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Mostrando entradas de noviembre, 2009

Contento de seguir vivo

Cada uno de nosotros es lo que es gracias a su pasado. Todos tenemos recuerdos traumaticos en nuestras mentes que nos llevan a que hoy seamos como somos. Algunos dicen que soy petrarquistas, otros me llaman lugubre. Y tal vez lo sea, pero cuando ha mostrado tantos moratones como uno, al final, la muerte tiene que rondar por tu mente.

Y el primero de esos traumaticos recuerdos se produjo en una habitación de sobra conocida por mí. No sé cuantas horas no habre pasado entre aquellas cuatro paredes. Pero, sin duda, aquel día no lograré borrarlo de mi mente.

El Alemán había conseguido un nuevo juguete y quería enseñarmela. No recuerdo porque lo hizo, pero lo hizo. Estábamos allí, charlando tranquilamente. Creo que Cocom andaba con nosotros pero no lo puedo asegurar, las imágenes vienen a mí lentamente. El Alemán echaba mano al cajón y sacaba el arma. Una semiautomática negra, una Beretta tal vez. Me apuntó con ella y, sin mediar palabra, me disparó a bocajarro en el hombro. Aún hay veces qu…

En pocas palabras

El hombre es tan egocentrico que se cree capaz de cambiar el clima.








Escena en el Hielo, Hendrick Barentsz, 1625
Pequeña Edad Glacial (S.XIV-XIX) El Tamesis llegó a congelarse.

Uphir III

El teléfono sonó en la habitación contigua. Miguel conocía de sobra aquel tono y retiró a la conejita de su lado. La empujó, deteniendo el rítmico baile sobre él. Se levanto y salió del agua, dejando que las gotas corrieran por su espalda desnuda y caminó hasta coger el móvil sin volver la vista atrás.

-Dime Magnus... aja... de acuerdo... ¿ya?.. Sí, sí, está bien... no, tranquilo, no hacía nada.

Se acercó hasta la puerta del baño, parando a recoger la manchada camisa del suelo. Observó a la mujer, en la bañera, sonriendole triste con las orejas de conejo achatadas por el peso del agua que las empapaba.

-Tengo que irme
-¿Ya?
-Así es.
-¿Volverás?
-Si no me mata alguien mejor que yo.
-¿Volverás?
-Sí

Se vistió y colocó las armas en su lugar. Dos semiautomáticas en las fundas bajo la chaqueta, y el pequeño revolver que comprase en Marsella en el tobillo. Se detuvo ante el espejo, para colocarse bien la corbata mientras la mujer se dejaba caer en la cama con un suspiro. Cerro la puerta tras él y mar…

Descubriendo

Hoy me he descubierto sonriendo. Mirando por la ventana del autobús mientras el sol, escondido entre las nubes del plomizo cielo gaditano, comenzaba a bañarse en las anaranjadas aguas del Atlántico. Me he descubierto mirando un sol diferente. En otro sitio y en otro tiempo. Un enorme círculo dorado que se esconde entre palmeras, bañando de oro a un mar de arrozales.

Hoy me he descubierto mirando ojos oscuros y limpias sonrisas que acompañan a la mía. Y he escuchado a mis perros aullar en la lejanía, acallados por risas que me protegen. He buscado a mis demonios y los he visto perderse en abarrotadas calles. Y he descubierto que mis males se han perdido en algún rincón del mundo.

Hoy me he descubierto sonriendo, mientras el sol de Cádiz se fundía con las tierras de Hyderabad. Hoy me he descubierto sonriendo y he mirado atrás mientras los perros huían entre demonios del ayer. Hoy me he descubierto sonriendo.... Y me ha gustado.

