¡Musas y más musas!

¡Oh, tu!, musa literaria que vienes a mi regazo cada noche. Diosa andalusí de negros cabellos que acudes a mí, que me iluminas en las hastiadas noches de un verano que no termina de abrir la puerta al invierno. ¡Tú! que me muestras tu mirada a través de fotografías. ¡Tú! que provocas mi sonrisa cuando la penumbra de la noche queda rota por el flexo de mi tristeza. ¡Tú! que me llevas de la mano, como al hermano y amigo, y me sacas de mi noche para traerme a otros mundos. Mundos de palabras insinuantes –¿acaso alguna palabra no lo es?- que me alejan del agobio diario. ¡Tú!, divina reina morisca musa de mis letras, no me abandones, continua viniendo a mí… pero hazlo en hora más temprana.

Comentarios

Musa ha dicho que…
oh dios de las palabras, apiádate de mis inoportunas apariciones nocturnas, permíteme que corrija mis errores y haga acto de presencia en horas menos intempestivas...
un saludo desde el paraíso de lo imaginario
tu musa
Cathan Dursselev ha dicho que…
¡Vos!... ¿que hacéis, Musa, a estas horas por este pequeño rincón? Mejores horas son estas, sin duda, que las intempestivas noches donde me arrancas del sueño y me dejas atado, cual esclavo literario, a un teclado y un ratón.

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