Proyectos de capacitación

Haber acudido con Manos Unidas a la India me ha permitido visitar lugares donde jamás hubiera llegado solo. Y lugares donde, incluso, no habría podido salir entero. La India es un lugar de desigualdades tremendas, donde un 10% de la población es inmensamente rica, y el resto, inmensamente pobre. Y es aquí, entre la gente “pobre” donde encuentras más riquezas. Riqueza en las personas que luchan por salir adelante en un mundo donde prima el hoy. Pero sólo el hoy. Donde las construcciones no se hacen para durar y la vida no dura más de lo necesario. Y lo necesario es muy poco. Pero entre ese poco aparece gente que da mucho.

He tenido la inmensa fortuna de visitar proyectos de capacitación, siempre destinados a mujeres, verdadero motor del progreso y el desarrollo. Y como esas mujeres, de toda religión y condición, han logrado sacar adelante sus familias, sus casas, y sus pueblos. Mujeres que se han agrupado y que se forman unas a otras. En las cuatro reglas básicas, pero también en la forma de llevar sus negocios, de tratar con las autoridades, de educar a sus hijos, de tratar a sus esposos de igual a igual.

Una de esas mujeres nos dijo: “antes del programa no salíamos de casa, ahora nos organizamos” y organizadas han logrado sacar adelante su comunidad, enriqueciendo a sus vecinos y subiendo el nivel de vida de la zona. Creando pequeñas esperanzas de salir de la miseria, que no pobreza, en la que habitaban. Pequeños reductos de progreso en países en vía de desarrollo. Rayos de luz y alegría que abren puertas a quienes vienen detrás. Y el rostro visible de que la colaboración entre las gentes del Norte y el Sur da más frutos de lo que muchos puedan llegar a imaginar.


La fotografía es de una de esas mujeres emprendedoras. Dueña de la frutería que ven y de un taller de costura donde trabajan seis personas, entre ellas su propio marido.
Un ejemplo entre muchos de lo que suponen estos programas de capacitación.

Comentarios

Ico ha dicho que…
Si cada uno de nosotros aportara algo a esos paises que hemos esquilmado estoy segura de que no sólo seríamos más felices sino que el hambre desaparecería... un saludo
Cathan Dursselev ha dicho que…
Pues sí, Ico, con muy poco se logra mucho. Es imposible describir con palabras la sensación de estar allí, entre ellas y ver todo lo que consiguen con tan poco.

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Corona o Reino de Aragón

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera