en parejas como fueron llegando al mundo. Antonio, Tony y Antoñito fueron los primeros en entrar, después sus hermanas: Carmen Beatriz, Carmen Natalia e Irene Carmen. El padre se había empeñado, recordé, en que esos fueran los nombres. Fue la única cláusula que puso Antonio para ser el padre de las criaturas. Eso y no pasarles pensión. Haría el favor a sus amigas, y punto.

Pero al final los niños habían sido los niños de todos. De las hermanas mutambo, de Irene, de Antonio y mío, más que nada porque a los 40 y los dos solteros, habíamos decidido hacer uso de las prerrogativas dadas por Zapatero 13 años antes y casarnos, no por nada, simplemente para compartir gastos mientras que seguiamos con nuestra vidas heteras y normales. En mala hora los hicimos. Ahora nuestro piso era como el de Friend, pero a lo gaditano y con 30 años más. No estábamos en la mejor edad de la vida, sin duda, pero algo me decía que iniciábamos una tercera treintena que nada tendría que envidiar a la segunda.

lunes 22 de junio de 2009

En pocas palabras

La verdad muhcas veces tiene que disfrazarse de mentira para alcanzar sus fines

domingo 21 de junio de 2009

Descansando


Son las 2.05 de la mañana, estoy sentado en el porche de mi casa con unos amigos hablando del viaje que haré este verano por centro europa con una encantadora familia suiza que nos enseñará el país.

Son las 2.05 de la mañana. Ayer estaba tumbado en la cama, mirando el techo de mi habitación mientras el sudor recorría mi cuerpo. Hoy una de mis amigas, a mi lado, se cubre con una manta mientas miramos el cielo. Hace incluso frío. Estoy a menos de 30 kilometros de la ciudad, en la urbanización en la que viví y crecí.

Hoy he jugado en la playa, de inmensa arena, como si tuvieramos 15 años. Ahora comemos palomitas, y bebemos unos güisquis. Ya no tengo calor. La maldad se ha escapado entre la sombra de los pinos y las olas transparentes del atlantico conileño.

No puedo invitarles a todos, pero les diría que se vengan al paraiso...

sábado 20 de junio de 2009

Carritos

Salía del edificio a tomar un refresco en un bar cercano, para mitigar un calor que no sufrimos en nuestro trabajo. Y allí estaban ellas, no sé si eran seis o siete. Pero mantenían el orden, casi militar, en el borde de la fila, justo enfrente de la puerta de madera clara que da acceso a la casa, no sé si parroquial, de la Iglesia del Carmen. No sabría decirles nada de ellas. Mujeres normales, amas de casa con muchos años de experiencia a sus espaldas, sin importar la edad. Mujeres acostumbradas a luchar por los suyos. Y ahora están allí, esperando que se abra aquella puerta con sus carritos de la compra perfectamente alineados.

Cuando volvemos de tomarnos el refresco ya no están. No puedo más que observar en silencio el interior del edificio que se muestra tras la puerta abierta. Allí están ellas, manteniendo el orden. En triste silencio. No hablan entre sí, como tampoco lo hacían en la calle. Sólo esperan. Esperan que les llenen el carrito con lo poco o mucho que hoy puedan darle en la Iglesia. Esperan sabiendo que eso, poco o mucho, será lo único que hoy podrán llevar a sus casas.

Y me doy cuenta de que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y que yo, estoy ciego.

viernes 19 de junio de 2009

Guía del viajero no precavido (V)


O como recorrer Europa en 15 días visitando Suiza, Alemania, Austria, Hungría, Eslovaquia, Polonia e Italia. Más otros países, de paso.

By Cathan Dursselev, Naty Mutambo, & Maríadel Monrri … Y ahora también Irenita.



3º- Cuidado con los dineros. Si eres español y gaditano no llevarás mucho. Lo que tengas, cuídalo, si te sobra algo querrás tomarte algo en el Manteca al volver.

Ya sabemos, querido viajero, que es un placer ir a mesa y mantel por esos lares mundiales. Pero debe tener cuidado con los excesos, que siempre fueron males, porque tales faustos pueden causar estragos en sus bolsillos. Cierto es que si usted, querido viajero, ha logrado marchar de su casa para recorrer los caminos europeos, no debe tener problemas en sufragar tales dispendios. Pero no olvide el mundo en el que vive, donde la crisis llega y se queda con usted como un amigo incomodo. Así que cuide sus bolsillos.

Le recomendamos que haga los cambios de moneda en España. No porque los baqueros sean más de fiar que en el extranjero ni las comisiones menores. Simplemente porque, al menos, podrá insultarlos sabiendo que le entienden. Que siempre desahoga más que gritarle en español al pobre cajero uzbeko que le roba por orden del superior.

Pero además, debe tener cuidado con los rateros. Que mangantes y carteristas los hay también fuera de los bancos. No lleve usted la cartera en lugar de fácil acceso, por ejemplo en el bolsillo de atrás del pantalón. En ese caso, no solo es normal que le roben, es que además se lo tiene merecido. Busque una mochila pequeña y coloquela ante usted, con el cierre justo bajo su papada – o sus ojos si no tiene la suerte de tener la atlética complexión de Obelix-. Puede también buscar una pequeña cartera, y colgársela al cuello como si de un escapulario se tratase.

También puede optar por la caja fuerte el hotel. Si entrasen a robar en la habitación podría usted tener la suerte de que el ladrón se llevase el minibar en vez de la caja de seguridad, que de todo se ha visto en la viña del Señor.

Y si, después de mis sabios consejos, le ha sobrado algo al regresar del viaje. Ya sabe como localizarme. Hagalo y, entonces sí, sea rumboso: pague la conviá

jueves 18 de junio de 2009

Encabronar

Ayer estuve a cometer un delito sexual contra una anciana. Lo reconozco. Sé que no está bien. Que ni siquiera debí pensarlo. Pero lo hice. Lo pensé, quiero decir, no cometí delito aunque ganas no me faltaron. Pero es que, a veces, uno no puede más, está a punto de explotar, viendo como aquellos que se unen a uno para trabajar por los demás, solo te tiran la pastilla al suelo para que te agaches. Y me temo que la fémina de edad avanzada es de esas.

Y eso que estaba contento, en gran parte de la mañana, hablando con Ana Mayi -la que algunos dicen es la “editora malvada”- de como debía volver más cabrón al Cabrón. Pensando en como podría desuavizar al personaje al que he suavizado por el cariño cogido. Y, saben, la sola mención de la fémina de marras me ha hecho saber como. La mala leche reconcentrada que se acumulaba en mí, escondida entre risas y grasas, ha salido a flote.

Mejor así, creo. Más vale reconvertir a Cabrón en el cabrón que dio origen al insulto que cometer delito sexual con la fémina de edad avanzada mandándola a tomar por culo. Y es que, en el fondo, esto de la escritura tiene sus cosas buenas.

miércoles 17 de junio de 2009

Acalorado

Lo reconozco, últimamente ando acalorado. Mi rostro sonrojado y, a veces, hasta mi corazón acelerado. Y, además, ando ido. Como en una ensoñación continua. Atontado. Adormilado. ¿Será la primavera? me dicen algunos. No sé, puede ser, tal vez. Respondo yo. Pero lo cierto es que algo ha cambiado. Y juraría que yo no he sido. Yo sigo igual, algo más delgado, esperando el verano con alegría y mi viaje con impaciencia. Pero no puedo, me acaloro, me adormezco y, a la vez, quiero más. Quiero salir a la calle, correr por la playa, bañarme con los amigos, disfrutar de las buenas conversaciones a la sombra de las estrellas y arrullado por el sonido de las olas rompiendo en la orilla de la playa.

Y es que me encuentro raro, acalorado, atontado.... hay quien dice que parezco enamorado, pero yo sé que no. Sé la razón de mi estado....

Y es que, ¡mierda de calor!, a ver cuando acaba el verano.

martes 16 de junio de 2009

Terminator IV -¿Salvation?

El otro día fui a ver Terminator Salvation. Y, la verdad, mejor no hubiera ido. Fui porque me gustaba la serie original, las dos primeras películas más que la tercera. Pero esta cuarta entrega deja mucho que desear. O lo deja todo. Ni los efectos especiales pueden sostener la película. Nada de lo mostrado quedará en el imaginario colectivo, como sí lo hizo la imagen del T-1000, interpretado por Robert Patrick, atravesando la reja, o su persecución al coche con el que el T-800 intentaba salvar a Conor de su antagonista -y que, por cierto, podemos ver parodiado en un capítulo de los Simpson-. Que pasaron a la historia del cine, entre otras cosas, por el uso de un sistema novedoso de efectos especiales: la informática.

Pero Terminator Salvation no tiene ninguna novedad. No nos cuenta nada nuevo. La historia queda vacía de contenido, apoyados en unos diálogos absolutamente prescindibles -tal vez está misma película basada en imagenes y miradas y unos pocos dialogos gane enteros-. Un mundo apocalíptico que, en ocasiones, parecía sacado de una película de serie B. Personajes que no son creíbles, un Conor convertido en héroe que no debe ser salvado pues es el salvador, y que me obliga a pensar en Neo. Y, a todo eso, se une la lamentable aparición en esta cuarta película del Gobernador de California.

Pero lo peor de todo es ver a un actor como Christian Bale reducido a mero rostro. El James del Imperio del Sol, el ser esquelético que causaba terror en el Maquinista con su sola presencia, parece dispuesto a recorrer los laberínticos caminos del remake de acción. Esperemos que este actor -que es algo más que un cuerpo para adornar carpetas de quinceañeras- recupere el pulso a su carrera y nos dé nuevas tardes de buen cine.

Porque, desgraciadamente, la generación de los Bale, Eduard Norton, Colin Farrell, Daniel Day-Lewis,... puede pasar con más pena que gloría por nuestras pantallas. Algunos de los actores más talentosos de los últimos tiempos que se ven abocados a la falta de idea de los guionistas y productores que parece que sólo son capaces de destrozar clásicos en nuevas y mediocres versiones.

lunes 15 de junio de 2009

La casa de los Espejos

En la Alameda, justo frente al monumento al Marqués de Comilla, hay una casa hoy restaurada y convertida en viviendas de lujo. Una casa señorial, con su torre mirador mirando al mar. Buscando en silenciosa soledad el regreso del antiguo dueño. Un capitán abnegado, obligado a partir continuamente para buscar el bien de su familia. De su mujer y su hija. Al pasear por la Alameda no puedo más que mirar a sus ventanas, hoy nuevas, buscando aquel visillo que hace años se movía con el viento que atravesaba el viejo caserón, mostrando el reflejo del sol sobre los viejos cristales que cubrían su pared. Alguna vez miré a la torre, esperando ver allí a la joven hija, oteando el horizonte, deseando que su padre regrese y, tal vez, le traiga un nuevo espejo.

Porque cuenta la leyenda que el capitán amaba a su hija y la mimaba creyendo, tal vez, que al cumplir sus deseos cubriría su ausencia. La hija le pedía a su padre un espejo, y él le traía uno de cada viaje, tantos que al final la casa se cubrió de ellos. Pero, dice la leyenda, la madre sintió celos de la relación del capitán y su hija y aprovechando una larga ausencia envenenó a la niña. Cuando el padre regresó y se enteró de la muerte de su amada hija, se le rompió el corazón y, en ese preciso instante, el reflejo de la niña apareció en cada espejo de la casa. Dicen que la madre rompió a llorar y confesó su crimen y el padre marchó de la casa, para no volver jamás. Dicen que, desde entonces, los espejos que cubrían las paredes de la casa no volvieron a mostrar reflejo alguno. Dicen que, desde entonces, la niña vaga por la casa, de espejo en espejo, de cuarto en cuarto, esperando que su padre regrese con un nuevo espejo en el que reflejar su belleza.

Pero ahora, serán otros padres y otras hijas las que se miren en los espejos de la vieja casa...

Por cierto, que la leyenda ha dado lugar a una canción del grupo Saurom Landerth


domingo 14 de junio de 2009

La tumba de las luciernagas

Como estoy sin estar, os dejo el trailer de una una gran película que debieran ver todos los amantes del buen cine.Es de 1988 y, como no podía ser menos, de la factoría Ghibli. Como el "Viaje de Chihiro" o "La princesa Mononoke". Abstenerse los de llanto fácil

sábado 13 de junio de 2009

viernes 12 de junio de 2009

Transformación


Cuando ando por la calle, suelo hacerlo mirando al suelo, pero en el dos miro a la gente a la cara. Intento descubrir las historias que se ocultan tras cada rostro. La niña con su abuelo, que le llama bichito. La señora mayor que viene cansada, agarrada a su carrito de la compra o al bastón. El rastafari moderno, que mira por la ventana sin mirar. Abdel que, con el calor, ha comenzado a coger el autobús para vender sus discos piratas en el centro. Carmen, la niña de no más de trece años que cada día se sienta frente a mi. La he visto cambiar lentamente a lo largo del año, y hoy cubre su cuerpo que comienza a desarrollarse con un bolso de la bruja Kika, mientras habla con su madre sobre Disney Chanel y se ruboriza cuando los chicos del asiento de al lado la miran descarados. También el viejo que, cada día, se sienta a mi lado la mira con desparpajo. A ella y al grupo de Erasmus que charla tranquilamente en el centro del autobús, mientras una de ella le saca la lengua a la niñita vestida de rosa que viaja ajena a todo en su sillita.

