Clean look













Al mirar los ojos francos de Luna y Lula no puedo dejar de pensar en miradas. En las miradas que se cruzan con las nuestras. Tristes, alegres, pensativas, sinceras, limpias y sucias. Envidiosas o rastreras. Ojos que dicen ser espejo de un alma del que carecen los animales, por eso nosotros somos humanos, diría alguno, y ellos solo animales. Pero su mirada es limpia, un remanso de paz frente al odio y la sin razón que muestran muchos ojos humanos. Espejos de almas manchadas por los pecados del siglo XXI: la avaricia, la competitividad, la envidia,…

¡Quien fuera perro! Quién mostrase en sus ojos ese remanso de paz. Hay quien lo hace, personas que se cruzan en nuestras vidas y que siempre están cuando las necesitas, a tu lado. Sin importar que antes tú no te hubieras comportado como un buen amigo... Esas personas, acaban siendo centro de todo y todos. Cómo un imán que empuja al grupo hacia el núcleo de un mundo que es ella. Que nos obliga a rotar alrededor de un astro rey convertido en luna, la blanca dueña de la noche que ilumina nuestras vidas, como un faro alertando del peligro al navegante.

Personas que se convierten en puerto seguro en el que nuestras naves pueden descansar. En remansos de paz bañados por miradas tenues, pero tan vivas que no podrías vivir sin ellas.

Fotos: Natalia Vázquez
Texto: Javi Fornell

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