Clean look

Al mirar los ojos francos de Luna y Lula no puedo dejar de pensar en miradas. En las miradas que se cruzan con las nuestras. Tristes, alegres, pensativas, sinceras, limpias y sucias. Envidiosas o rastreras. Ojos que dicen ser espejo de un alma del que carecen los animales, por eso nosotros somos humanos, diría alguno, y ellos solo animales. Pero su mirada es limpia, un remanso de paz frente al odio y la sin razón que muestran muchos ojos humanos. Espejos de almas manchadas por los pecados del siglo XXI: la avaricia, la competitividad, la envidia,…

¡Quien fuera perro! Quién mostrase en sus ojos ese remanso de paz. Hay quien lo hace, personas que se cruzan en nuestras vidas y que siempre están cuando las necesitas, a tu lado. Sin importar que antes tú no te hubieras comportado como un buen amigo... Esas personas, acaban siendo centro de todo y todos. Cómo un imán que empuja al grupo hacia el núcleo de un mundo que es ella. Que nos obliga a rotar alrededor de un astro rey convertido en lu…

¡Musas y más musas!

¡Oh, tu!, musa literaria que vienes a mi regazo cada noche. Diosa andalusí de negros cabellos que acudes a mí, que me iluminas en las hastiadas noches de un verano que no termina de abrir la puerta al invierno. ¡Tú! que me muestras tu mirada a través de fotografías. ¡Tú! que provocas mi sonrisa cuando la penumbra de la noche queda rota por el flexo de mi tristeza. ¡Tú! que me llevas de la mano, como al hermano y amigo, y me sacas de mi noche para traerme a otros mundos. Mundos de palabras insinuantes –¿acaso alguna palabra no lo es?- que me alejan del agobio diario. ¡Tú!, divina reina morisca musa de mis letras, no me abandones, continua viniendo a mí… pero hazlo en hora más temprana.

La busqueda (VI)

Escuchó el sonido de pasos que se acercaban hasta él. Los pitidos se le metían en la cabeza mientras intentaba abrir los ojos. Debería estar muerto, pero no creía que el infierno tuviese ese olor. El sonido se hizo más fuerte y las voces parecieron empujarlo hacía la leve luz. Abrió los ojos justo para ver como una enfermera se acercaba hasta la cama.

-Debería irse a descansar, doctor, si se despierta yo le avisaré…. ¡oh!

Buscó al doctor con la mirada y lo primero que vio fue la camiseta azul con la imagen en rojo de Christopher Reeve en su silla de rueda mientras una muchedumbre lo elevaba sobre sus cabezas. Una risa gutural se escapó de su garganta al leer el lema “Juntos te haremos volar”.

-No te rías así, amigo, ¿acabas de salir de la tumba y ya quieres volver a ella?
-¿Qué coño haces aquí, Echevarri?

Jarque se incorporó sobre la cama, mirando al viejo forense vasco. No entendía que hacia allí ni porqué el “vaca sentanda” estaba sentado precisamente en su habitación. Lo miró, observand…

De muñecas y escopetas

No sé porqué, pero hoy justo hoy, ha venido a mi recuerdo un suceso acaecido muchos años atrás. En casa de Charly, para ser exactos, justo en la puerta del garaje de un coche que siempre estaba aparcado en la calle. En aquel fondo de saco donde vivía mi amigo, junto a la casa de Ale y un poco más abajo de nuestra sede social: la casa de David. Y no sé porqué razón aún más extraña, este recuerdo viene acompañado de una melodía infantil y femenina “Tengo una muñeca vestida de azul” se repite en mi mente intentando descubrir que viene justo después, sin lograrlo. Y lo que me viene justo después es Ale, mirándome apoyado en la columna de la puerta del garaje.

-Charly no quiere que juguemos hoy al fútbol en su casa.
-¡Va! Siempre está igual y siempre acabamos jugando.
-Sí, pero hoy está mosca.

Y en ese preciso instante, una muñeca azul cayó al otro lado de la puerta, mientras a nuestros oídos llegaba un grito desgarrador.

-Hoy va a lanzarnos los juguetes de la hermana en vez de los tentes del h…

Juguetes de Dios

Rosario Troncoso juega con las palabras como un titiritero con sus marionetas. Mueve cada hilo y con cada hilo levanta un sentimiento nuevo. Cada hilo, un verso, cada verso un pensamiento. Jugando con juguetes rotos que convierte palabras nuevas. Diosa dispuesta a mover los hilos de los lectores, pasando página a página por sus perseverantes palabras. Palabras de mujer luchadora. De mujer ilusionada. De mujer aferrada a la vida. Mujer que te aferra a sus versos, como la marioneta se aferra a sus hilos para cobrar vida. Juguetes de Dios, de Rosario Troncoso, es el tercer libro de poemas de esta poeta puertorrealeña que ha empujado a otros a embarcarse en su loco proyector por y para la poesía. Y lo hace de la mano de La Compañía de Versos Anónimos, editorial granadina que nace de los sueños poéticos de otro gaditano: Victor Alija. Una doble enhorabuena que se convierte en mayor al ver el estado del salón de actos de Tele Puerto lleno a rebosar. Un éxito que demuestra que la poesía, cuand…

Uphir II

Caminando por la oscura calle, escuchando el ruido de los coches al pasar junto a él. Alzó el cuello de la chaqueta y cruzó los brazos sobre el pecho. Notó que la mano se le quedaba pegada a la chaqueta, y no pudo más que sonreír al recordar la aterrada mirada del chico cuando entró en la casa. Sabía que no debía caer en ese tipo de acciones. Que aquel crío tan solo se había dejado llevar por sus instintos y luego se desentendió de las consecuencias. Paradójico, pensó, por da una vida ha perdido la suya. Seguro que no espero morir antes de los 17. Sonrió levantando la vista hacía la luz del hotel. Estaba demasiado cansado para un encuentro como aquel, pero aún más para ir hasta casa.

Entró por la puerta, buscando con la mirada a la joven de pelo verde, vestida de conejita, que había visto antes de salir aquella mañana. Aún no sabía su nombre, no importaba. La chica le esperaba junto al ascensor y el camino directo a ella. Entraron juntos en el elevador que les llevaba a la planta 18. …

La fiesta de Orfeo

Adentrarse en la Fiesta de Orfeo es recorrer el camino seguido por una terrorífica película: la Fête du Monsieur Orphée, y es hacerlo nada más y nada menos que de la mano del genial Peter Cushing. Pero, sobre todo, es hacerlo junto a Carmichel y su compañero Harry Logan. Y con ellos el estrambótico profesor Aberline. Pero no les voy a contar nada más. Léanlo. Y háganlo sabiendo que se encuentran ante una obra excepcional por su rareza: una novela policiaca, con tintes de terror, ambientada en el mundo del cine de la Inglaterra de mediados del siglo pasado, con un personaje tan conocido como encasillado: el terrorífico Peter Cushing. Pero sobre todo, y he aquí su rareza, nos encontramos ante una novela española. Javier Márquez demuestra en su salto a la ficción, que un género como el terror debe tener su lugar en nuestras editoriales patrias.

Pero, más allá de la historia que narra, están las historias que se insinúan. Márquez no puede negar que es cinéfilo, y aquel que guste del cine …

A la princesa callejera de ojos oscuros

Ha pasado un mes. Todo un mes. Y hoy tus ojos vuelven a mí. Sé que nunca podré dejarte, que estarás a mi lado por siempre. Sé que pase lo que pase, tu siempre vivirás en mí, aunque tal vez tus cansados y pequeños brazos reposen ya en el lateral de una carretera. Tal vez, si el mundo ha sido benévolo contigo, ahora estés en alguna casa de acogida. Pero puede que a tu corta edad ya sepas lo que es vender tu cuerpo por un poco de nada. Y yo no puedo perdonarme el haber pasado por tu lado y no haberte ofrecido más que una simple mirada. Y hoy mi mirada se torna nublosa enmarcada en lagrimas eternas. Sé que jamás podré borrar tu rostro de mi ser. Que tú, princesa callejera de ojos oscuros, te has convertido en parte de mí. Me perdí en tus ojos tristes y en ellos me encuentro, lloroso aún mientras tú, madre de seis años, vagas por las laberínticas calles de la existencia.