Y yo no puedo más que fijarme en todos, y solo en una. Es la primera vez que la veo en mi autobus. Es una chica guapa, de unos quince años. Lleva el pelo moreno y rizado suelto, cayendo en cascada para enmarcar sus ojos verdes. Limpios. Viste un traje blanco de flores hasta los tobillos. Pienso que debe pasar calor. Se sienta junto a mí. En el último asiento del autobús. El viejo de mi lado la mira mientras yo observó el mar azul en el Campo del Sur. Se ha quitado el traje y lo ha guardado en una mochila de flores. Ahora tiene un top negro con una frase: “No deberías estar mirando ahí, cerdo”. Le miró a la cara, y su limpia mirada se ha cubierto con rimel negro y sombra de ojos azul. Se pinta los labios de un rojo intenso antes de recogerse el pelo en un moño sobre la cabeza.

Cuando se levanta para irse parece mayor. Los chicos de delante la miran con descaró, se rien y se dan en el brazo apartando su mirada de Carmen, que parece relajarse. Se contonea con descaro, mientras su minifalda tableada y corta, antes cubierta por el traje, muestra más de lo que insinua. Baja del autobús para echarse en los brazos de un chico, que le recibe con los labios abiertos. Y en ese momento mi mente comprende que ha visto la transformación perfecta. Y pienso en el padre de la chica, ajeno a que su hija se convierte en otra en los 20 minutos que dura el trayecto del dos. Seguro de que la guapa niña de ojos verdes va camino de casa de su amiga, sin saber que se ha transformado en otra y navega en brazos de su novio.

jueves 11 de junio de 2009

Guía del viajero no precavido (IV)

O como recorrer Europa en 15 días visitando Suiza, Alemania, Austria, Hungría, Eslovaquia, Polonia e Italia. Más otros países, de paso.


By Cathan Dursselev, Naty Mutambo, & Maríadel Monrri Y ahora también Irenita


2º- Si no hablas inglés, lleva a alguien que lo hable o un móvil con tarifa plana y un amigo con poco sueño en España. Nunca se sabe que puede pasar. RECUERDE: Si es gaditano y no le entienden en Madrid, tampoco lo harán en Ginebra, cuide su acento: hable, al menos, castellano.


Aro, aro, ai espiquin wachinei tela de good, ¿guat no?, que yes, pisha, que ai espiquin, espiquin. yu no anderstan a mi.

Pues no. Así, querido viajero, no va usted a ningún lugar. Debe intentar entender aquello que le dicen. Debe saber, al menos, saber algunas frases claves:

-Where is the police?

Por si le roban, cosa que puede ocurrir, en cualquier callejón oscuro. Si no es capaz de llamar a la policía, evite esos lugares.

I want a Russian fillet

Esta frase tendrá dos acepciones dependiendo del lugar y la hora en la que esté. Cuidado, pues puede salirle demasiado caro, y no sólo en lo monetario.

Taxi!

¡Coja el bus, hombre!


I am Spanish, Spanish, Spanish

Evite cantarlo en Alemania, aun duele el mundial; en Francia, no nos perdonan el tour, en Holanda, se acuerdan de Carlos V... mejor grite conmigo: I am European, European, European

Si desea beber algo, no se corte: busque un supermercado e intente aprenderse los nombres de marcas de cerveza, todo será más rápido.


Y, por último, recuerde: "I want fucking to you, bitch" no significa, “tienes unos ojos que me pierden con solo mirarlos, me he enamorado de ti y estoy deseando conocerte más. Mi teléfono es 555666777, guapa” por más que tu amigo el poliglota te lo haya enseñado.

miércoles 10 de junio de 2009

Nueva vida

Me siento cada día más estresado. No puedo vivir así. Tengo toda la vida planificada en los próximos años. Pero nadie cuenta conmigo, nadie me deja meter baza en el asunto. ¿No es mi vida? ¿Porqué no tengo voto en este entierro? que además, es el mío. Pero nada, por más que me oponga, no puedo hacer nada.


Voy a estudiar una segunda carrera, porque la Historia, que yo creía mi vocación, no lo es. Ahora mi vocación debe ser la de Veterinario, aunque yo a los bichos de lejos. Pero no solo eso, me voy a casar, si, antes de 2012, aunque ahora mismo estoy soltero y sin compromiso. Pero ¡que más da!, me casaré y el nombre de la mujer de mi vida empieza por ah.... va, para que decirlo. Además, tendré dos hijos, al chico le llamaré Sebastián, porque, supongo, ya tengo demasiados sobrinos llamados Javi, para tener otro más. Y a la niña –porque tendré la parejita- Martina, nombre muy castellano, por cierto.

Pero además, voy a dejar mi trabajo. Total, para lo que cobro. Y me voy a meter a camionero. Así, mientras duermo, podré estudiar Veterinaria. Y conocer mundo, porque voy a viajar mucho. De hecho, voy a dejar de vivir en Cádiz y me iré a Ibiza, bonito sitio.

Aunque, lo peor de todo, es que no podré hacer nada de nada. Me moriré en 2010 a los 71 años, ¡que mala suerte, por Dios!... se ve que tanto estres me va a hacer morir pronto, pero envejecido.

Y es que, el Facebook y sus test, juegan malas pasadas.

martes 9 de junio de 2009

En pocas palabras

A veces me pregunto por qué
Y sólo encuentro respuesta en la sinrazón
Y me reprendo a mi mismo:
razona, me digo, eres racional

Pero vence el corazón



lunes 8 de junio de 2009

Flanes y caballos

Ya les he dicho muchas veces que me gusta pasear por el centro de Cádiz. Y el otro día caminaba por la calle Ancha, justo por la puerta de Quorum pensando en que libro iba a comprarme y si debía hacerlo. De hecho, últimamente me encuentro ante un grave problema: mi biblioteca crece a ritmo exponencial, pero el espacio para ella sigue siendo el mismo. Conclusión, en dos meses no tendré donde colocarlos. Pero no les voy a hablar de mis libros ni de mis problemas espaciales. No.

Les quería hablar de algo que vi en la calle, mientras caminaba tranquilamente. Algo que, otra vez, me trajo la sonrisa a los labios. Un hombre y su nieto paseaban felices. La sonrisa el abuelo era pareja a la del niño. Feliz con su gorro y su caballo de madera, de esos que solo eran un palo y la cabeza. Y recordé a mi abuelo, tirado en el suelo de la casa de Doctor Dacarrete, jugando a indios y vaqueros. Me acordé de mi primo en aquella misma casa. Con su gorro de vaquero y su chapa de sheriff. Yo llevaba plumas y un arco, y los dos nos peleábamos por la escoba, para poder montar a caballo mientras mi abuela hacia flanes en la cocina. Siempre había flanes en el frigorífico de aquella casa. Recuerdo el olor y los vasitos de hierro rojo donde los hacia. No sé cuantas veces nos metimos en la alacena, en el rincón de la cocina de las sillas rojas, para tomarnos los flanes sin que ella nos viera. Creyendo que hacíamos una travesura, sin que nuestras mentes aún inocentes, comprendieran que la abuela los dejaba sobre la mesa esperando que los cogiéramos.

Aquella casa era especial. Mágica. Allí todo se transformaba en algo diferente que agilizaba nuestra imaginación para convertir en juego todo. Una losa que se movía en el suelo. Un rincón oscuro entre el sofá y el mueble de la tele. El armario creado al cerrar el pasillo que cruzaba el patio hasta el piso de al lado. Todo en aquel pequeño piso nos permitía jugar. Hace mucho que aquel piso dejó de ser el de mi abuela, y mucho más desde la última vez que jugué con mi primo entre aquellas paredes. Pero al ver a aquel niño y su abuelo, no pude más que recordar todos aquellos momentos.

domingo 7 de junio de 2009

Kung Fu


Pensaba escribir algo sobre la muerte de uno de los héroes de mi infancia. No me perdía un capítulo, sentado en el suelo y apoyado en el sofá. Escuchando los sabios consejos del maestro en su búsqueda. Pero ¿saben? cada vez que intento poner algo acabo escribiendo sobre armarios, Tailandia y juegos sexuales. Descansé en paz, al menos se fue disfrutando.

sábado 6 de junio de 2009

La traición

Setsuna se encaró ante los hombres, que comenzaron a retroceder ante la presencia del ciego guerrero, cuya fama le precedí­a. Era un claro gesto que demostraba que aquellos que quemaban la ciudad habitaban en ella. Algunos dejaron las antorchas y echaron a correr ante la carga de Setsuna, pero algunos no tuvieron tanta suerte y cayeron al suelo arrollados por sus compañeros. Un grito sonó sobre todas las demás voces:

-Nuestro señor nos lo ha ordenado. Solo cumplimos las órdenes del señor As....rrgggggggg
-Silencios, cobarde


Evincar giró sobre sus talones al escuchar el segundo grito. Aquella voz le pareció conocida, aunque no era capaz de recordar dondeSetsuna reaccionó atacando al hombre, golpeándolo hasta la inconsciencia. Sabiendo que la salvación de aquel otro podría ser la clave para destapar la traición.

l hombre se encontraba fuera de sí­, tanto por el dolor como por la visión de aquel que habí­a intentando asesinarle, que ahora yací­a muerto junto a él. Por momentos, mientras la herida comenzaba a ser cerrada, daba la sensación de que iba a desmayarse. Pero logró mantenerse despierto. Su cabeza daba vueltas y tení­a un miedo infundado por lo que podrí­a ocurrir a continuación. Observaba como Setusuna le curaba la herida, y se preguntaba si aquella venda que tapaba los ojos del ciego guerrero no esconderí­an un mayor poder. Tal vez, en este mismo instante, este leyendo lo que pienso. No tengo escapatoria, debo hablar.

En un susurro, como si la vida se le fuese en cada palabra, habló con Setsuna. Sus labios casi podí­an rozar las orejas de su salvador, que se habí­a inclinado para poder escucharlo.

Poco a poco, y pese a los intentos de Setsuna, el hombre fue perdiendo la consciencia y la propia vida, que se le escapaba por una herida que comenzaba a supurar sangre podrida. Sin duda, aquella daga, debí­a ir impregnada de veneno.

Setsuna buscó la presencia de Evincar y sus vacíos ojos volvaron buscando al culpable

¿quien creería la verdad?

viernes 5 de junio de 2009

La conferencia

Ya saben que trabajo en una biblioteca. Un trabajo tranquilo, a veces demasiado, pero que en otras ocasiones provoca momentos dignos de ser contados. Y me temo que ayer fue uno de esos días. Un día que comenzó con el aviso de mi amigo –y compañero de edificio- Lacueva:

-Quillo, que de pibones… no veas como está el edificio.

Y es cierto, había muchas modelos pululando y llevando nuestros ojos expertos a seguir pausadamente a las mujeres por el patio del centro… -Y por alguna extraña razón, al decir esto, me viene a la cabeza una ventana del seminario y una excursión de noruegas- Pero no se crean, nuestros ojos expertos seguían sus modelos, de ropa, no de cuerpo. Pero como ayer, que como ya es común en mí fue antesdeayer, fue un día de trabajo, ambos dos tuvimos que separarnos y dirigirnos a nuestros respectivos puestos de lectura y catalogación. Y allí estaba yo, en la segunda planta, cuando la puerta se abrio y el joven entró. Si yo hubiera sido femina diría que estaba de buen ver, como soy hombre, diré que le perdía un poco su vanidad, amén de que seguro era gay.

-¿Es aquí la conferencia?- preguntó con voz aterciopelada.

Yo miré la biblioteca, vacía a esas horas, con sus mesas, sus sillas y sus libros. Y miré al individuo en dos ocasiones para asegurarme de que el adonis, era adonis y no muerto adorable.

-Va a ser que no.
-OHHHHHH ¡Que pena! Con lo bonito que es….
-pssss –claro, imaginen, ¿a quién le parece bonito su puesto de trabajo? Es más, ¿a quién le parece hermoso aquello que ve a diario?.
-Puedo sacar unas fotos –dijo llamando a alguién que estaba fuera.
-Va a ser que no, en cualquier momento puede entrar un investigador. Esto es una biblioteca, caballero, no un museo… Además, se va a perder la conferencia, que es en la puerta del fondo, esa que, al contrario que la mía, está abierta.
-Oh, que antipatico.

Ese soy yo. Sieso cuando quiero. Y tonto. Muy tonto. Pues si el adonis era aterciopelado, la beleidad que le acompañaba era de belleza sublime. Pero que se le va a hacer. Soy ratón de biblioteca. Algún día, tal vez, deba levantar la vista del libro y mirar a mi alrededor…. Aunque me temo, que volvería a mirar al libro sin levantar los ojos hasta que algo capte la atención de mis oidos. Si todos fueramos ciegos, otro gallo cantaría… y nadie conduciría.

jueves 4 de junio de 2009

Guía del viajer no precavido (III)

O como recorrer Europa en 15 días visitando Suiza, Alemania, Austria, Hungría, Eslovaquia, Polonia e Italia. Más otros países, de paso.

