La busqueda (VI)

Escuchó el sonido de pasos que se acercaban hasta él. Los pitidos se le metían en la cabeza mientras intentaba abrir los ojos. Debería estar muerto, pero no creía que el infierno tuviese ese olor. El sonido se hizo más fuerte y las voces parecieron empujarlo hacía la leve luz. Abrió los ojos justo para ver como una enfermera se acercaba hasta la cama.

-Debería irse a descansar, doctor, si se despierta yo le avisaré…. ¡oh!

Buscó al doctor con la mirada y lo primero que vio fue la camiseta azul con la imagen en rojo de Christopher Reeve en su silla de rueda mientras una muchedumbre lo elevaba sobre sus cabezas. Una risa gutural se escapó de su garganta al leer el lema “Juntos te haremos volar”.

-No te rías así, amigo, ¿acabas de salir de la tumba y ya quieres volver a ella?
-¿Qué coño haces aquí, Echevarri?

Jarque se incorporó sobre la cama, mirando al viejo forense vasco. No entendía que hacia allí ni porqué el “vaca sentanda” estaba sentado precisamente en su habitación. Lo miró, observando cada rasgo del médico. Lo conocía de Cádiz. Echevarri era una leyenda entre la policía por su inteligencia y su extravagancia. Las dos grandes trenzas rubias caían por su espalda mientras acercaba su rostro al de Jarque.

-Esos que te han contratado tienen ganas de llegar hasta el final. Y parece que vas por el buen camino. Tanto que la pasada semana recibí una oferta que no podía rechazar. Demasiado dinero para un viejo jubilado como yo. Se ve que pensaron que no saldrías de ésta y querían que alguien siguiera tu camino.

Jarque se tocó el pecho. Recordó el tercer de los disparos y se tocó instintivamente el pecho.

-Tranquilo, no has perdido nada que sea vital. Vivirás y andarás. Y cogeremos a los que mataron a la chica. Pero para eso necesito que hables conmigo.
-Ahora no,-dijo la enfermera- necesita descansar.
-No hay descanso, en cuanto Errante se entere de que estoy vivo volverá por mi.

Miró a la puerta, pensando que en cualquier momento alguien entraría apuntándole con un arma. Se estremeció solo de pensar lo cerca que había estado de morir.

-Los policías… ¿qué pasó con ellos?

Echevarri negó con la cabeza mientras cogía el móvil. Jarque cerró los ojos y se dejó caer sobre la almohada.

-Se ha despertado…. Sí… No, no, aún no….. Está débil…. He dicho que no. Me habéis contratado para que dé con el asesino de la chica. Pues necesito a este. No me jodas, mierda. ¿Vas a venir tú a decirme como tengo que hacer mi trabajo?. …. ¿Cómo? ¡JODER! pero ¿Cómo? –miró a Jarque tumbado en la cama- Amigo, espero que no tengas miedo a enseñar el culo porque tenemos que largarnos de aquí… ya.

Los pasos sonaron por el pasillo, mientras Echevarri sacaba su arma.

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