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El secreto de sus ojos

Ayer fui al cine con los amigos. La excusa era ver a Javi Godino en pantalla grande, pero sabiendo que, por encima de todo, ibamos a ver una película de Campanella. Cine argentino, podría pensar alguno. Estando en la cartelera Malditos Bastardos, a quien se le ocurre ir a ver “esa” película. Lamentablemente fuimos poco los que estabamos, abarrotando la sala con nuestra presencia. Nueve personas haciendo frente al gran gigante de Tarantino. Pero nueve personas que pudimos disfrutar de una película magnifica donde destaca por encima de todo la magistral interpretación de Guillermo Francella, en el papel del compañero de Benjamín Espósito (Ricardo Darín) al frente de una investigación criminal.

Y es que la película juega con el humor y el drama. Desde el primer momento en que Espósito comienza a recordad la historia que desea narrar en su novela te ves obligado a seguirle. Hasta el sorprendente final, casí dos horas después de comenzar está tragicomedia de suspense. Sentado en el sillón, riendo con la maginfica interpretacion de Francella, al que reconozco acabo de descubrir. Que crea un personaje en el que la sonrisa y la lastima acompañan. El amigo borracho del “doctor” Espósito. Su único compañero y amigo hasta lo más profundo. Y que, personalmente, creo que llega a ensombrecer a un actor de la talla de Darín.

Y vean que no les hablo del argumento, aunque algo si he dejado caer. Un asesinato sin resolver, un hombre que 25 años después se plantea escribir sobre aquel caso que le marcó y que, casi sin querer, camina hasta la solución final. ¡Y que final!. Una película que les hará llorar, reir, gritar, seguir una historia de amor que no termina de arrancar y otra arrancada de cuajo por la violencia de la muerte. Una película para disfrutar y que, en todos los sentidos, puede ser considerada una de las mejores películas del año y, sin lugar a dudas, de lo mejor que podrán ver en el cine este fin de semana.

Por último, permintanme una pequeña mención especial para Javier Godino –un español entre tanto argentino- de cuyo talento ya estaba convencido desde hace años. Y cuyo acento argentino ya tuve el placer de escuchar en una playa de sobra conocida por todos. También él, entre los demás, se muestra a la altura que merece una historia como la recreada por Campanella. Y sólo puedo decir una cosa sobre él: por mi madre que jámas me montaré en un ascensor contigo –o con él-.

Comentarios

Natalia ha dicho que…
yo tampoco me montaré en ascensor con él... todavía tengo la cara de malauva clavada en mi mente...
estupenda película, lástima que el cine de calidad siempre pase inadvertido... y los llenos en las salas se los queden actores de dudoso talento y bolsillo sobrado.
filóloga errante ha dicho que…
Fui anoche a verla. Muy buena, muy bien contada, con la dosis justa de amor, suspense y humor.

Por cierto, ¿es verdad que te vas a la India??

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