By Cathan Dursselev, Naty Mutambo, & Maríadel Monrri … Y ahora también Irenita.

1º- Buscar un buen grupo de amigos. 15 días pueden acabar con cualquier amistad.

Algo fundamental para un viaje es elegir bien los compañeros del ídem. Piense que si la sola organización de un día de playa puede acabar con una amistad por unos metros aquí o allí en la abarrotada arena, quince días de inseparable viaje puede ser el fin definitivo de cualquier relación no del todo avenida.

En mi caso personal, recorré Europa con dos viejas amigas y una ni tan vieja ni tan amiga, pero que –por razones que solo existen en los cuentos infantiles- parece tan vieja amiga como el resto. Eso faciliatará, espero, que las divergencias divergentes sobre gustos queden aplacadas. Pero, queridos amigos, la presencia de las tres feminas me tiene acongojado –que siempre queda más educado que acojonado- en estos momentos. Piensen ustedes en lo que es pasar un día de compras con una femina –y algún femino- y comprenderan mi acongojanimiento. Temo, no lo duden, que pasaré por alguna que otra tienda, y temo, sin duda, que ninguna de ellas será librería. Lugar en el que, por otra parte, puedo resultar más intolerable que una femina compradora compulsiva en un Zara de rebajas.

Por eso, queridos amigos, en este punto 1º de la busqueda de buenos compañeros, les recomiendo que, como defienden nuestros ministros y ministras (y hasta los sobres para elegir a los diputados/as que cobraran una millonada a nuestra salud en Europa), busquen la paridad en sus acompañantes. Piensen que si la conversación báscula hacía el macizo guiri que se sienta en el asiento contiguo usted no podrá opinar con conocimiento de causa –ni se atreverá a chanzar sobre el susodicho estando solo- pero si en ese mismo grupo se incluyera otro maromo –lease femino- podrían decir alguna chanza al oído.

Pese a todo, no es la condición sexual lo que más importa en estos casos. Si usted, gaditano, pretende viajar quince dias por Europa sin llegar a las manos con sus compañeros, solo deberá evitar un tipo de persona: el xerecista.

miércoles 3 de junio de 2009

Libros de autoayuda

No suelo hablar mal de ningún libro. Creo que cada persona puede sacar algo bueno de cada lectura, aunque otros no lo vean. Con los libros de Jorge Bucay debe pasar eso. Después de leer su Déjame que te cuente: los cuentos que me enseñaron a vivir me queda la sensación de haber perdido un tiempo que podía haber dedicado en cualquier otra cosa mejor. Coger caracoles, tal vez.

Nunca he sido mucho de libros de autoayuda, y esta obra me ha confirmado lo que ya sabía: no hay forma de entender a un argentino que se cree psicólogo, o filósofo, no sabría definirlo. Y Bucay ha logrado que diga algo que jamás pensé que llegaría a decir: el Gordo me cae gordo. Quizá lo que ocurra es que no necesito este tipo de libros. Quizá, para mí, la autoayuda tenga que llegar de otra forma, desde mi propio interior y no a través de palabras y cuentos, más o menos bonitos, pero que no me dicen nada que ya no sepa. O, al menos, no me aporta nada nuevo. O quizá, lo que ocurre, es que no necesito ese tipo de ayuda. Y no porque no necesite ayuda, sino porque la autoayuda conlleva el auto. La unidad. La soledad. Y yo soy más de amistad, del nosotros que del yo. Aunque, he de reconocerlo, durante años he asumido que mi papel no era el de recibir ayuda, sino darla.

Dejar mi oído y mi hombro al servicio de los que me necesitaban. De los amigos que me necesitaban. Pero eso también me ha servido para aprender que libros como el de Jorge Bucay no ayudan a lograr la felicidad, más bien lo contrario. Una falsa sensación de bienestar que engañe la realidad, pero que deja viva la realidad. La autoayuda continua escondiendo la soledad, y mientras esta sigua viva ningún falso filosofo enriquecido por la venta de libros podrá solucionar el problema.

martes 2 de junio de 2009

Dar al-Tunn

Entre las leyendas recogidas en el siglo XII sobre Cádiz por Al-Zuhrí está la de Dar al-Tunn, o la casa de los atunes:

“Estaba a la orilla de la Gran Cisterna. Esta tenía una puerta, por la que entraba un brazo de río. Había también allí un talismán que atraía a los atunes por el mes de mayo. La esposa del rey de San Pedro dijo a su marido: “Si abrieras una puerta en el ángulo de ese monte, le entrarían al río, desde el mar, dos brazos. Nuestra cisterna aumentaría entonces enormemente, y los peces y atunes del mar se meterían en ella”. El respondió: “No lo haré, pues no quiero que nuestro país quede cortado” Ella, entonces, le dejo unos días hasta que le dio el permiso de hacerlo así. Mando entonces a los técnicos y operarios que abrieran la entrada por donde hoy entran los barcos y barcas entre Rota y Cádiz, pero al encontrarse con el río llamado Guadalete, crecieron hasta casi cubrir el puente. El agua subió entonces en la ciudad de Cádiz, desbordándose y sumergiéndola. Y, por ello, quedó sólo una pequeña isla”


Más allá de la leyenda, ubicada tras la caída del imperio romano, podemos encontrar visos de realidad. No puedo más que preguntarme si la “Gran Cisterna” sería aquella que recogía el agua traída hasta la ciudad desde el Tempul por aquel acueducto del que hablan las fuentes. Se dice que, cuando llegaron los musulmanes, el acueducto aún se mantenía en funcionamiento y que era tal su espectacularidad y belleza que no parecía una obra funcional, como era,, pues estaba recubierta de lozas de diversos colores que le daban gran vistosidad.

Pero la leyenda nos da más datos. Nos habla, por ejemplo, de la existencia de almadrabas, tal vez no como las actuales, en la zona y de la importancia que la pesca del atún seguirá teniendo en estos siglos de ostracismo gaditano. Además nos muestra la importancia que el río Guadalete empieza a tener en estos momentos en la bahía.

Pero más significativo aún es ese último párrafo “El agua subió entonces en la ciudad de Cádiz, desbordándose y sumergiéndola. Y, por ello, quedó sólo una pequeña isla” ¿nos habla la leyenda de un hecho real? Sabemos, pues la paleogeografía así nos lo dice, que la ciudad de Cádiz -y toda su bahía- sufrió una profunda transformación en estos años. Y, tal vez, ese hundimiento de la ciudad bajo el mar que recoge el texto, haga referencia a ese hecho real.

La existencia del pequeño reino y la malvada esposa del rey, que es la causante de los males, debemos dejarla en escondida entre las leyendas. Pero sin olvidar que todas esas historias, que parecen fantasticas a nuestros racionales ojos, siempre se nutren de realidad.

lunes 1 de junio de 2009

Nuevos yacimientos

Me encontré con mi amigo en mitad de la calle. Venía riéndose solo y al verme me soltó un “todos los locos me tocan a mi”. Y, cuando le pregunté que le había pasado me contó una historia, esta:

Estaba en el trabajo cuando la secretaria me dijo que tenía una visita. Había dejado la hora libre, porque tenía una reunión con un autor después. Pero Ana me insistió que debía atenderlo. “Un historiador serio”, me dice. Y le deje entrar. Comenzó a hablarme de publicar su nuevo libro de investigación. “La Diputación ya me ha publicado alguno”, pero este tema es nuevo. Se trata de un descubrimiento sin precedente. Le hablo de un yacimiento magnifico en [---------------]. Una ciudad calcolítica. Además, tiene unos menhires magníficos, de cal”. En ese momento lo comprendí.... estaba loco. Todo el mundo sabe que la cal se deshace con el agua. De todas formas seguí escuchándolo, nunca se sabe que parte de verdad se esconde tras la locura. Mira Expediente X.

A lo que iba, de pronto empieza a hablarme de una cultura más importante que la de los Millares, que, por cierto, no se cual es. Y me dice que ha encontrado una piedra con dibujos sempetifores, de serpiente, vamos. Pero que ha estado pensando e investigando. Y se ha dado cuenta que las serpientes solo aparecen de una en una, y si son dos se están apareando. Que solo hay una especie en América que vive en cuevas y son un montón. Pero en Europa no hay, así que esos dibujos no pueden ser serpientes. Y es lo ha viso en una piedra redonda con forma fálica.... “Así que he llegado a la conclusión de que los dibujos son de espermatozoides” ¡ESPERMATOZOIDES! así, sin microscopio ni nada.

Pero mantuve el tipo, te lo prometo. Miraba el reloj, y de reojo a la puerta. Seguro que Ana se reía a carcajadas. “Además, sabe, he estado investigando y sabe, he visto que las pinturas son esquemáticas pero el hombre prehistórico no tenía capacidad de abstracción” En ese momento me temí lo peor. “Así que sí... se trata de una lengua antigua, seguro que los extraterrestres se comunicaban con ellos”

Si, efectivamente, como Expediente X....