Sombras

La miro sentada frente a mí en la cama del hospital. Con su sonrisa dulce e indefensa, y comprendo que mi muerte no será terrenal. Ha matado mi espíritu y ha encadenado mi alma a la suya. Muero al pensar que sus oscuros ojos se cerrarán para siempre. Acaricio sus cabellos, larga cascada negra que se expande por la almohada blanca. Noto que las lágrimas acuden a mis ojos, sabiendo que su blanca sonrisa avisa de la muerte conjunta. Miro atrás. A la noche de ayer. Suspira y se mueve incomoda en la cama. Su fría mano busca la mía, aún en su mejilla. Suave caricia que me trae de vuelta al mundo. La beso suavemente sabiendo que se va entre mis brazos. Sabiendome morir junto a ella. Recojo la cabeza entre mis manos y me dejo arrancar por el descontrolado llanto. Mientras la muerte cae como una sombra en sus brillantes ojos oscuros.

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