A la princesa callejera de ojos oscuros

Ha pasado un mes. Todo un mes. Y hoy tus ojos vuelven a mí. Sé que nunca podré dejarte, que estarás a mi lado por siempre. Sé que pase lo que pase, tu siempre vivirás en mí, aunque tal vez tus cansados y pequeños brazos reposen ya en el lateral de una carretera. Tal vez, si el mundo ha sido benévolo contigo, ahora estés en alguna casa de acogida. Pero puede que a tu corta edad ya sepas lo que es vender tu cuerpo por un poco de nada. Y yo no puedo perdonarme el haber pasado por tu lado y no haberte ofrecido más que una simple mirada. Y hoy mi mirada se torna nublosa enmarcada en lagrimas eternas. Sé que jamás podré borrar tu rostro de mi ser. Que tú, princesa callejera de ojos oscuros, te has convertido en parte de mí. Me perdí en tus ojos tristes y en ellos me encuentro, lloroso aún mientras tú, madre de seis años, vagas por las laberínticas calles de la existencia.

Comentarios

Marcos ha dicho que…
YO TAMBIEN HE SENTIDO ESA MIRADA LA VERDAD Q MUY FUERTE! ME A GUSTADO MUCHO!

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