Acoso divino

¡Re-yo! Yo, que soy dios y debo estar acostumbrado a la alabanza, me encuentro perplejo. Absolutamente. Mi divinidad, como la fuerza de Sansón, reside en mi barriga, igual que en sus pelos. Pero al contrario que a él, mi barriga no puede ser cortada sin acabar con mi persona humana ¿Y que dios sería si solo tuviese dos personas: Dios y ese murciélago de batman? No, debo tener las tres. Pero, saben, estoy pensando que ya es hora de comenzar mi divino camino al silencio. Que está bien esto de comenzar la vida publica a los 30 y terminarla 3 años después.

Y es que más tiempo en los altares debe cansar. Sí, ya sé que se supone que debería crear legión a mis pies. Pero me siento acosado. Apesadumbrado. Sé que mi luz puede cegar al más cuerdo. Pero ¡ey! No está bien acosar a tu dios. Que sea tu dios quien te acose es cosa distinta... bien lo sabe quien lo sabe. Pero ¿al contrario? Al contrario no está bien. Porque al final yo, toda bondad, tendré que crear un anti-yo y comportarme como ese …

La busqueda (V)

Jarque gateó hasta la puerta, intentando no levantar la cabeza más de lo necesario. Escuchó el silbido de la bala cuando atravesó la ventana y pasó junto a su oreja hasta incrustarse en la madera que recubría la pared. Se dejó caer y rodó por el suelo hasta esconderse bajo la mugrienta cama. Cruzó bajo el colchón hasta pegarse a la pared, al otro lado. Sacó el móvil para llamar a la policía y contó lo ocurrido. Se mantuvo allí, paralizado, hasta que se abrió la puerta con un golpe sordo. Dos hombres uniformados entraron en la habitación apuntando con sus armas a la ventana y a Jarque, que se mantenía sentado en silencio, observando el rostro muerto de la prostituta.

-Nos dispararon desde la ventana, la han matado, la han matado.

Jarque se sentía perdido. Aquella investigación le venía grande. Llevaba dándole vueltas a la cabeza desde que dispararon por segunda vez. Alguien quería callarlo y él empezaba a pensar que no sería mala idea silenciarse durante un tiempo. Sí Lucila tenía razón …

The flickering light bulb

Pasos silenciosos, pesados, caminos que ascienden o bajan bajo la parpadeante mirada de la bombilla desnuda. Las sombras se alargaban en la escalera, subiendo escalón a escalón, camino de una casa cualquiera. La bombilla encendida en la pared, sin lámpara que la cubra, parpadeando en la oscuridad del rellano. Encendiéndose a cada entrada o salida. Guardián luminoso de vidas. Vidas tristes, como la luz que las observa e ilumina. Vidas que parpadean a cada paso, entre crisis eternas. Vidas que sueñan con luces que no parpadeen, que no dejen sombras mientras suben las escaleras de su semioscura existencia.
Foto: Natalia Vazquez
Texto: Javi Fornell

Antonio Flores: No Dudaría

Si pudiera olvidar
Todo aquello que fui
Si pudiera borrar
Todo lo que yo vi
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Si pudiera explicar
Las vidas que quite
Si pudiera quemar
Las armas que use
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Prometo ver la alegría
Escarmentar de la experiencia
Pero nunca, nunca mas
Usar la violencia

Si pudiera sembrar
Los campos que arrasé
Si pudiera devolver
La paz que quité
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Si pudiera olvidar
Aquel llanto que oí
Si pudiera lograr
Apartarlo de mí
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Prometo ver la alegría
Escarmentar de la experiencia
Pero nunca, nunca mas
Usar la violencia

