Vida. Niebla. Roca

Nada. Blanco. Cielo, lluvia, nube. Todo blanco. Blanco espeso que atraviesa el alma hasta calar los huesos. Blanco que te oculta la verdad a los ojos. Caminas en serpenteante y ciego ascenso hasta el cielo. Nada. Blancura penetrable. Silencio respetuoso. Verdad que se esconde acechante. Verdad sorprendente. Grandiosa. Abriéndose borrosa a la vista del ciego. Templo de piedra y carne. De roca y alma. Templo entre nubes bajas. Blanco escondite. Allí, donde siempre estuvo. Donde nunca se vio. Allí nacen las verdades. Donde el mundo se une a la nada. Donde el blanco se convierte en todo. Donde los amigos se funden con las rocas de viejas piedras escondidas en la niebla. Iglesia mudéjar convertida en eterna roca a la que afianzarse. Sombras que se levantan en la blancura como un telón invertido donde el público actúa ante actores que aplauden la representación. Vida. Niebla. Roca. Amigos. Nada y todo.

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