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La busqueda (III)

Llegó a Madrid antes de las 12 de la mañana. Cogió un taxi hasta el hotel que había reservado. Decidió que, por una vez, cogería un pequeño hotel en vez del hostal de mala muerte al que solía ir. Dejó la mochila en la habitación y se dio una ducha, mientras dejaba que el correo se descargase en el portátil. Esperaba que Errante le hubiera contestado a su mail y se citará con él en algún lugar de la ciudad. Mientras esperaba buscó información de “La Bienhallada” y encontró una foto de la chica muerta, vestía con un traje tradicional, supuso que del Salvador, y apuntó en una libreta todos los lugares donde había actuado.

Conocía alguno de los locales y no pudo más que preguntarse que había llevado a la hija de un multimillonario a actuar en locales como “El bufón castrado”. Había estado alguna vez en aquel puticlub. No era un lugar recomendable para nadie, menos para una rica heredera. Pensó en pasar aquella misma noche. Aún quedaba alguna chica de las que conoció cuando vivió en Madrid tras el suceso que le costó el puesto. Tal vez la recordaran y pudieran decirle algo. El ordenador le avisó de la entrada de un e-mail. Abrió el correo y allí estaba lo que esperaba. Paco Errante había caído en su trampa y le citaba para el día siguiente en una calle cercana al Retiro.

Descolgó el teléfono y llamó a su contacto en Smith & Co. El abogado cogió el móvil a la primera llamada. No sabía como se llamaba y aquello le sacaba de quicio. El abogado conocía toda su vida. Se lo había demostrado el primer día que contacto con él, pero no le había dado oportunidad de conocer ni el nombre de hombre que manejaba sus hilos.

-Buenas tardes-dijo- tenía que informarle de algunos avances realizados en el caso.
-Siga –dijo la voz al otro lado de la línea.
-Ya he descubierto que significa la palabra escrita en la pierna de la chica. Era su nombre artístico. Bailaba en algunas salas, al menos en Madrid.
-¿Está usted en Madrid?
-Así es. Mañana tengo una cita concertada con un curandero llamado Paco Errante. Su nombre aparecía repetido en el informe enviado. Y he podido relacionarlo con la chica. He localizado una foto que muestra al curandero ante un cartel anunciador del espectáculo de “La bienchallada”
-Ha realizado usted grandes avances. Mi cliente estará contento con ellos. Espero su informe para mañana.
-Esta noche…
-Espero su informe mañana.

Jarque tiró el móvil sobre la cama. Molesto porque le hubieran cortado. Se tiró en la cama, dispuesto a dormir hasta que le entrase hambre. Salió a comer cerca de las 3 y las 16’30 ya estaba en la habitación. Se quitó los zapatos y los pantalones antes de tirarse sobre la cama. Encendió la televisión, dispuesto a ver cualquier película. Y entonces lo vio. En el reflejo de la pantalla al encenderse, se podía leer: “Morirás”

Saltó de la cama y se acercó al televisor. La palabra la habían escrito con algún tipo de spray. Llamó a recepción pero nadie había pedido su llave. Nadie había entrado. Llamó al jefe de seguridad y le mostró la marca en la televisión. El hombre prometió mirar todos los vídeos del día. Tal vez pudieran encontrar algo raro. Jarque suspiró cuando le ofrecieron cambiar de habitación. Rechazó la oferta y se preparó para irse a “El Bufón castrado”. Llamó un taxi y se montó. Unos faros se encendieron al paso del coche…

Comentarios

MARCOS A. ha dicho que…
JAVI YA ME ESTOY VICIANDO OTRA VEZ CON TUS RELATOS INTRIGANTES Q ME ABSORBEN DE UNA MANERA INCREIBLE,MUY BUENOS ...
Cathan Dursselev ha dicho que…
gracias, jejeje, en eso consisten

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