Uphir I

Los gritos rompían el silencio de la habitación. Miguel se escondía bajo el armario, entre las mantas, soñando con mitigar los gritos de su hermana. Desde que la madre había muerto la casa no había sido la misma. Su padre comenzó a beber y, al poco, posó los ojos sobre su hermana. Pobre y dulce criatura. Angela sufría el parecerse a su madre. Aún no había cumplido 15 años y ya conocía el sabor del dolor. El infierno había venido a buscarla y él no podía hacer nada. Los gritos aumentaron en la habitación de al lado mientras la puerta del armario se abría lentamente. Miguel caminó despacio por la habitación y el pasillo. Cogió el martillo al pasar junto a la caja de herramientas. Entró en la habitación en la que su padre estaba babeando sobre su hermana. Los ojos desencajados por el alcohol y la locura mostraron miedo. Las paredes recibieron las gotas de sangre.
Miguel se miró al espejo y allí se vio por primera vez. El rostro enmarcado por la sangre y el cerebro de su padre muerto, limp…

De Muros y obras

El otro día se celebraba la caída del Muro de Berlín y, no sé porqué, paseando por las calles de Cádiz pensé que en nuestra pequeña urbe atlántica tamaña tropelía muristica jamás se hubiera llevado a cabo. O, al menos, no hubiese afectado a los de aquí. A los de allí puede, pero a los de aquí no. Lo pensaba mientras caminaba por el Campo del Sur, pegado al borde del mar, con otros de “aquí”, mientras, en el otro lado de la carretera caminaban los de “allí”, o los que no son de aquí, mejor dicho. Y una y otra vez mi mente se negaba a pensar que un simple murete detuviera a los de aquí a acudir a ver a otros de aquí. ¿Se imaginan en febrero?. Asaltarían el muro con el fin de llegar al Falla y al Carrusel de Coros. ¿o un domingo de fútbol? Todos asaltando las murallas con el carnet entre los dientes. Imposible. En Cádiz un muro jamás daría resultado.

A los de “allí” puede que si los frenará. Solo hay que verlos ahora. Caminando tristes por no ver el mar. Encerrados tras su verja. Tras es…

Ausencias propias

Extraño mi ser. Me miró desde la lejanía “yo soy aquel” pienso “pero no estoy en él”. Mi alma vaga lejana en el tiempo, en el espacio. Un globo a la deriva. Perdido en la inmensidad del cielo vivo. Buscando desde la infinita libertad del aire un lugar en el que posarse. En el que tocar tierra. En el que sentir la arena entre los dedos. Volar buscando el ser que vaga entre las sombras. Sabiendo que escondido en la perversa oscuridad se oculta quien ocupa tu lugar.

Yo no soy aquel, pero estoy en él

La cena de los Idiotas I

¡Repanochas! No pudo ser cierto lo vivido hace unos días. ¡Imposible, pardíez! Les juro que incluso miré debajo del mantel, por si allí se escondía ese maldito gabacho de Francis Veber. Pero no. Y las cámaras, ¡repámpanos, que bien escondidas! No fui capaz de dar con ellas en toda la noche. Y debían estar, claro que debían de estar. ¿Cómo no iban a estar? Si desde el principio todo indicaba que estaba donde estaba, en una versión hispano-gaditana de la gala Cena de los Idiotas.

Y las conversaciones no podían ser menos idiotas que las dichas en aquella mesa.

-¿Sabéis, Javi ha ido a la India?
-Es cierto…
-Yo estuve en el Líbano, que duro. Y en Burundi, y en Burkina Faso, y en Dubai, y en El Salvador, y en el Libano, y en Mozambique, y en…
-¿Dónde no?
-Y tengo que deciros que de todo lo visto, lo que menos me ha gustado han sido vuestros países: ni Inglaterra ni Italia.

Y aquí yo, como narrador de la historia, debo hacer una voz en off que explique la mirada asesina de los dos comensales menci…

La búsqueda IV

El Bufón Castrado era un lugar triste. Oscuro. Uno de esos garitos en los que jamás encontrarías gente bien. Jarque conocía el sitio de sobra. Ese y otros muchos parecidos. Saludó al portero al entrar. Había cambiado desde la última vez. Era grande, con la cara marcada por los estragos del acné juvenil y la nariz doblada. Una mole de músculos que no dejaba mucho a la imaginación. Siguió con la mirada a Jarque, insignificante a su lado, hasta que atravesó las cortinas rojas y sucias que escondían el interior del local de ojos curiosos. Recorrió con la mirada el garito, buscando sí la mesa en la que solía sentarse un año atrás estaba libre. No vio a la chica hasta que se le abrazó. La piel áspera de los brazos le raspó el cuello, y notó el calor de su lengua en el lóbulo de la oreja. Retiró el rostro y volvió los ojos hacia la mujer.

