Ir al contenido principal

Uphir I

Los gritos rompían el silencio de la habitación. Miguel se escondía bajo el armario, entre las mantas, soñando con mitigar los gritos de su hermana. Desde que la madre había muerto la casa no había sido la misma. Su padre comenzó a beber y, al poco, posó los ojos sobre su hermana. Pobre y dulce criatura. Angela sufría el parecerse a su madre. Aún no había cumplido 15 años y ya conocía el sabor del dolor. El infierno había venido a buscarla y él no podía hacer nada. Los gritos aumentaron en la habitación de al lado mientras la puerta del armario se abría lentamente. Miguel caminó despacio por la habitación y el pasillo. Cogió el martillo al pasar junto a la caja de herramientas. Entró en la habitación en la que su padre estaba babeando sobre su hermana. Los ojos desencajados por el alcohol y la locura mostraron miedo. Las paredes recibieron las gotas de sangre.
Miguel se miró al espejo y allí se vio por primera vez. El rostro enmarcado por la sangre y el cerebro de su padre muerto, limpiado por las lágrimas de su hermana.

Aquella fue la primera vez que mató. La primera vez que alzó un arma contra alguien. Mató a su padre y él murió junto a él. No recordaba cuanto había pasado desde entonces. ¿Quince? ¿Veinte años? Poco importaba. Ahora era otro. Miró al joven asustado que, atado en una silla, imploraba piedad. Disparó dos veces. A la frente. El primer disparo ya lo habría matado. El segundo fue por rutina. Salió de la casa deteniéndose en el jardín a cortar una rosa blanca. La olfateó feliz antes de coger el teléfono.

-Esto está hecho. Quiero el resto en mi cuenta en 10 minutos.

Encendió el iphone y se conectó a una cuenta anónima en las Barbados. Dos minutos después se confirmaba la transacción 5.000 dolares por matar al crío. Le resultó divertido aceptar el dinero de la novia. Normalmente su cache era mucho más alto. Se atusó el pelo y se montó en el corvette negro traído de Estados Unidos. Salió disparado de la calle camino de casa. Si a aquel lugar podía llamarle casa. El pequeño apartamento estaba situado en la planta 13 de un edificio viejo. En el centro de la ciudad. Desde la pequeña terraza en la que solía tomar el café podía ver el río que atravesaba la pequeña población de lado a lado. Podía haberse comprado un piso más grande o haberse ido a vivir a cualquiera de las propiedades que poseía en las afueras. Pero aquel pequeño piso le recordaba a su cuarto de la infancia. Cuando aún se llamaba Miguel y vivía tranquilo con su madre.

Desde entonces las cosas habían cambiado. Había salvado a su hermana a base de martillazos, pero había muerto en cada golpe. Ahora era otro. Le conocían como Uphir y su nombre era respetado en el gremio. Todos le temían menos la joven Alice, hija de su jefe. Ella parecía diferente y él, a su lado, se sentía humano. Le recordaba a Angela y con ella mostraba un rostro que nadie conocía. Se miró al espejo del baño. Peinó su pelo, rubio y liso. Arregló el nudo de la corbata negra que siempre llevaba y observó que la camisa tenía una mancha roja bajo la asila. Una gota de sangre no borrada de alguno de sus anteriores clientes.

Cogió la chaqueta antes de salir a la calle. Sonrió cuando el gélido aire de la noche le azotó en el rostro. Escondió la cabeza en el cuello alzado de la chaqueta. Metió las manos en los bolsillos y camino entre las sombras de la noche camino de un encuentro que cambiaría su vida... otra vez.

Comentarios

Cathan Dursselev ha dicho que…
¡oh, vaya! Una página de webcams japonesas... esto si que es nuevo. No lo borro por lo exotico, pero si no quereis compartir tardes con una japonesilla desde el otro lado de la pantalla, absteneos de seguir los enlaces de jojo

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Elisa Serna -- Esta gente qué querrá

Llamaron de madrugada.
Toda la casa está en calma.
La madre les sale a abrir
arrebujada en la bata.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Preguntaron por el hijo.
El hijo duerme en la cama
y al oir las fuertes voces
de golpe se despertaba.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Lleva días sin hablar,
por las noches se inquietaba
esperando con temor
que una mañana llamaran.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

La madre nunca ha sabido
por lo que el hijo luchaba
y que en la Universidad
su compromiso afirmaba.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

No sabe cómo escapar,
el miedo le torturaba,
después de abrirse la puerta
él caerá por la ventana.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Hay momentos de tensión
nadie dice una palabra,
la madre que entra después
grita y llora desgarrada.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Llamaron de madrugada.
La ley una hora señala.
Muerto el estudiante está.
Fue un golpe al filo del alba.
¿Esta …