La conocía de sus pasadas estancias. Era peruana, llevaba cinco años en España, todos ejerciendo la prostitución para pagar un pasaje que no había comprado.…

Pons Manos Unidas

El desarrollo tiene muchas caras. Un proyecto nacido bajo la premisa de favorecer en riego en una zona puede convertirse en un motor económico y ecológico de la región. Un claro ejemplo de este motor vitalizador son los “pons”, lagos artificiales que se están construyendo en toda la India que pueden visualizar en el vídeo que acompaña hoy esta entrada (con nosotros en él, cosas del directo).

La construcción del pons conlleva la reforestación de los límites del lago, favoreciendo la creación de pequeños bosques y el mantenimiento de los márgenes y, con ellos, la recuperación de especies animales y vegetales. Además, la construcción del lago conlleva favorecer la permeabilidad del suelo, que permite que los acuíferos subterráneos se regeneren aprovechando las lluvias caídas, mientras que la previa impermeabilidad de los suelos lo impedía. Así el pons cumple una doble función: dota a la comunidad de agua para el regadío (en superficie) y para el consumo familiar (acuíferos).

Las necesarias…

Etapas y metas

La vida, como la Vuelta a España, se compone de etapas. Naces en la salida y vas quemando días en la carretera, pedalada a pedalada, año a año, de tierno infante a decrepito anciano. Y en cada paso dado se va dejando atrás una etapa de la vida. La infancia, añorados años dorados donde las preocupaciones no existen más allá del sabor del caramelo. La adolescencia, niñez robada que transforma en adulto al niño. Niñez larga la vivida en mi adolescencia, para saltar a la madurez creída de la veintena y la vejez precoz de la treintena. Y en cada etapa, una etapa: el EGB, el BUP, la Universidad, los primeros trabajos, los años pasan y con cada año una nueva puerta, una nueva meta que cruzar antes de descansar ante el siguiente día, el siguiente año, la siguiente fotofinish.

Y en cada etapa, algunos se quedan atrás. Unos no logran subir los altos puertos que coronan las etapas reinas, otros caen en el llano en cualquier rotonda o cruce. Otros hacen el afilador y se llevan consigo a otros. Y t…

De Edu Flores

Hace tiempo que mi buen amigo y mejor poeta Edu Flores tuvo a bien colgar un poema entre mis comentarios. Hoy me apetece recuperarlo y mostraroslo a todos. Tal vez así comprendan muchos porque no dejo de alabar a este joven pero profundo autor

qué bueno sería entonces
que te acercaras levitando
breve y frágil sobre las baldosas;
con una mano,
acariciases la parte de mi cabeza
que da la espalda al ordenador,
y me brindases un “te amo”
transparente.

entonces yo,
giraría con torpeza mi cuerpo ajado;
miraría tus ojeras
de gata jubilada,
de madre, de esposa;
tus arrugas…

pensaría en la vejez maliciosa
que nos ha capturado sin prisas
pero sin pausas;
pensaría, en cuanto he de venerar
tus imperfecciones, que te acercan a mí,
para hacerte más humana.

entonces,
besaría tu boca, tal vez, desdentada;
me separaría unos segundos,
para decirte:
estás más hermosa que nunca
vida mía.
y te volvería a besar.

Los cuatro Juanes

Cuenta la leyenda que tres caballeros jerezanos y uno gaditano partieron camino de Zahara en los años finales de la frontera granadina. Los jerezanos llamados Juan, el gaditano, innominado por los siglos de los siglos. Cuentan que con ellos iba un ballestero, también jerezano y también Juan, a píe. Y dice la historia que, cerca ya de su destino, una tropa mora se cruzó en su camino. El caballero gaditano, cayendo en deshonor, partió a la carrera, hacia Zahara, huyendo y dejando a los cuatro juanes solos ante el peligro moro. Los cuatro hombres se reunieron, para decidir qué medidas tomar ante la cabalgada enemiga, mucho más numerosa.

Pero la decisión no fue tomada por ellos. Fue la presencia de una dama la que les llevó a decidir que su futura vida no valdría la pena sin haber rescatado a la joven mujer. Y prestos y orgullosos, buscaron lugar donde emboscar y enfrentarse a los enemigos infieles. Y en un estrecho desfiladero, se enfrentaron y vencieron. Y el ballestero montó a caballo y…

Y tocan presentaciones de amigos

Hoy podrán asistir a la presentación del cómic sobre D. Juan Tenorio que guionizó ese maldito blogero de Gades Noctem, o lo que es lo mismo, José J. Rodriguez Moreno. Será en el Pay-Pay a las 9 de la noche.


Y mañana podrán acudir a la presentación del libro colectivo de, entre otros, mi compañero y amigo Edu Flores; la poeta Rosario Troncoso; José Simonet, compañero de pupitre escolar y hoy miembro del genial grupo musical Kool (haganme caso, deben escuchar cantar a Verónica, su vocalista); y otros pocos. Será en el Cambalache Jazz Club, a las 9'30 de la noche

Parece que los genios se van de la mano....

Una larga vida que nos deja mucho por aprender y leer.

La busqueda (III)

Llegó a Madrid antes de las 12 de la mañana. Cogió un taxi hasta el hotel que había reservado. Decidió que, por una vez, cogería un pequeño hotel en vez del hostal de mala muerte al que solía ir. Dejó la mochila en la habitación y se dio una ducha, mientras dejaba que el correo se descargase en el portátil. Esperaba que Errante le hubiera contestado a su mail y se citará con él en algún lugar de la ciudad. Mientras esperaba buscó información de “La Bienhallada” y encontró una foto de la chica muerta, vestía con un traje tradicional, supuso que del Salvador, y apuntó en una libreta todos los lugares donde había actuado.

Conocía alguno de los locales y no pudo más que preguntarse que había llevado a la hija de un multimillonario a actuar en locales como “El bufón castrado”. Había estado alguna vez en aquel puticlub. No era un lugar recomendable para nadie, menos para una rica heredera. Pensó en pasar aquella misma noche. Aún quedaba alguna chica de las que conoció cuando vivió en Madrid …

Adios José Luis

Si José Luis hubiese nacido al otro lado del Atlantico, hoy medio mundo lloraría la pena de uno de los grandes de la interpretación. Pero José Luis nació en Madrid en 1922 desarrolló toda su carrera artística en la España Franquista. Participando en más de 300 películas y muchas obras de teatro, este madrileño genial nos ha hecho reir infinidad de veces. Pero también nos ha hecho pasar miedo y sufrir el agobio del encierro en una pequeña cabina. Una de esas pequeñas obras de arte del cine español que no serían nada sin su protagonista.



Hoy nos ha dejado un genio. Pero no se va del todo, sus películas quedarán para recordarnos quién era.

Hasta pronto....

Mushrooms

Entre las sombras de los árboles, allí donde la humedad se hace más constante, van naciendo lentamente esos pequeños seres vivos prestos a morir. Agrupados, unas junto a otras, como amigos que no necesitan palabras para saber que el otro está a su lado. Y puede que sea así, amistades reales que se esconden entre el césped, como los amigos se esconden en pequeñas rendijas de nuestra vida.

Y es que caminamos por bosques, sombríos o luminosos, pasando al lado de muchas setas sin detenernos, hasta que encontramos las que llaman nuestra atención y, entonces, nos agachamos y las recogemos, y las incluimos en nuestro cesto, enriqueciéndonos camino de ese mercado que es el vivir.

Foto: Natalia Vazquéz
Texto: Javi Fornell